lunes, enero 10, 2011

¿Se parece?

Muy buenas, queridos lectores:
Ayer nos encontramos con otra de esas noticias que nos hacen pensar que la vida inteligente cada vez escasea más en este planeta: La del tiroteo en Tucson, Arizona, donde mataron a seis personas e hirieron a una congresista del Partido Demócrata.
Cada vez que se ven noticias así, se busca el paralelismo entre el ascenso de la derecha más recalcitrante de Estados Unidos, aglutinada en torno al Tea Party, y la situación española. Y yo creo que, salvo por algunas cuestiones marginales, la situación es (afortunadamente) muy distinta.
Evidentemente, desde los años ochenta, pero sobre todo desde principios de siglo, asistimos a un ascenso de las partidos de derechas, sobre todo en sus vertientes más conservadoras, como bien se explica en este artículo, y también vemos el aumento de la importancia de los medios de comunicación más radicalmente ultramontanos. Pero no es tan sencillo.
En primer lugar, hay que poner en cuarentena el hecho de que este atentado terrorista (no hay otra forma de calificarlo) tenga un móvil político. El fulano en cuestión está claramente desequilibrado y hubiera disparado igual en un partido de baloncesto que en un mitin político, además de que sus ideas, aunque se acercan a las del Tea Party, a veces lo acercaban precisamente al lado contrario del espectro.
Otra cuestión que nos lleva a pensar que esto no es comparable es el hecho de que aquí no hay un acceso tan fácil a las armas, lo que dificultaría que algo así pasara.
El único paralelismo podría estar en el papel de los medios comunicación. Cadenas de noticias como Fox News en Estados Unidos o Intereconomía aquí hacen uso de una retórica agresiva, que busca deslegitimar a los que no piensan como ellos y que en ocasiones da publicidad a ideas más que dudosas. Cuando a esa retórica se unen mensajes políticos como el de Sarah Palin poniendo un punto de mira sobre la congresista tiroteada (o aquí, mensajes de cierta política que disparaba contra inmigrantes en un "videojuego"), y se dirigen de manera indiscriminada a una masa informe, el riesgo está en que alguien dentro de esa masa haya alguien que la pueda liar. Y con las armas que hay en Estados Unidos, siempre habrá alguien dispuesto a liarla.
En realidad, la situación no es comparable, pero sí deberíamos pensar que, en política igual que en cualquier otro ámbito de la vida, no todo vale.
Seguid cuidándoos.
Por cierto, un artículo de opinión en el New York Times sobre estas cosas.

3 comentarios:

Pedro dijo...

Hola Pablo, dos cosas.
Primero, ¿puede esto pasar en España? La respuesta es que sí: hace menos de 2 años, un ex-concejal socialista fue asesinado a la puerta de su casa. En los últimos años hemos vivido asesinatos de políticos, periodistas, además de bombas indiscriminadas, todos ellos crímenes por motivaciones políticas. Sólo que los asesinos no eran enfermos mentales (al menos aparentemente, aunque estoy seguro de que gente como la que puso la bomba en Barajas están lejos de gozar de una excelente salud mental). Y dichos crímenes han tenido de alguna manera el respaldo de un partido con representación parlamentaria y que ha gobernado una autonomía durante muchos años, el PNV, y recientemente otro partido también con representación parlamentaria, y aliado del gobierno, ERC, ha coqueteado con esos asesinos. Podemos seguir hablando de lo malos y feos que son los de Intereconomía, pero en España existe violencia política, y procede de la izquierda nacionalista.

En segundo lugar, hay otra gran diferencia entre Europa y USA. En Europa, la mayor parte de organizaciones terroristas de inspiración política han sido de izquierdas, ya sea con un matiz independentista, o puramente de extrema izquierda. En la actualidad se ha sumado el terrorismo islámico, que durante la Guerra Fría tuvo sus coqueteos con la extrema izquierda a través de Libia y la OLP. Podríamos seguir hablando de la transición del terrorismo palestino de la izquierda de Fatah al islamismo de Hamas, pero sería apartarnos del caso. Mi punto es que en Europa, excepto por la OAS, el pistolerismo ultra de la Transición española (anecdótico en comparación con ETA), la violencia unionista en Ulster y el fenómeno skinhead (que apenas accedieron a armas de fuego) la violencia política de derechas no ha alcanzado el nivel de la izquierda.
Por el contrario, en USA, donde prácticamente no existió unaviolencia de izquierdas, sí existe un gran radicalismo nacionalista blanco y anti-federal, heredero en alguna medida del KKK, uno de los fenómenos ideológicos más poderosos de la historia americana, que llegó a superar los 5 millones de mimebros en el período de entreguerras, y que en las últimas décadas sigue destilando episodios de violencia. Esta violencia unas veces se adapta a los ciclos de la política nacional, y otras veces sólo obedece a cuestiones locales y con los ritmos de la delincuencia común organizada, y como tal es tratada.
Ahora, como conclusión, una ronde de preguntas y respuestas rápidas:
¿Tienen republicanos, demócratas, PP y PSOE un ala violenta? No.
¿La tienen otros partidos pequeños y radicales, especialmente los nacionalistas españoles? Sí. Véanse los disturbios en las elecciones catalanas y las sistemáticas agresiones contra mítines del PP, por no hablar de la kale borroka.
¿Deben los partidos a los que pertenecen los delincuentes pagar por los crímenes políticos que ellos cometen? Absolutamente sí, fue así como se empezó a golpear en serio tanto al Klan como a la izquierda abertzale.
¿Son responsables los grandes partidos cuando el nivel de tensión anima a los violentos? De algun manera sí. ¿Se les puede encausar? lo veo difícil, pero creo que es algo que los votantes deben tener en cuenta. Estamos de acuerdo, Pablo.

Ah, por cierto, si responsabilizamos de alguna manera a la oposición americana por el asesinato de Tucson, ¿qué hay de la oposición española en el 11-M? Ahí te lo dejo.
Un fuerte abrazo. Pedro.

Pablo dijo...

Hombre, cuando yo preguntaba si la situación es comparable, me estaba refiriendo a si en algún partido democrático había un ala más dura que justificase la violencia de forma directa o indirecta (como hace Sarah Palin cuando pone dianas sobre sus rivales políticos). Evidentemente que aquí hay violencia política, pero asociada a grupos no democráticos, como los ejemplos de ETA y similares.
Por todo ello, sigo diciendo que la situación sólo es comparable hasta cierto punto.
Un abrazo.

Pedro dijo...

Más parecidos:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/17/espana/1295263176.html

Un abrazo. Pedro.