jueves, julio 03, 2008

Simbiosis inversa

El otro día me dio por hacer una reflexión un tanto rara y me gustaría compartirla con vosotros. Empecé a pensar en que, igual que ciertos bichejos, los humanos podemos protagonizar una suerte de simbiosis, de necesidad de algo para vivir. Las hay muy íntimas, como la que se puede sentir con una pareja. O más dañinas, cuando se necesita (o se cree necesitar) para vivir algún tipo de vicio. Pero también los grupos humanos pueden ser simbiontes de algo más... trivial. Y a veces es muy simple: Un club de fans de un grupo musical no podría existir si dicho grupo no hubiera existido, así que lo necesitan para tener una razón para existir.
Pero luego me paré a pensar y me di cuenta de una paradoja: Aunque parezca un contrasentido, a veces puede necesitarse la existencia de aquello que odiamos (o decimos odiar) para justificar nuestra existencia. Es una especie de simbiosis pero al revés. Es lo que podríamos llamar una simbiosis inversa. No lo voy a explicar con un ejemplo concreto (aunque tengo uno en la cabeza), porque puede ser políticamente incorrecto. Pero aún así, intentaré explicaros a qué me refiero:
Imaginemos a un grupo humano A, con sus características propias. Y ahora imaginemos un grupo humano B cuya característica única es su oposición al grupo A, con lo que a este grupo B lo vamos a llamar a partir de ahora Anti-A. A pesar de que los miembros de Anti-A dicen odiar a A y desear que desaparezca, consciente o inconscientemente, necesitan a A, hasta el punto de que si A desapareciera, Anti-A desaparecería también, porque habría desaparecido el único motivo de su existencia.
De esta forma, los más interesados en que A exista son, aunque no lo quieran reconocer, los miembros de Anti-A, porque su desaparición les privaría de su razón para existir.
¿Curioso, verdad? Ahora, pensad en algún ejemplo al que aplicarlo.
Y por cierto, ya tenéis otro capítulo de Sombra y Luz para que le echéis un ojo.
Y la semana que viene.... la entrada número 100.

3 comentarios:

Pedro dijo...

HOla, Pablo, interesante reflexión. Podemos incluso añadir aquellos que directamente se inventan un grupo A para forjar una personalidad, o para convencer a otros de que les sigan (ya que el grupo A sería un peligro al que hay que combatir); o aquellos que mediatizan la visión del grupo A para hacer creer a los demás que es el enemigo, y al final acaban debatiendo no contra el grupo A, sino contra su caricatura; o aquellos que sólo saben construir su personalidad y su discurso sobre negaciones, y cuando se les pide que dirijan y gestionen no pueden, o se vuelven más totalitarios, precisamente porque saben el funcionamiento de una oposición basada en la negación sistemática.
Pura psicología, y también psicología política. De hecho, puede que todos necesitemos referentes positivos y negativos para conocer cuál es nuestro lugar en el mundo. Es mucho más fácil saber cuál es el mal comportamiento si tienes un ejemplo; para eso se inventó la ficción hace miles de años, y la primera referencia a la distinción entre Bien y Mal está en la base de casi todas las grandes religiones.
Lo dicho, que es un pensamiento interesante; probablemente estemos pensando en ejemplos distintos y opuestos, pero eso significa que la reflexión es doblemente válida.
Un abrazo. Pedro.

Diana dijo...

Hola
Pablo, como bien sabes en estos momentos no puedo, no estoy en condiciones , no tengo la lucidez mental adecuada para contestar a este post.
De todas las formas, lo haré, te prometo qwue lo haré.
Un biquiño desde Coruña.
Diana

Pablo dijo...

No te preocupes, Diana, todos pasamos por momentos malos en algún momento.
Cuídate.
Un beso.