sábado, febrero 21, 2009

Lenguas libres

Comentaba esta mañana (escribo el día 21 de febrero, pero esto tardará algunas semanas en ver la luz) que me parecía muy interesante la polémica generada a raiz de una manifestación que hubo hace algunas semanas en Galicia para pedir el bilingüismo. A la vez, me acordé del Manifiesto por la lengua común que se hizo hace algunos meses, al que se respondió con un contramanifiesto posteriormente. Y eso me llevó a preguntarme si la polémica es real.
Es decir, si todo esto que se dice sobre que si el castellano está en peligro o que si no se puede usar en los sitios con otra lengua oficial, responde a una realidad. Y yo creo que no.
En primer lugar, la instrumentalización política del uso de un idioma me parece como mínimo algo bastante traído por los pelos. Porque hablar una lengua u otra poco tiene que ver con una opción política. Simplemente hablamos como sabemos o como nos apetece.
En segundo lugar, la existencia de otras lenguas en nuestro país no supone que el castellano esté en peligro, por mucho que se diga en sitios como Libertad Digital. Porque vamos a ver. ¿Cómo podemos decir que está en peligro la lengua que nos permite entendernos con cuatrocientos millones de personas en todo el mundo? Y porque la existencia del gallego, el catalán o el vasco no significa que en esos lugares no se entienda el castellano, aunque en estos lugares la lengua vehicular de la enseñanza sea la propia en perjuicio del castellano (bueno, llegados a este punto podríamos entrar en la discusión sobre si esto es justo o no, pero no es momento ni lugar). Y recordemos que en Galicia, el País Vasco y Cataluña tienen también televisiones autonómicas, pero ni todas son en sus lenguas (uno de los dos canales de la ETB vasca es en castellano) ni eso significa que no vean las demás cadenas españolas.
Yo creo que, en lugar de ver la existencia de otras lenguas en nuestro país como un elemento de división debemos verlo como un rasgo de riqueza cultural. Y sentirnos orgullosos de ello.
Un saludo.

5 comentarios:

Pedro dijo...

Hola Pablo, estoy de acuerdo con tu súltimas líneas, los españoles deberíamos conocer y apreciar las demás lenguas peninsulares; sin embargo, yo sí creo que allá afuera (jó, cómo suena eso), fuera de nuestra querida Corona de Castilla, sí hay problemas, y graves. Existen partidos políticos que utilizan la lengua como elemento de identidad "nacional", ergo, si consiguen que todos los habitantes de una región hablen una lengua no castellana, tendrán la prueba de que son una nación, por lo que merecen la independencia. Y si para ello deben inventarse una lengua, y crear en un laboratorio una gramática que nadie usa, pues se hace. Eso está ocurriendo en España, y lo sabemos. Hasta está ocurriendo en Asturias, a una escala mucho más pequeña, y casi enternecedora. Pero el hecho de que aún no nos quiten la beca o la plaza por no saber asturiano, ni multen a nuestros padres por poner el letrero de su tienda en castellano, no significa que no esté ocurriendo en otras partes de España. Obviamente, la palabra "persecución" o amenaza, es muy fuerte, pero es una realidad que ocurre en España, y no en el resto de Europa.
Y lo peor es que esas normativas lingüísticas se imponen en la enseñanza pública, a donde van los chavales que no se pueden pagar un centro privado, por lo que dentro de unos años tendremos a unos chavales de clases medias-altas, con un sólido dominio del castellano y de otros idiomas, q les servirán en la vida, y luego tendremos a los pobres, que se expresarán mal en castellano y conocerán una lengua artificial, que no habla nadie, y que sólo les sevirá en su terruño, chavales cuyo futuro dependerá de si gobiernan o no nacionalistas que les den un chollín por hablar en lengua vernácula.
Un abrazo. Pedro

Pablo dijo...

Hola, Pedro.
Sobre lo de la educación en lenguas distintas de la castellana en la enseñanza pública es algo que, por causas sobradamente sabidas por mis lectores, conozco bastante bien, al menos para el caso gallego. Pero de la misma forma que ahí es la lengua vehicular única (gracias, por cierto, a un Decreto de Fraga), en Navarra se puede elegir la lengua en la se quiere que estudien los hijos; en Cataluña, oficialmente no es posible esa elección, pero los profesores, amparándose an la libertad de cátedra (¡¡bendita libertad de cátedra!!), dan la clase en castellano si les apetece (por lo que me comentaban, eso está dando lugar a bastantes problemas). Y a ver qué pasa en el País Vasco ahora que el Lehendakari va a ser Patxi López. Seguiremos informando.
Un abrazo.

vito dijo...

Muy de acuerdo con tu artículo, yo añadiria algo más, tomar el ejemplo de las oposiciones en Valencia, donde no solo hacen examen de catalán antes de la oposición sino que también lo de hacen de castellano, para todos, extranjeros y nacionales, me parece genial, debería ser así en todas partes, porque desde luego mendos elementos me he encontrado como profes compañeros.

Anónimo dijo...

Pableras, totalmente de acuerdo con tu conclusión: las lenguas forman parte de nuestra riqueza cultural y, en consecuencia, debemos sentirnos orgullosos de ellas. Sin embargo, dicho esto, discrepo en algo que comentas en el texto. Las lenguas son objeto, en mi opinión, de una excesiva instrumentalización política. Echar un vistazo al proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias permite darse cuenta de hasta qué punto los intereses partidistas presentes en los órganos consultivos que informan a la comisión encargada de la reforma pueden llegar a determinar la conveniencia o no de crear, en el caso de Asturias, una lengua que a todas luces tiene mucho más de deconstrucción artificial que de culto a la tradición.
Un saludo,

José Alfonso dijo...

Las lenguas minoritarias deben ser objeto de especial protección. Así lo especifica la Constitución y creo que todos, excepto cuatro fachas, estamos de acuerdo en ello. El problema es que ciertos nacionalistas, en Galicia o Cataluña, quieren imponer la enseñanza en los colegios sólo en dichas lenguas minoritarias, y lo que defienden algunos partidos, como PP o UPYD, es que los padres tengan siempre la opción de elegir la manera en la que quieren que sus hijos se eduquen: en castellano y euskera/catalán/galego, sólo en castellano o sólo en euskera/catalán/galego. Es decir, que no haya imposiciones lingüisticas, ni a favor del castellano ni a favor de las lenguas minoritarias. A mí me parece una reivindicación lógica.