lunes, octubre 23, 2017

Fuego camina conmigo



Uno de los fenómenos televisivos de este año 2017 fue la nueva temporada de Twin Peaks, justo veinticinco años después del final de la anterior, y tal y como se anunciaba en su último capítulo. En esta  nueva temporada pudimos ver a nuevos personajes, reencontrarnos con otros, ver a personajes diferentes interpretados por el mismo actor e incluso pudimos ponerle cara a alguien a quien se  mencionaba en las temporadas anteriores, pero que nunca había salido. Pero sobre todo, pudimos ver una forma nueva de hacer televisión. 


Si en la primera temporada David Lynch había creado un universo totalmente desconocido en la televisión de ese momento, sin capítulos autoconclusivos y con una historia que se desarrollaba (y se complicaba) a lo largo de los episodios, en la segunda vimos cómo perdía fuelle al no estar Lynch al cargo de todos los capítulos. Pues bien, en esta nueva entrega, Lynch estuvo al mando en todo momento, hizo lo que le dio la gana y creó algo totalmente nuevo.
Como me decía un colega el otro día, “no intentes entenderlo, no hay lógica”. Y tenía razón. En esta nueva temporada de Twin Peaks cada capítulo es una sucesión de historias, interrelacionadas la mayoría de ellas, pero sin conexión otras, y eso hará que nos devanemos los sesos intentando encontrar sentido a lo que estamos viendo.
Además, las actuaciones musicales que se incluían en cada episodio a veces enriquecían lo que veíamos, pero muchas veces lo que hacían era desconcertarnos más, de manera que no sabíamos si no se trataría de una broma más de Lynch.
En definitiva, una historia que no es para todos los públicos, pero no porque haya sexo o violencia en ella, sino por su complejidad.
Que es mucha. 


viernes, octubre 20, 2017

Cine un poco friki



El cine es uno de mis entretenimientos predilectos, y, como bien sabéis, no me limito al cine clásico, sino que también tengo, de vez en cuando, mi punto friki, así que veo un poco de todo. Por eso este verano me decidí a ver KungFury, un mediometraje verdaderamente delirante que me hizo pasar un breve rato muy divertido. Tanto que, cuando terminó, la volví a ver.
Se trata de una peli de artes marciales con la que se intenta homenajear el cine de los ochenta, pero en el que se incluyen viajes en el tiempo que llevan al protagonista a la Alemania nazi a enfrentarse con Hitler e incluso a la época vikinga.
La verdad, poco más puedo decir sin destriparos de mala manera la peli. Pero sí os digo que es lo más descacharrante, loco y delirante que vais a ver en mucho tiempo.
Y aquí os la dejo:

viernes, septiembre 29, 2017

Cine y música de fondo

Hola a todo el mundo:
Creo que a estas alturas todo el mundo sabe que el cine es una de mis pasiones, así que, siempre que tengo oportunidad, aprovecho para ver alguna peli. Y hoy me apetece hablaros de una de las últimas que vi: Deathgasm.
Deathgasm nos cuenta la historia de Brodie, un chaval amante del Metal que llega a un pueblo de Nueva Zelanda a vivir con sus tíos y su primo. Se hace amigo de otros inadaptados del pueblo, forman un grupo, una cosa lleva a la otra y terminan invocando a las fuerzas del mal con una de sus canciones.
Hasta aquí parece algo tópico y típico, pero la película me parece que, sin dejar de ser un mero divertimento, es mucho más interesante que eso, porque a diferencia de lo que se hizo en otras películas como Rock Star o la infumable Isi/Disi, en este caso se hizo con verdadero respeto hacia la música que aman los personajes. A pesar de lo tópico del argumento, se nota que quien hizo esta película conocía la música que sirve de hilo conductor al relato y le gusta, y por eso la incluye en la peli.
Al margen de la música, la peli tiene una serie de golpes muy divertidos, como el “videoclip” que graban o la alucinación que tiene la chica cuando escucha Metal por primera vez. Por cierto, que en este caso la chica no necesita que la salven, sino que se salva ella sola sin ayuda de nadie.
Una peli muy divertida, bastante gore también y, sobre todo, con muy buena música de fondo.

martes, septiembre 26, 2017

¿Llegamos a la Luna?


Hola a todo el mundo:
Hace ya bastante tiempo que pienso que la divulgación científica es algo muy importante y que se le debería dar más importancia en los medios de comunicación. Porque la ciencia, la tecnología y, en general, la investigación, pueden hacer mucho por la sociedad y es necesario que la gente conozca cuanto más de todo eso, mejor.
Sin embargo, cada vez hay ideas más gente que desarrolla ideas disparatadas según las cuales la Tierra sería plana o el hombre jamás habría llegado a la Luna. Afortunadamente, también hay cada vez más divulgadores que se encargan de desmontar estos bulos.
Por eso me pareció muy interesante un artículo que leí en el que se desmontan una por una las diferentes teorías que hay en contra de la llegada del hombre a la Luna. Todos los argumentos que se exponen en ese texto me parecieron muy interesantes, pero, como historiador, el que más me interesó fue el siguiente:
Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética se estaba apuntando todas las victorias dentro de la carrera espacial: lanzaron el primer satélite al espacio, el primer ser vivo, el primer hombre, la primera mujer… Y, al hacer todo eso, lo que estaba diciendo era que, si tenía la tecnología para hacer eso, también la tenía para bombardear los Estados Unidos con armas nucleares. Entonces, los Estados Unidos necesitaban un apuntarse un tanto, y la llegada a la Luna era el mejor posible, así que fue un verdadero éxito propagandístico.
Entonces, si realmente los astronautas estadounidenses no hubieran llegado a la Luna y todo fuera un enorme montaje, ¿hubiera dejado pasar la Unión Soviética la oportunidad de hacerlo público y desacreditar a sus adversarios?
Yo creo que no.
 Imagen de la Luna del fotógrafo Luc Viator tomada de aquí.

