jueves, mayo 03, 2018

Sigo pensando

Hola a todo el mundo:
A pesar de que llevo más de once años con este blog y de que llevo escritos aquí casi seiscientos textos de temática muy variada, creo que, más o menos, recuerdo sobre qué escribí y qué dije en cada momento. Y, cuando se me olvida, es un ejercicio interesante el de releer lo escrito, porque me permite recordar mis posturas y darme cuenta de si han evolucionado con el tiempo.
El otro día volví sobre un texto bastante antiguo, de 2009, la época del Gobierno de Zapatero, en el que reflexionaba sobre la postura de la oposición (los mismos que hoy están en el Gobierno) sobre algunos temas y sobre el que se formó un interesante debate con mi colega Pedro. Pero también hablaba de un tema que en su momento me preocupaba mucho y que, todavía hoy, me preocupa: el de la prostitución y qué se puede hacer con ella.
Desde que escribí ese texto, cada vez hay más jóvenes que acuden a la prostitución como una forma más de ocio. Como me decía un compañero hace un par de años, en una sociedad de consumo, hay personas que, cuando salen, consumen alcohol, tabaco, a veces drogas y, en ocasiones... también personas. Pero es que, lo más grave, desde mi punto de vista, es que la crisis ha hecho que haya mujeres que se deciden a ejercerla para salir adelante.
Este es un tema sobre el que mi postura sí ha ido evolucionando, gracias a la lectura, el estudio y las conversaciones con personas que saben mucho más que yo sobre esta cuestión y sobre las implicaciones que tiene. 
Por eso, ya no creo que la regularización sea la mejor opción, ya que en muchos casos supondría legalizar la trata.
Sin embargo, al cambiar mi postura, ahora necesito reflexionar para encontrar una postura coherente sobre este tema, porque me parece mucho más complejo de lo que yo pensaba. Y por eso, sigo pensando.

Si queréis profundizar en el tema, podéis empezar con la lectura de Feminismo para principiantes, de Nuria Varela en el que, entre otras cosas, habla de las diferentes posturas que hay en el movimiento feminista sobre este tema.

martes, abril 17, 2018

Cine, historia y humor negro


Hace varias semanas, tal vez mes y pico ya, estuvimos viendo la película La muerte de Stalin, una película cargada de humor negro sobre las luchas por el poder en los momentos inmediatamente posteriores a la muerte de Stalin. La peli se basa en una novela gráfica y supongo que será precisamente por eso por lo que se mantiene un tono desmitificador e hilarante.
Dirigida por Armando Ianucci y protagonizada por un espectacular Steve Buscemi en el papel de Krushev, a lo largo de su metraje vemos que van pasando por ella todos los grandes nombres de la Historia soviética de los años cincuenta. Pero eso sí, todos ellos caricaturizados.
Estamos de acuerdo en que la sátira es una herramienta muy útil en la Historia y en la política, y por eso este tipo de películas son necesarias. Sin embargo, el hecho de que la película no sea rusa le resta algo de “verdad” a la película. No porque los actores lo hagan mal (repito, Buscemi lo borda, pero hay otros que lo hacen estupendamente también), sino porque parece que volvemos a películas en las que los malos son “los de siempre”, los rusos.
Por eso, con la intención de mostrar la corrupción del régimen stalinista, se caricaturiza hasta el extremo a sus posibles sucesores, mostrándolos crueles, depravados e incompetentes.
En definitiva, es una película que está bien para pasar un rato divertido, pero que podía haber dado mucho más de sí.
Tal vez, en manos de un director ruso se podría hacer una sátira mucho más acertada de la etapa. Si en Alemania se pudo escribir una novela como Ha vuelto, ¿Por qué no se podría hacer algo así en Rusia?


