sábado, agosto 27, 2011

¿Con o sin subtítulos?

Muy buenas, queridos lectores.
Hace ya un par de semanas que no os escribo nada, pero hay que tener en cuenta que en vacaciones no hay demasiados temas de interés y que, normalmente, durante el verano intento no escribir sobre temas de actualidad.
Por eso, esta tarde voy a escribir sobre un tema que ni es polémico, ni es de especial actualidad, pero que me parece que puede mover a un debate interesante. O no, qué sé yo. Se trata del tema de si el cine se debe doblar o si se debe dejar tal y como está originalmente.
Y es que últimamente estoy descubriendo lo que es ver películas en versión original y echando de menos la posibilidad de verlas de manera habitual en las salas de cine (aunque sí descubrí algunos pocos sitios donde hacerlo).
Si alguien se ha fijado en esta cuestión, cuando se saca a relucir, las posturas suelen ser principalmente dos que son incompatibles:
- El cine no lo hay que doblar, para que podamos escuchar las verdaderas voces de los actores (ya sabeis eso de que la voz es la mitad de la interpretación). Además, así se aprenden mejor los idiomas.
- El cine lo hay que doblar, porque si no, se acabaría con el oficio de doblador (¿?) y porque siempre habrá quien no quiera verlo en versión original.
Y resulta que todo es verdad, pero sólo hasta cierto punto.
Vamos a ver: Sí es cierto que es una gozada escuchar las películas con la voz original de los actores. Se cogen matices que en el doblaje se pierden y se entienden mejor muchos juegos de palabras. Y sí es verdad que el cine ayuda mucho a aprender idiomas (y esto lo digo por experiencia propia).
Pero que se implemente el cine en versión original no acabaría con el doblaje, que siempre será necesario.Porque siempre hará falta que se doblen las películas para aquellas personas que no quieran (o no puedan o no les apetezca) verlas en versión original, especialmente las películas infantiles.
Lo que yo creo que se debería hacer no es doblar por decreto todas las películas o dejarlas todas en versión original porque sí, sino dar la oportunidad de elegir. Por ejemplo, en esos macrocines de tropecientas salas y cuatro sesiones por sala, ¿qué problema habría en que una de las sesiones fuera en versión orignal? ¿O qué pasaría si una o dos salas se reservaran para el cine sin doblar?
Pues que valdría más la pena ir, leñe.
Por cierto, ¿alguien sabía que en Terminator (no recuerdo si en la I o en la II), originalmente no se decía "Sayonara, baby", sino que originalmente se decía en español? Resulta que al doblarlo al castellano, se optó por ponerlo en japonés para que resultara tan llamativo como el que lo dijera en castellano en la versión original. Ahí tenemos un ejemplo de lo que se pierde al doblar.
P. D.: Ya sé que con la TDT se puede acceder a películas y series en versión original, pero ahora mismo estoy pensando en las películas que vemos en las salas de cine, porque es en las salas donde podemos experimentar más lo que significa ver una peli.

1 comentario:

Pedro dijo...

Totalmente de acuerdo, Pablo. En París determinados grandes estrenos de Hollywood podían verse en VOS o doblados en francés en distintas salas (en Madrid fui a un cine pequeñito y un poco alternativo cerca de la Plaza de España, donde ví en VOS "Vals con Bashir", pero no fui a ningún macrocine en la capi). También sería una forma de estimular el cine nacional (idea de Alex de la Iglesia), que no debe competir con las superproducciones de acción y efectos especiales, pero sí con las comedias (románticas o gamberras) o los dramas actorales. Y con los beneficios de ese tipo de éxitos comerciales (aunque sean modestos, pero también lo era la inversión), que no necesitarían subvención, financiar las películas que España necesita: buenas adaptaciones literarias y superproducciones históricas, que bien hechas y promocionadas siempre generan beneficios, y además pueden exportarse. En cuanto a los dobladores, con la ingente producción televisiva deberían tener bastante (sobre todo porque son media docena, ya que todos los héroes americanos tienen exactamente la misma voz en español).
En todo caso, el debate es hoy cada vez menos sangrante: los dvd, las descargas de internet,determinadas opciones de tv por cable, e incluso el propio youtube, dan ahora un acceso a contenidos en VO impensables hace 15 años. Las salas de cine se hallan ante una competición que no está ya en el doblaje: la mejor ficción se produce para la tv (mad men, broadwalk empire, justified...), y el jugo que se le saca a la inversión en tv por cable e internet de banda ancha (con su oferta de clásicos, joyas desconocidas y lejanas, constantes reposiciones que casi llegan a desmitificar el cine...) reduce los atractivos de la pantalla grande a disfrutar de determinadas superproducciones, o como parte de la salida con amigos y pareja. Creo que fue Roures quien dijo que el verdadero futuro de las salas de cine era retransmitir partidos y conciertos, a lo que yo añadiría la súplica de grandes clásicos (tiemblo de pensar en ver Centuaros del desierto, o Lawrence de Arabia, en pantalla grande). Y por supuesto, en versión original. Un abrazo enorme, Pablo, un placer de volver por aquí, y encima para estar de acuerdo contigo.