lunes, abril 17, 2017

Por fin



Hola a todo el mundo:
No pensé que llegaría a ver este momento. Después de años de mentiras, de falsedades y de dar largas, por fin ETA ha empezado a entregar las armas. Digo “empezado” porque estoy seguro de que todavía faltan muchas por entregar, pero al menos, es un primer paso.
Ahora escucharemos a muchos tertulianos decir que todo ha sido una farsa, pero da igual, el camino ya no tiene vuelta atrás: si ETA entrega las armas es porque son conscientes de que ya no van a conseguir nada. Que todo el daño que han hecho ha sido en vano y que, si alguna vez se consigue la independencia del País Vasco, no será por medios violentos.
Todavía falta mucho. Falta que la banda se disuelva de manera definitiva, que entreguen las armas que faltan, que reconozcan el daño que han hecho. Pero, como ya dije en otras ocasiones, tenemos derecho a la esperanza.
Nos lo merecemos. 

jueves, abril 13, 2017

Libros de la tierra


Hola a todo el mundo.
Acabo de terminar uno de los libros que más me han impactado en mucho tiempo. Se trata de Intemperie, primera novela de Jesús Carrasco, escritor nacido en Badajoz en 1972 que, hasta ahora, ha publicado dos obras, la que nos ocupa y La tierra que pisamos.
Intemperie es el relato directo y descarnado de la huida de un niño de su casa en plena España profunda en un momento indeterminado que bien pueden ser los años cincuenta o sesenta del siglo XX. A través del periplo del chaval a través de una tierra devastada por la sequía, vamos conociendo de qué escapa y en quién puede confiar.
Se trata de un relato sencillo, sin tramas paralelas que nos distraigan. Sin embargo, eso no hace que sea algo fácil de leer. Al contrario, su crudeza hace que, en ocasiones, paremos de leer para maldecir la condición humana.
No os voy a contar nada más sobre esta breve novela, de momento me conformo con recomendárosla.
Vale la pena.

sábado, marzo 11, 2017

Historia de una barbaridad



Rara vez tengo ocasión de mezclar dos de mis pasiones, la música y la enseñanza. Sin embargo, el jueves día 9 de marzo tuve la oportunidad de hacerlo. Dentro de los actos de cincuenta aniversario del IES Valle de Turón, en el que ahora mismo estoy trabajando, se llevó a cabo una interesante charla-coloquio sobre la música Metal en la zona, que tuvo lugar como un programa especial de Diario de un Metalhead, en el que, además de la gente del programa (María Amor y Larry) y yo mismo, estuvieron varios músicos que son antiguos alumnos del centro (Feal, de Daédrica, Jorge, de Blast Open, Viti, de RedSet, Constan, de Teksuo), y también el director del programa de radio Más madera, Ferre, que también es antiguo alumno. Pero además estuvo Julia Mª Martínez-Lombó, musicóloga que nos dio una visión mucho más completa y global del fenómeno del que estábamos hablando.

Lo de “Historia de una barbaridad” viene de que fue precisamente la palabra “barbaridad” la que utilicé para quitarle seriedad a mi propuesta cuando hablé con el director del centro, José Espiño, para proponérselo. Desde el principio, se mostró entusiasmado por la idea. A partir de ese momento, me puse a contactar, primero con Larry y María Amor, antiguos alumnos también, que, por mucho que digan, fueron los que más aportaron, y de hecho, me queda la sensación de que yo podía (o al menos, debía) haber hecho mucho más antes y, sobre todo, durante el programa.
Ellos fueron los que más hicieron, primero dándonos un espacio para llevar a cabo la mesa redonda, luego haciendo un cartel mucho más currado que el que había hecho yo, y durante el programa, dinamizándolo y aportando opiniones y recuerdos muy interesantes.

Por supuesto, las demás personas que participaron en la charla fueron imprescindibles. Sus recuerdos, opiniones, ideas… todo ello hizo que todo saliera incluso mejor de lo que me había esperado. Caso aparte fue el de Julia que con su profundo conocimiento de la música Metal, no sólo como fan, sino como musicóloga, nos ayudó a entender y contextualizar aquello de lo que estábamos hablando.
Sin embargo, aunque no estuvieron en el programa, hubo algunas personas que hicieron mucho por esta iniciativa:
Las profesoras del Departamento de Música del instituto (Celia y María) dieron difusión a la iniciativa y aportaron ideas. La profesora de Plástica, Pilar, se encargó de compartir en las redes sociales los sucesivos carteles del evento. Por supuesto, el director del instituto nos dio todo el apoyo desde el punto de vista institucional, y los demás docentes del centro nos también nos apoyaron y hablaron del programa en clase para animar a los alumnos a que nos escucharan.
Pero a quienes más agradezco todo esto fue a las personas que estuvieron en el programa, y especialmente a Larry y María Amor, porque sin ellos esto no hubiera sido posible, y fijaos hasta qué punto fueron determinantes, que ahora mismo escribo teniendo como referencia algunos textos de Larry.
Muchas gracias por hacer que la “barbaridad” se hiciese realidad.
  • Aquí os dejo el texto que escribió Larry después, con el enlace para descargar el programa.
  • Y aquí el programa, si lo queréis escuchar mientras leéis este texto :-) :
 

