viernes, agosto 12, 2011

¡¡¡Ese Rosendo!!!

Muy buenas a tod@s:
Últimamente la música en directo en Gijón está de capa caída y el Ayuntamiento apenas trae a gente interesante. Afortunadamente, anoche, en el marco de la Semana Grande de la ciudad, actuó (y además, gratis) el que sin duda es el patriarca del Rock de nuestro país: el maestro Rosendo Mercado.
Hablar de Rosendo es hablar de un pedazo bastante grande de la Historia de la música en general y del Rock en particular en España. Y es que nos estamos refiriendo a un tío que tocó en Ñu, que fundó Leño y que, aparte de tener una más que decente carrera en solitario, ha colaborado con gente tan dispar y de tal calibre como Joaquín Sabina, Celtas Cortos, Barricada (con los que además se fue de gira hace un par de años o tres), Luz Casal, Extremoduro, Platero y Tú, Fito y los Fitipaldis, Marea, Buenas Noches Rose o los Porretas, de los que además, creo recordar que fue productor.
Así que allí me fui, como siempre en buena compañía (aunque no era la habitual de mis noches de concierto), dispuesto a disfrutar de la buena música en una noche en la que parecía que todo Gijón había querido acercarse hasta allí. Y es que hasta había salido una chulísima luna llena que no quería perderse al de Carabanchel.
Con unos minutos de retraso sobre la hora prevista, sonó la intro de la canción que abre su último disco, y entonces el Rosen salió acompañado de su bajista Rafa Vegas y del contundente batería Mariano Montero a interpretar una "Amenaza desastre" sin letra, que fue seguida, sin solución de continuidad, por "Ni gozo ni calvario". Después de este acercamiento a su plástico más reciente, A veces cuesta llegar al estribillo, nos lleva a otro tiempo con "Deja que les diga que no", para después tocar una inesperada "Voluntad pasiva".
Rosendo en esta primera parte de la actuación estaba muy poco comunicativo, como suele ser habitual en el él, pero también algo tenso. Igual el hecho de que un tipo con tanta experiencia mantenga la tensión sobre las tablas puede parecer algo malo, pero yo creo que no está mal que todavía mantenga la ilusión de tocar y los nervios de querer hacerlo bien.
Nos lleva en este momento hasta aquel disco que era el Canciones para normales y mero dementes con la que seguramente fuera la mejor canción que estaba en él, "Sire", y luego hasta un disco bastante anterior, A las lombrices, con "Por meter entre mis cosas la nariz".
Vuelta a su último disco con "Mala tiña" y "Tú qué, yo qué", después de las que tocó esa "¿De qué vas?" que es una de las canciones que más me gustan, aunque anoche se saltó una estrofa de ella. Después tocó "A moco tendido" y "El alma se colma", en la que las voces las hizo Rafa, de la misma forma que las habia hecho en el disco el propio hijo de Rosendo.
A partir de este momento, el Rosen se vino arriba y se le vio mucho más suelto en el escenario. Toca "Amaina tempestad", "A veces cuesta llegar al estribillo", "Del pulmón", "No son gigantes", "... Y dale" y una cañerísima "Flojos de pantalón".
Después de este momento, se empezó a ver mucho más movimiento en el escenario, pero también abajo, porque la gente también se empezaba animar y a dar saltos. Suena entonces "El ganador", una "El tren" que aunque él considera un tema de Leño, en realidad la escribió a medias con José Carlos Molina cuando todavía se hablaban y Rosendo estaba en Ñu.
Ya quedaba poco de concierto, y sonaron tres canciones que no pueden faltar en las actuaciones de esta leyenda: "Pan de higo", la reciente aunque muy conocida por todos "Masculino singular" y, cómo no, "Agradecido".
Se despide, pero todos sabíamos que tenía que volver, y lo hizo con otro guiño a Leño, nada menos que con "Maneras de vivir", a la que siguió "Navegando", la canción que más me gusta de todas las que escribió y el tema con el que había terminado el concierto la otra vez que lo había visto, allá por el año 2000 o por ahí. Se vuelve a despedir, pero que no se mueva nadie, que tiene que volver a salir para despedirse de todos con una "Borrachuzos" que nos dejó con muy buen sabor de boca.
Desde luego, para ir a un concierto de Rosendo tiene que gustarte mucho su manera tan personal de tocar y de escribir, porque si no, te vas a aburrir mucho. Pero cuando te metes en su estilo, sabes que nunca te va a defraudar y que te va a dar justo lo que andas buscando, y además te lo va a dar con mucha honestidad.
Nos encontramos así con un Rosendo que, lejos de vivir de las rentas del pasado, cree en sus nuevas canciones y las defiende en directo como tiene que hacer un verdadero profesional. Porque aunque haya quien se queje de que Rosendo dé mucha cancha a sus canciones más recientes en detrimento de clásicos como "Loco por incordiar", yo creo que es una actitud honesta y que es mejor hacer eso que hacer lo que hacen tantos grupos que sacan discos porque saben que sus fans los van a comprar y para tener una excusa para salir de gira a tocar las mismas canciones que llevan treinta años tocando.
Y eso es lo que diferencia a las leyendas del Rock de las simples estrellas: la honestidad de las leyendas. Y a Rosendo la honestidad le sobra.
Nos vemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena crónica!!!

Pablo dijo...

Muchas gracias, ;-)