lunes, agosto 09, 2010

Crónicas desde la isla del Rock

Hola a todos:
Ayer volví del festival Isla Rock, que se celebró el viernes y el sábado en Valencia de Don Juan (León), y que debe su nombre al hecho de que los conciertos se celebraban en una isla que se formaba en el río Esla. La verdad es que no vi demasiadas actuaciones, pero os voy a hablar ahora de la más interesante: la de Barricada. Para una crónica más completa del festival, en la que seguramente se incluirán anécdotas que nos sucedieron a los que fuimos al festival, os remito al blog de mi colega y compañero de andanzas Miguel, alias Garry.

A pesar del tiempo que llevo yendo a conciertos, nunca había podido ver a Barricada en directo, así que por eso yo esperaba esta actuación con muchas ganas y hasta con cierta ansiedad. Y colmó mis expectativas con creces.
El último disco de estos navarros que llevan dando caña desde principios de los ochenta, titulado La tierra está sorda, es una interesante colección de canciones basadas en historias de la Guerra Civil, contadas no tanto en clave política o histórica desde un punto de vista estricto, sino más bien social, explicando cómo fue la represión ejercida por los vencedores sobre personas del bando perdedor. Precisamente por eso, a mi condición de fan del Rock n' Roll se unía mi faceta de historiador y por eso tenía tanto interés en verlos en concierto.
Cuando pasaban diez o quince minutos de las nueve y media de la noche del viernes día 6 de agosto, las luces se apagaron en el escenario del Isla Rock para indicar que iba a empezar el primer concierto del festival, y entonces salieron los cuatro Barri, es decir, Enrique Villareal alias el Drogas (bajo y voz), Alfredo Piedrafita (guitarras y voz), Javier Hernández alias Boni (guitarra y voz) e Ibon Sagarna (batería), a los que se unió Iker Piedrafita, líder de los Dickers e hijo de Alfredo, que en ese primer momento se encargaba de tocar la guitarra y hacer coros, aunque a lo largo de este primer tramo de actuación también tocó el teclado y el bajo en alguna canción en la que el Drogas sólo cantaba. La primera canción en sonar fue la que abre el disco, es decir, "Desfilan", a la que siguió "Sotanas".
Este primer tramo del concierto consistió en desgranar íntegramente todo el disco que venían a presentar, y además con unos arreglos como los del disco, es decir, guitarras acústicas y teclados cuando eran necesarios. Así, sonaron también "Hasta siempre, Tensi", y, en general, todas las canciones del álbum en un orden que no recuerdo del todo (no era el del disco), pero que fueron, repito, no este orden, las siguientes: "Por la libertad" (ésta sonó casi al final), "Los maestros", "Matilde Landa" (con dos guitarras acústicas y el Drogas empezando a cantarla sentado al borde del escenario), "Infierno de piedra", "La estancia", la espléndida "22 de mayo", "Es una carta", "Pétalos" (sobre las llamadas Trece Rosas), "Suela de alpargata" (sobre los que se echaron al monte y los que los apoyaban), "Casas Viejas", "Llegan los cuervos", "Cierra los ojos", "Las siete de la tarde", "Agua estancada" y "Una lágrima en el suelo" que sí fue la última de este tramo.
Durante esta primera parte del concierto, el Drogas hacía referencia al proceso de elaboración del disco, a la fosa común que se está abriendo a diez kilómetros de Valencia de Don Juan. Ver cómo la gente que estaba allí congregada se sabía las canciones y las coreaba hacía que ese historiador que vive dentro de mí se emocionara, así que había momentos en los que tenía que apretar los dientes para evitar que las lágrimas rodaran por mi cara (sí, vale, a pesar de que estoy siempre intentando parecer duro soy un poco merengue, ¿qué pasa?). Y sé que al Garry le pasó algo parecido.
Esta hora y algo de actuación fue muy emotiva y no tan cañera como la segunda, y casi diríamos que fue como si los Barricada hubieran ejercido de teloneros de sí mismos. Al terminar, los músicos se bajaron del escenario para que su equipo pudiera quitar de allí el teclado, centrar la batería y cambiar los amplificadores por unos más potentes. Pasados así diez o quince minutos, una música como de circo nos dijo que la cosa volvía a empezar.
Salieron sólo los cuatro Barricada (Iker no tocó con ellos durante esta parte del concierto) con "Sean bienvenidos", a la que siguió "Rojo". Con "Todos mirando" no pude evitar ponerme a saltar, cosa que seguí haciendo con "Contra la pared". Siguieron con "Noche de rocanrol", "Sofokao" y "Objetivo a rendir".
Ahora Barricada eran mucho más cañeros que en la primera parte del concierto, mucho más duros, pero no por ello menos profesionales. Tocan "Písale", cuyo estribillo canturreé ayer cuando llegábamos a casa desde tierras leonesas. A este tema le siguen "Deja que esto no acabe nunca" (yo tampoco quería que acabara), "Tan fácil" y "Esperando en un billar".
Como es habitual en los conciertos de Barricada, los tres que están delante comparten las labores vocales, aunque como todos sabemos, el que lo hace más a menudo es el Drogas, tan seguro en su papel de líder del grupo que presenta incluso las canciones que no canta él.
"A toda velocidad", "Víctima" y "Mañana será igual". Qué fuerza. Quién diría que llevan casi treinta años en esto. Que son unos referentes claros del Rock de nuestro país. "No sé qué hacer contigo", "Tentando a la suerte", "Lentejuelas" y una "Okupación" durísima; pero tíos, dadnos un respiro. Con "Animal caliente" y "En blanco y negro" cerraron antes de los bises.
Pero no se hicieron esperar demasiado y volvieron con "Oveja negra", a la que siguió mi favorita, "No hay tregua", cantada casi íntegramente por el público. Con "Esta noche no es para andar por estas calles" y "En la silla eléctrica" terminaron su larga actuación, mientras la misma música circense del principio de la segunda parte sonaba de nuevo y ellos saludaban al público.
Alrededor de tres horas de concierto en el que los Barricada demostraron que son unos grandes profesionales de la música y que parecen incombustibles. No podemos hacer otra cosa que agradecerles que lo hagan tan bien y que nos hagan disfrutar tanto.
Y es que, como decía Kutxi Romero, de Marea "Quien no quiere a los Barricada, no quiere ni a su madre".
Qué razón tiene.

3 comentarios:

El cojín de Lara dijo...

Me gusta tu crónica, hace unos años los Barricada estaban muy mal, allá por el 95...casi perdemos todos la esperanza de que se recuperaran. Pero lo hicieron, y hoy podemos seguir disfrutando de su música, de conciertos de calidad como el que has visto, y de su último trabajo que como historiadora y fan también me encanta. (Lo de Mordiscos vamos a imaginar que fue una ida de olla por abusar tantos años de las "cositas"). Un beso. :)

Irène dijo...

Genial el rock y como transmites.
Dos veces, dos, que he visto a Barricada. Te hablo de hace años, principios de los noventa o así, de cuando el Veo todo en blanco y negro... jaja

Pablo dijo...

Barricada es un grupo que siempre me gustó mucho y que siempre tuve muchas ganas de ver. Y no será porque no vinieran por Asturias, eh, que hubo una época que venían cada poco. Pero nada, nunca me coincidía.
Esta oportunidad había que aprovecharla, y más con el disco que se habían marcado.
Una pasada, vamos.
Besos para las dos.