domingo, noviembre 21, 2010

Sin parar de pecar

Hola otra vez, queridos lectores:
Después de haber estado la noche anterior viendo a Primal Fear, anoche mismo volví a acercarme a un concierto de Heavy. En la sala Otto actuaban los segovianos Lujuria, heavys con toda la actitud y el carisma que, debido a la cantidad de canciones de temática sexual que tienen, definen su música como Heavy Erotic Metal. La verdad es que la noche no invitaba a salir, sobre todo después de la caña de la noche anterior, pero los castellanos no se acercan mucho por aquí, así que había que aprovechar (según dijo su cantante, Óscar Sancho, hacía cinco años que no pasaban por nuestra ciudad).
A eso de las doce y veinte o poco más, sonó una intro mientras se subían al escenario los guitarristas Julio Herránz alias Julito y Jesús Sanz alias Chepas, el bajista Javier Gallardo, el batería Maikel y el joven teclista Ricardo Mínguez, mientras escuchábamos la voz de Óscar, que nos saludaba y comenzaba a lanzar sus soflamas.
La verdad es que Óscar, maestro de primaria de la especialidad de Logopedia de lunes a viernes, es un verdadero "animaconciertos", con su imagen de heavy clásico de los de toda la vida, tatuajes y cuero incluidos. Y esa calidad de animador la veríamos durante toda la noche, a pesar del mal sonido de la sala.
Siendo como son Lujuria un grupo que siempre destacó por lo bien que hacían las canciones de otros, y siendo su último disco, Llama eterna, una colección de canciones clásicas del Rock en español, no fue raro que la primera canción que sonara fuera "Noche de Rock n' Roll", de los navarros Barricada, a la que siguió "El Heavy no es violencia", de Bruque.
Óscar hace su primer discurso, dedicando el concierto al pueblo saharaui y criticando la pasividad de nuestro Gobierno en la cuestión del Sáhara. Entonces nos preguntó "¿Por qué los políticos nos mienten?", y añadió "Algún día, deberá caer la máscara". Lógicamente, la canción que siguió fue "Cae la máscara", después de la cual sonó "Joda a quien joda".
Hubo un momento muy emotivo, cuando alguien lanzó al escenario una camiseta, que recogió Julito, en la que se leía "Desde Paraguay para ver a Lujuria", que hizo que Óscar mandara un saludo a los hermanos metaleros de Latinoamérica.
Después de esto, el cantante recordó que siempre han denunciado y estado en contra de la pederastia, por ejemplo con su tema "Dejad que los niños se acerquen a mí", que, ironías de la vida, sirvió para que cierta cadena de televisión (algunos de cuyos tertulianos se han confesado recientemente como pedófilos) los acusara de pederastas. Pero, claro, hay cosas que no pueden dejar de decir ante su público.
El concierto siguió con temas como "Traidores y criminales contra nosotros batallan", incluida en aquel genial disco, ...Y la yesca arderá, en el que narraban la Revuelta de las Comunidades (1521), "Estrella del porno", que dedicaron a Víctor García de WarCry que, según dijo Óscar, está pasando un mal momento personal, y "Estrella del Rock", la única de su último disco que es original suya.
La cosa era un no parar, la verdad. Óscar dijo que, al no llevar teloneros, iban a hacer un concierto más largo de lo normal, así que rescataron una canción vieja "La Gorda", que narra sus andanzas en la Segovia de los ochenta y en la que el Chepas hace la segunda voz. Sonaron también "La fuerza del Rock", de Goliath, "Jekill & Ms. Hyde", "Las tablas de Moi-Sex", "La favorita del rey", "Viejo rockero" y una "Goliardos" para la que Óscar se bajó del escenario para cantar entre el público.
Pero la actuación cada vez estaba más cerca de terminar, y para la falsa despedica optaron por otra versión, la de "Destrucción", de los argentinos V8.
No tardaron en volver (de hecho, Óscar no llegó a bajarse de las tablas), y atacaron una de las canciones que más me gustan, "Merece la pena", a la que siguió "Corazón de Heavy Metal", durante la cual se subió un fan al escenario y se puso a cantar con un Óscar al que no pareció importarle demasiado. Para despedirse definitivamente, optaron por una versión más, la del "Long live Rock n' Roll" de Rainbow, pero fijaos qué mal se oía que todavía no sé si la cantaron en inglés o tradujeron la letra. Pero demostrando el buen rollo de estos músicos, se quedaron un rato saludando, dando púas y baquetas, y firmando algún que otro autógrafo.
En resumen, un concierto muy divertido, pero que hubiera estado mucho mejor si el sonido hubiera acompañado. Bueno, y puestos a pedir, si no hubieran dejado de tocar "Escuadrón 69".
Esperemos que los Lujuria no tarden otros cinco años en volver a nuestra ciudad.

2 comentarios:

El cojín de Lara dijo...

Bueno yo no son muy fan de Lujuria pero veo por lo que dices que se entregan en los conciertos, a pesar del mal sonido y las circunstancias adversas...vaya valor salir ayer con lo mal que pintaba :). Como siempre me encantan tus crónicas, no sé cómo demonios logras memorizar todos los temas que tocan ;). He empezado por el último así que ahora me paso por la crónica del de Turón. Un beso.

Pablo dijo...

Sí que pintaba mal anoche, la leche, que a punto estuve de quedarme en casa. Al final llevé paraguas (e hice lo posible para que no se notara, que los porteros de las salas de conciertos suelen ser muy bordes con los paraguas), y mira, en lo que estuve en la calle no me llovió, así que tuve suerte.
Un beso.