sábado, noviembre 05, 2011

Tenía que decirlo (reflexiones de campaña I)

Estimado José Luis:
Me vas a permitir que te tutee. Y no lo hago porque quiera faltarte al respeto. Como sabes, o al menos deberías saber, se puede tutear a una persona a la que respeta y faltar al respeto a personas a las que tratamos de usted. Lo hago simplemente porque estoy seguro de que si estuviéramos cara a cara, tú me tutearías a mí, así que hago lo mismo.
Tal vez me recuerdes, y si no a mí, al menos a otr@s como yo: Somos los que te pusimos donde estás. Los que te dijimos "No nos falles" con la esperanza de que nos libraras de los malos recuerdos del Gobierno anterior. Los que pensamos que las medidas que tomaste en tu primera legislatura (el matrimonio homosexual, la Ley de Memoria Histórica...) nos acercaban un poco más a los países más desarrollados, e incluso defendimos esas medidas cuando veíamos cómo personas con más palabras que razón las criticaban.
Si nos recuerdas, es posible que te preguntes por qué ahora estamos tan desencantados con tus últimas actuaciones. En mi caso, no es tanto porque no supieras ver la crisis que se nos venía encima (después de todo, el mismo FMI tampoco la vio venir), pero sí porque tardaras en reaccionar a ella. Y porque cuando por fin lo hiciste, te faltara valor para explicar por qué hacías lo que hacías; igual no hubiera servido de nada, pero la explicación tal vez hubiera tranquilizado a los ciudadanos (entérate de una vez: es mejor que tranquilices a los ciudadanos que a los inversores), y entonces te hubieras encontrado con menos trabas.
Sé que ahora estás haciendo lo que te marcan desde Bruselas, igual que lo hará el que llegue a tu poltrona después del día 20. Pero no dejo de pensar que tal vez, la misma Unión Europea no tenga claro del todo el camino que quiere que sigamos.
Creo que tendrías que haber sido más valiente. Para decir por qué tomabas cada medida y en qué nos iba a beneficiar. O para explicar por qué no ibas a tomarla. O para tomar un camino distinto al que te marcan desde Europa. Para arriesgar (total, de perdidos, al río) con una alternativa verdaderamente de izquierdas. O simplemente, para intentar crear una economía no basada en el ladrillo, con una verdadera inversión en I+D.
Pero pensaste que plegándote a los requerimientos del mercado sería suficiente. Y ya ves que no lo es, que esos requerimientos te llevan a tomar medidas inmediatas que no aseguran la salida de la crisis a largo plazo. Y por eso sé que las cosas no van a cambiar por mucho que cambie el Gobierno, a no ser que el nuevo Presidente sea todo lo valiente que tú no has sido. Que lo dudo.
Tal vez fue ignorancia o falta de experiencia, o tal vez falta de dotes de liderazgo. Pero al final nos has fallado. Y has fallado doblemente a quienes te votamos, porque los que no lo hicieron nunca confiaron en ti y siempre pensaron que ibas a hacerlo mal. Pero nosotros sí confiamos en ti y esperamos que no metieras la pata en estas cuestiones tan delicadas. Y no puedo evitar sentirme un poco responsable, porque con mi voto ayudé a que estés ahí. Que todos los gobernantes tomen nota de esto: son responsables ante todos sus ciudadanos, pero doblemente ante sus electores, a los que hacen corresponsables de lo que hagan mal.
Y lo que más me fastidia es que además has quemado al que debía ser tu sucesor, a Rubalcaba, probablemente uno de los políticos más inteligentes que hay ahora mismo en este país, al que has privado de cualquier opción de ganar las próximas elecciones.
Puede que la Historia te absuelva. Este historiador que escribe, por lo menos de momento, no.
Atentamente:
Pablo.
Y para que nadie piense que me estoy volviendo de derechas, mañana escribiré un texto dedicado a Rajoy, que también le tengo ganas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades, amigo Pablo, por este bello texto. Este PSOE, con sus gabinetes incompetentes y mangantes, y sus líderes y consignas fabricados en laboratorios alejados de la realidad, no se merecen a votantes sensatos e idealistas, y por eso pasará lo que tiene que pasar. Zapatero en el 2004 encarnaba toda una serie de valores estupendos: paz, diálogo, pluralidad cultural, modernidad, juventud... ¿cómo no iba a vencer al último Aznar? El problema no es que os hubiera defraudado en la gestión de una crisis económica, sino que el PSOE, detrás de sus invocaciones de valores universales y maravillosos, es una organización corrompida hasta la médula, ideológicamente perdida desde hace 20 años, cuyas recetas económicas mantuvieron al Sur de España en la miseria durante 30 años y arruinaron Cataluña en 7. El PSOE debe refundarse por completo, enterrar a Felipe y a Guerra y mirar de verdad a Europa, a una Europa realmente productiva y culta, en la que no hay Leires ni Pepiños, ni caciques que compran a pueblos enteros con subsidios europeos, ni licenciados que sirven copas, ni miles de enlaces sindicales y funcionarios colocados a dedo por los partidos, ni partidos mayoritarios que reniegan de la bandera nacional. Todo eso es Europa y es el primer mundo, y hasta que el PSOE no se libere de toda una serie de fantasmas heredados de la Transición, no será un partido que pueda enfrentarse de forma exitosa a los retos del s. XXI.
Un abrazo enorme, vuelvo a felicitarte por tu inteligente, sentida y ecuánime despedida de Zapatero, y quedo esperando tu carta de bienvenida a don Mariano.
Tu amigo, Pedro.

Pablo Folgueira dijo...

Hola, Pedro.
Muchas gracias por tus palabras.
La verdad, yo creí realmente que con Zapatero las cosas iban a cambiar y que nos íbamos a acercar a Europa. Pero las últimas actuaciones de este Gobierno me tienen bastante cabreado, y, como diría nuestro amigo Reverte, no iba a dejar que se fuera de rositas.
Un abrazo.