lunes, marzo 19, 2018

Algunas reflexiones sobre el fútbol

Hola a todo el mundo:
El otro día estuve tomando unas cervezas con un compañero y nos pusimos a hablar de fútbol. O, mejor dicho, nos pusimos a hablar de que normalmente solemos pasar del fútbol y de que no le vemos ningún interés, aunque reconocemos que es una buena excusa para juntarse con los amigos a verlo mientras se toma algo. Y entonces nos dimos cuenta de que, tanto él como yo, envidiamos a quienes viven el fútbol hasta el punto de convertirlo en el eje quizá no de su vida, pero sí de buena parte de ella.
Después, reflexionando, nos dimos cuenta de que el fútbol es, probablemente, uno de los espectáculos en los que se ve un mayor carácter emotivo, que lleva a que la elección del equipo al que se anima sea algo casi primario, un sentimiento “tribal” que lleva a que nos identifiquemos con el equipo porque es “nuestro”, nos representa a “nosotros” frente a “ellos”, todos los demás. De esta forma, el fútbol se convierte en un elemento de cohesión social, que hace que se produzca una identificación y una camaradería entre los aficionados cuando comparten la experiencia de verlo.
Normalmente el equipo al que seguimos cuando somos pequeños es el mismo al que animaremos de adultos, y rara vez veremos a alguien que en su infancia fuera del Barcelona para ser del Real Madrid en la edad adulta. Por eso se tenderá a identificar al equipo con momentos concretos en los que se vivió más intensamente, como esas victorias que coincidieron con un momento feliz, por ejemplo. Por lo mismo, al ser el fútbol algo que canaliza los sentimientos de muchas personas, también se entiende que haya gente que lo lleve demasiado lejos y adopte posturas violentas utilizando el fútbol como excusa.
En definitiva, el fútbol no solo sería un espectáculo que nos sirve para pasar un rato divertido, sino que también nos ayuda a entender algo de la forma de actuar del ser humano.
¿No os parece?

Fotografía tomada en 1996 por el usuario Rdikeman, tomada de aquí.

martes, marzo 06, 2018

La utilidad de la prensa

Hola a todo el mundo:
No hace mucho pudimos ver Los archivos del Pentágono, la que fue una de las pelis favoritas para los Oscar de este año. La película va de la decisión que tomaron en 1971 varios periódicos estadounidenses, como el Washington Post, en favor de la libertad de expresión al publicar una serie de documentos clasificados (finalmente desclasificados en 2011) que demostrarían el encubrimiento de secretos por parte del gobierno de su presencia y su injerencia en Vietnam. Además, se ve también la intención de la directora del Post, interpretada por Meryl Streep, de relanzar su periódico. Aunque es una película muy interesante, es un poco lenta.
Sin embargo, lo mejor de la película es que se trata de un claro alegato a favor de la libertad de prensa y de la libertad de información, y eso me parece  muy importante, no solo como idea general, sino también al analizar la situación actual en particular.
La prensa, sea escrita o hablada, tradicional o digital, es algo imprescindible, porque es la que permite que la ciudadanía esté informada y pueda conocer lo que pasa y, en consecuencia, pueda tomar decisiones conscientes y adecuadas de acuerdo a esa realidad. Por eso digo que, en general, me parece importante el mensaje de la película.
Pero además me parece una película muy apropiada particularmente para el momento actual en el que vivimos, porque cada vez más vemos que la prensa se pliega a intereses económicos e ideológicos, siendo más medios de propaganda y de publicidad que medios de información.
Por eso creo que es bueno que, de vez en cuando, nos recuerden que existe el periodismo de investigación.

lunes, febrero 12, 2018

La Historia y su uso



“¿Para qué necesito saber esto si estamos en la sociedad de la información?”
Esta pregunta me la hizo un alumno la primera vez que entré en su clase, con el libro de Historia del Mundo Contemporáneo abierto encima de su mesa. “¿Para qué?”, repetí yo, casi saboreando la pregunta.
Aunque puede parecer una pregunta para ganar tiempo antes de que el profesor empiece a explicar, aunque pueda ser nada más (y nada menos) que la muestra de un total desinterés por una materia que, por otro lado, el alumno había escogido entre varias optativas, es una pregunta importante y que tiene mucha más relevancia de lo que puede parecer. Porque es la pregunta que todos los historiadores y todos los profesores de Historia tenemos que hacernos cuando nos ponemos delante de una clase o cuando afrontamos un documento de Word en blanco. ¿Para qué sirve lo que vamos a contar?
Puede ser muy romántico y muy poético decir que necesitamos conocer el pasado para poder entender el presente. Y es verdad, porque la sociedad actual y sus características son fruto de todo lo que pasó anteriormente. Sin embargo, la pregunta de mi alumno tenía una segunda parte que, en este caso, estaríamos pasando por alto. Me preguntaba para qué le sirve saber Historia en la sociedad de la información. En definitiva, me estaba preguntando para qué necesita saber lo que venía en su libro si lo podía buscar en internet si alguna vez lo necesitaba.
Y esa es la pregunta verdaderamente relevante: ¿para qué queremos saber Historia si está todo en internet, a solo una búsqueda en Google de distancia?
“Pues muy sencillo”, dije yo después de reflexionar. “Porque internet nos dará información, pero no conocimiento. Internet  nos da datos, pero el conocimiento supone relacionar esos datos entre sí y con los conocimientos que ya tenemos. Y esos conocimientos que ya tenemos son los que nos permitirán saber qué datos son válidos y qué datos no lo son”.
En cualquier momento podemos querer saber quién hizo las pirámides de Egipto. No obstante, en internet vamos a encontrar igualmente páginas en las que nos digan que las pirámides fueron hechas por los egipcios y también páginas en las que se asegura que las pirámides las hicieron extraterrestres. Si no tenemos ningún conocimiento previo de Historia de Egipto, no sabremos cuáles son las que dicen algo cercano a la realidad y cuáles dicen un despropósito que no soporta ninguna clase de análisis racional. Por eso necesitamos saber algo de Historia.
Una vez que sabemos algo, en este caso de Historia, ya tenemos herramientas que nos permitirán discernir qué datos son válidos y qué datos no lo son, y, a partir de ese momento, pasaremos de recopilar datos inconexos a generar (y tener) verdadero conocimiento. 