miércoles, marzo 08, 2017

No todos son profesores


Hola a todo el mundo:
Supongo que sabéis que hay un profesor español nominado al Global Teacher Prize, el que está considerado como el premio Nobel de la educación. Se trata de David Calle, un profesor cuya labor se centra en realizar vídeos en internet en los que explica conceptos de Matemáticas, Física, Química y Tecnología.
Desde luego, soy consciente del trabajo que supone hacer vídeos para internet (yo mismo quise hacerlos y lo dejé por el trabajo que suponía) y la labor tan enorme que supone explicar conceptos tan complejos de forma clara y concisa, y sólo por eso ya me parece que es una persona digna de respeto e incluso de cierta admiración como profesional. Sin embargo, no estoy seguro de que estemos hablando de un profesor al uso.
¿Por qué digo esto? Pues porque, aunque lo más conocido y llamativo de la labor docente es precisamente la parte de explicar, la labor de un profesor incluye mucho más que eso. Supone hacer adaptaciones curriculares, buscar actividades para motivar a alumnos que no quieren estar en clase, pasar horas haciendo labores administrativas, tener reuniones y juntas de evaluación que se eternizan porque todos los docentes quieren tomar las decisiones más justas posibles… Y todo eso es, precisamente, lo que le falta a David.
No voy a criticar su labor como divulgador, que me parece encomiable, ni su capacidad a la hora de explicar, que también me lo parece. Pero un profesor debe hacer muchas más cosas, y precisamente por eso, si se le premia, se estará despreciando todo el trabajo que se exige al resto de los profesores del mundo y que él no hace, premiándolo justamente por no hacer lo que los demás profesores debemos hacer como parte de nuestra obligación. 
O, al menos, eso es lo que yo creo. 
Imagen de dominio público tomada de aquí.
Por cierto, ya que hablamos de educación, aquí os dejo un artículo muy interesante elogiando la educación pública.

lunes, febrero 27, 2017

La lucha continúa



Desde hace ya algunos años, vemos cómo en determinados medios de comunicación se habla de que determinados colectivos de trabajadores son unos “privilegiados”. Por sus sueldos, sus vacaciones o sus condiciones laborales, tanto da. Pero son unos privilegiados. Sin embargo, una reflexión no excesivamente profunda ya debería hacernos dudar de los supuestos privilegios de esos trabajadores.
En primer lugar, porque, en un sistema capitalista como el nuestro, ningún trabajador va a ganar más de lo que produce. Incluso si, como creo, el concepto de plusvalía sigue siendo válido, podemos decir que gana muy por debajo de la riqueza que produce. Luego, la formación del trabajador, sus niveles de responsabilidad o los riesgos que debe asumir pueden hacer que el sueldo suba, pero, con todo, siempre estaría por debajo de lo que ese trabajador produce.
En segundo lugar, porque los supuestos “privilegios” no son tales. Son derechos ganados tras años de reivindicación de unas condiciones laborales dignas que permitan al trabajador ganar lo suficiente para vivir y, de paso, para poder ahorrar y tener tiempo libre para gastar esos ahorros. Y ese gasto es el que permite que la economía continúe funcionando.
Desde mi punto de vista, cuando se habla de privilegios se hace con la intención de dividir a los trabajadores, atomizando su lucha y sus reivindicaciones. Si se dice que hay un colectivo de privilegiados, se hace que otros trabajadores explotados los miren mal, olvidando que la lucha de unos trabajadores es la lucha de todos, que las reformas laborales afectan a todos los colectivos, y que las concesiones hechas por un colectivo serán, finalmente, las que darán medida de las que tendrán que hacer otros colectivos después.  
Sigue existiendo una clase trabajadora, y la lucha de un colectivo es la de todos los que formamos parte de esa clase, porque todos somos trabajadores y todos tenemos derechos a los que no debemos renunciar y por los que debemos luchar.
¿Puede haber frase más condescendiente e insultante para un trabajador que “al menos tienes trabajo”? ¿Acaso nos atreveríamos a decirle a una mujer maltratada “al menos tienes pareja”? Pues de la misma manera que tener pareja no es motivo para soportar el maltrato, el tener trabajo no nos obliga a aceptar malos sueldos, horarios excesivos ni malas condiciones laborales.
Nunca lo olvidemos. 

Medalla concedida por una empresa de hidrocarburos a un trabajador tras veinticinco años trabajando con ellos.