jueves, marzo 07, 2013

La diferencia

Hola a todo el mundo:
La semana pasada, paseando por Gijón con una de vosotros, empezamos a comentar todo el daño que está haciendo el Gobierno actual, y de paso lo comparamos con el anterior. Mi acompañante (sí, tú) me dijo que los anteriores también lo habían hecho mal. Y yo intenté decir que, pese a todo, alguna diferencia hay entre unos y otros.
No voy a ser yo el que ahora defienda la gestión de Zapatero. A lo largo de mis textos de estos últimos años ya habéis podido comprobar que durante la primera legislatura sí apoyé sus medidas sociales, aunque durante la segunda su gestión de la política económica cada vez me parecía más errática, hasta el punto de llegar a decir en cierta ocasión que me parecía equivocada. De la misma forma, también habéis visto cómo he criticado todas y cada una de las chapuzas y ataques a la ciudadanía que está llevando a cabo el Gobierno actual. Y precisamente por eso, creo que hay una diferencia entre las acciones de unos y las de otros. Diferencia que, lo digo desde ya, no hace que unas sean mejores o peores que las otras. 
La diferencia radica en el hecho de que Zapatero jamás tuvo mayoría absoluta y Rajoy (desgraciadamente) sí la tiene. Debido a la falta de mayoría absoluta, las decisiones de Zapatero no se podían aprobar porque sí, sino que exigían la negociación con otras fuerzas políticas, lo que matizó, flexibilizó e incluso atenuó el calado de sus medidas. Eso también impidió que sus medidas fueran únicamente ideológicas.
Sin embargo, la mayoría absoluta de Mariano Rajoy está haciendo que cualquier medida, por impopular, traída por los pelos, absurda, sectaria o inútil que se les pase la imaginación, haciendo que muchas veces sus decisiones se basen más en la mera ideología que en la lógica política o económica.
Ya sé que estos argumentos son un tanto simplistas y de perogrullo, pero todavía no los había leído en textos de analistas supuestamente "serios". 
Seguimos en contacto.

5 comentarios:

Pedro dijo...

Y por supuesto, el hecho de que Zapatero llegara al poder a un país con superhábit, y Rajoy a uno al borde del rescate no tiene ninguna relación.

Pablo Folgueira Lombardero dijo...

Hola, Pedro, siempre es un placer tenerte por aquí.
Con mi texto yo no decía ni que unas medidas de unos fueran buenas y las de otros malas, ni que unos fueran más analfabetos que otros. Simplemente intentaba justificar por qué creo que hay una diferencia entre unas medidas y otras, y la diferencia yo la veo en el hecho de que Rajoy no negocia con nadie, sino que impone su criterio por decreto, sin someter sus decisiones a ningún tipo de debate, y sin intentar buscar el consenso.
Un abrazo.

Pablo Folgueira Lombardero dijo...

Aunque bien pensado, igual decir "por decreto" quedó un tanto ambiguo (en realidad, si somos estrictos, por decreto-ley pueden aprobar todos). Sería mejor decir que las aprueban porque les parece lo mejor, pero sin buscar apoyos o consensos.

Anónimo dijo...

Qué mejor apoyo o consenso que el de todos los ciudadanos ante las urnas eligiendo democráticamente a quien consideran la mejor opción para que gobierne según su mejor criterio...

Prefiero alguien que pueda gobernar según un criterio, sin tener que comprar apoyos o venderse a consensos partidistas...

Por cierto, muy mala práctica periodística (y ética en general) lo de no publicar comentarios a mi parecer respetuosos, pero no del agrado del editor. Mucho peor utilizarlos para rectificar a posteriori.

Pablo Folgueira Lombardero dijo...

Evidentemente, el mejor apoyo posible es el de las urnas. Sin embargo en el caso que nos ocupa, el apoyo se dio después de que en precampaña y en campaña se prometieran cosas que no sólo no se están cumpliendo, sino que cada día que pasa más me parece que jamás quisieron cumplir.
¿Que aprueban lo que les parece mejor? Tal vez, pero es posible que a muchas de las personas a las que gobiernan (incluidas muchas de las que les votaron) no se lo parezca.
Y siento que la no publicación del comentario haya dado lugar a que parezca que no me comporto con ética.