 Representación de Clío, musa griega de la Historia.
Imagen de dominio público tomada de aquí.

miércoles, enero 10, 2018

La Fuerza nos sigue acompañando… pero menos

Hace algo más de dos de semanas fuimos al cine a ver la última de Star Wars, Los últimos Jedi, y me apetecía hablaros de ella. Sin embargo, en este caso, me cuesta mucho hablar de la peli, porque, a diferencia de las otras de la saga que se estrenaron hace poco, El despertar de la Fuerza y Rogue One, no terminó de convencerme del todo.

¿Es una película aburrida? En absoluto. De hecho, a pesar de durar alrededor de dos horas y media (la más larga de la saga), es trepidante y muy entretenida, a pesar de que hay algunas escenas que más bien parecen “de relleno”, como la del casino.
¿Los actores lo hacen mal? Tampoco, me parece que los personajes están bien construidos y, en concreto, creo que Mark Hamill hace su mejor papel hasta la fecha al interpretar a un crepuscular Luke Skywalker.
¿No es coherente con el resto de la saga? Pues, al contrario que a muchos fans, a mí me parece que sí, que encaja bien la historia. Pero además, hay algunos guiños a la trilogía original que resultan muy conseguidos y muy divertidos.
¿Su humor no encaja? Igual que en el caso anterior, discrepo con muchos fans, porque a mí me parece que es un humor muy actual que encaja bien aunque no sea el mismo de Una nueva esperanza. No debemos olvidar que la primera película es de hace cuarenta años y el humor tiene que evolucionar. 
¿Entonces? Pues, sinceramente, no lo sé. Cuando la película terminó, me quedó la sensación de que había visto una peli entretenida, pero sin más. Que, tal vez, no se habían aprovechado del todo las posibilidades que había y que por eso la peli no estaba todo lo bien que me esperaba.
Eso sí, no voy a ser tan radical como para decir, como dicen algunos fans de la saga, que hay que sacar esta película del canon de Star Wars, porque, como ya dije cuando vi El despertar de la Fuerza, debemos recordar que la mitología de La Guerra de las Galaxias se creó con la primera trilogía, y que, desde entonces, lo único que se hace es profundizar en esa mitología, pero sin aportar casi nada más, creando solo películas divertidas para pasar el rato.
Y entonces, ¿Los últimos Jedi cumple con esa función?
Pues, a pesar de las sensaciones que me dejó al terminar, debo decir que sí, aunque no sea mi favorita.

jueves, enero 04, 2018

El libro del año 2017



Muy buenas, y feliz año:
Aunque con algo de retraso, voy a volver con una de mis tradiciones navideñas: hablar del que, desde mi punto de vista, fue el mejor libro que leí durante el pasado año 2017.
La verdad, 2017 fue el año que más leí, tanto de Historia,  como de narrativa, novelas gráficas e incluso libros juveniles que leí para buscar ideas para que mis alumnos lean.
Al principio pensé que el libro elegido iba a ser Intemperie, de Jesús Carrasco, un libro de estructura clásica del que ya os hablé en su momento. Sin embargo, al final, el libro que más me gustó fue Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, una historia, una fábula si queréis, sobre la superación personal y, sobre todo, sobre la libertad.
¿De qué va? Pues simplemente es la historia de una gaviota que quiere ser libre y volar, su felicidad consiste en volar y solamente en eso. A partir de eso, se enfrenta a la incomprensión de la bandada mientras crece interiormente.
Y precisamente fue esa idea de libertad que subyace en el texto hizo que me fuera atrapando cada vez más a través de sus escasas páginas.
Creo que es un libro que os puede gustar.