martes, septiembre 19, 2017

Cataluña



Hola a todo el mundo:
Uno de los temas más importantes y, probablemente, uno de los más trascendentales de estos últimos tiempos es el del referéndum que se quiere celebrar en Cataluña para consultar sobre su posible independencia. De hecho, desde mi punto de vista, es, sin duda, una de las cuestiones más relevantes con las que nos encontramos en nuestro país ahora mismo.
Voy a pasar por alto toda la retórica de la que hacen uso algunos políticos, tertulianos y demás especies, que dicen que se trata de un “desafío” o de un “órdago”, y simplemente voy a dar mi opinión: no me gustaría que Cataluña se independizase, pero no me parece mal que se celebre el referéndum.
¿Por qué? Pues simplemente porque a través de él se sabría de verdad cuánta gente quiere la independencia y si realmente es una posibilidad factible, y entonces se podrían buscar soluciones.
El nacionalismo también es un sentimiento muy arraigado en lugares como Quebec o Escocia, y en esos lugares los Gobiernos centrales no tuvieron miedo de preguntar a la población para conocer su opinión sobre la independencia,y en esos casos, la mayor parte de la población decidió que no la quería cuando se votó. Sin embargo, ¿Por qué el Gobierno español tiene tanto miedo a la consulta? ¿Por qué, si fueron precisamente los nacionalistas catalanes uno de los grupos que más apoyó los Gobiernos del PP? Es decir, ¿por qué si el independentismo nunca había sido una preocupación mayoritaria en Cataluña?
En primer lugar, pensemos en qué momento se empezó a hablar en serio de independencia en esa Comunidad. Fue precisamente en estos tiempos de crisis, cuando los Gobiernos de CiU empezaron a desarrollar unas políticas similares a las que desarrollaba el PP desde Madrid, lo que hizo que les hiciera falta algo que los diferenciara del Partido Popular claramente. Entonces, se envolvieron en la bandera y se mostraron independentistas. Fue una maniobra política de libro, aunque yo creo que en ningún momento pensaron llegar tan lejos.
Después, la reacción del Gobierno de Rajoy fue la esperable en alguien como él. En lugar de debatir, se limitó a amenazar. En lugar de buscar soluciones que mantuvieran a Cataluña dentro de España quizá haciendo algunas concesiones, se dedicó a amenazar con mandar a la Guardia Civil. Y entonces muchos catalanes que sí se sentían esencialmente de allí pero que nunca habían pensado seriamente en ser independentistas, decidieron que no querían tolerar las amenazas de Madrid y empezaron a sumarse a la causa independentista.
Y así, amig@s mí@s, es como quien debería velar por la integridad del Estado, es decir, el Gobierno central, se convierte en el responsable de que cada vez haya más independentistas. 

lunes, septiembre 04, 2017

La identidad de la izquierda



Desde hace algún tiempo llevo dándole vueltas a la idea de que la izquierda cada vez tiene una identidad menos definida. Mientras la derecha cada vez se muestra menos temerosa de mostrar sus maneras no siempre democráticas, los partidos de izquierda parecen tener miedo de plantear ideas que impliquen una mejora real de las condiciones de vida de las clases trabajadoras.
En los últimos tiempos hemos visto en nuestro país el funeral de un antiguo ministro franquista, suegro de un exministro de un Gobierno democrático, en el que se cantó el “Cara al sol”, o a otro ministro yendo a meditar al Valle de los Caídos, lo que significa ciertos políticos de derechas de nuestro país no tienen reparos a la hora de mostrar sus modelos.
Sin embargo, la izquierda parece tener miedo de mostrarse como alternativa, planteando unas ideas que difieran claramente de las del partido en el poder, e incluso sin ser capaz de presentar unos referentes ideológicos o intelectuales claros.
Mientras la derecha presenta a Margaret Thatcher o incluso a Franco como influencias, la izquierda no se atreve a presentar a políticos, como por ejemplo Olof Palme, como referentes. Incluso, desde el punto de vista intelectual, estamos viendo como la algunos políticos de derechas presentan a Lorca como influencia mientras los de izquierdas lo pasan por alto.
Desde mi punto de vista, mientras la izquierda no busque la manera de presentar sus ideas y sus referencias de manera clara, militante y diferenciada de las de la derecha, no va a ser capaz de presentarse como alternativa de Gobierno. 

Olof Palme, un político que bien podría ser tomado como referente por la izquierda de nuestro país.
Fotografía de Bert Verhoeff conservada en el Archivo Nacional de los Países Bajos, tomada de aquí.