sábado, diciembre 20, 2008

El libro del año

Antes de tomarme unos días de vacaciones, durante los que sólo colgaré textos de personas que saben más y escriben mejor, hoy quiero hablaros de una costumbre que cogí hace algunos años. Como sabéis, uno de mis vicios es leer. Siempre estoy leyendo, no sólo obras literarias o libros de Historia, sino de otros muchos temas (cine, música, viajes, teatro...). Y desde hace un tiempo, cada año elijo el libro que más me gustó de todos los que leí, para nombrarlo mi "libro del año" y recomendarlo hasta la saciedad a las personas que tengan la desgracia de dejarme hablar de tales temas. Como nunca hasta ahora me había dado por poner la elección por escrito, voy a hacer la lista de los "ganadores" de otros años (y en algunos casos, también de los "finalistas"), antes de contaros cuáles son el ganador y el finalista de este año.
Aunque antes de esa fecha ya hubo bastantes libros que me marcaron, la costumbre de elegir el "libro del año" la inicié en 2004. Así que por ese año empezamos:
2004:
Es el año en que me licencié, el año que visité Egipto, el año que dediqué más tiempo a la Arqueología y también el año en el que el país se vio sobrecogido por el peor atentado de nuestra Historia. Un año con mucho que contar.
El finalista de ese año fue Lolita, de Nabokov. Parece sorprendente que en un libro en el cual, desde el primer capítulo, ya sabemos que el protagonista es un pederasta confeso y despreciable, acabemos poniéndonos de su parte y concluyendo que la propia Lolita era aún peor que él. La obra es muy compleja, pero a mí la parte que más me gustó es la primera mitad. Y sobre todo, ese principio: "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma (...)". Oye, no será "En un lugar de La Mancha", pero también mola.
El libro ganador de ese año fue El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Qué pasada. La sed de venganza como motor de la vida de Edmundo Dantés, sin duda, uno de los personajes literarios más fascinantes con los que me he cruzado en mis años de lector. Una obra maestra. No se me ocurre nada más que decir.
2005:
A nivel internacional, éste es el año del atentado del 7 de julio en Londres. Para mí, se trata del año en el que volví a mi antiguo instituto como profesor en prácticas, el año en el que trabajé por primera vez como arqueólogo profesional, y también el año en el que conocí a la que hoy es mi ex.
En lo que se refiere a la literatura, ese año tuve como libro finalista de mi particular "concurso" a la novela Rayuela, de Julio Cortázar. Normalmente se dice que cada libro es, en realidad, muchos, tantos como lectores y estados de ánimo de éstos. Sin embargo, Rayuela es un libro que es, al menos, el doble, porque ofrece la posibilidad de leerlo de dos maneras distintas (y sugiere una tercera), de manera que son dos (o tres) libros en uno, fruto de una clara intención de innovar. En él, la importancia del lector es trascendental.
Pero el "libro del año" no fue Rayuela, sino El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Es una de mis novelas favoritas, y va de un joven que ve cumplido su deseo de no envejecer. Sin embargo, su retrato sí envejece y en él quedan los efectos que cada uno de sus actos dejan en su interior. En definitiva, todo lo que hacemos nos transforma.
2006:
Este año, igual que 2007, fue un año en el que no hubo finalistas, sólo hubo un claro ganador muy destacado por encima de los demás. Y el ganador fue El pintor de batallas, de Arturo Pérez-Reverte. Se trata de un libro durísimo, de hecho, uno de vosotros dijo en cierta ocasión que puede que se trate del libro que Reverte escribió para purgar sus demonios y no suicidarse. Es también el libro que me reconcilió con la literatura de Reverte, que llevaba algunos años aburriéndome un poco.
2007:
El año 2007 tampoco tuvo un libro finalista, tuvo sólo un ganador claro muy destacado sobre los demas. Fue Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, de momento, su última novela. En ella cuenta la tormentosa y enfermiza relación de dos amantes durante casi cuarenta años, con los cambios sociopolíticos ocurridos en ese tiempo como trasfondo. Se suele decir que es una obra de amor, pero yo más bien la veo como la descripción de una obsesión. Una obsesión que lleva a perdonar todos los sufrimientos que se viven por ella.
2008:
El año que se acaba vuelve a tener su finalista. Y se trata de un libro de relatos del que ya os había hablado hace algunos meses. Es Sicilia, invierno, de Ignacio Ferrando. Como sobre este libro ya escribí, me remito al texto correspondiente.
Y llegamos al momento de desvelar cuál es el "libro del año" correspondiente a 2008. Y ése no es otro que....
Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset. Una novela fresca y divertidísima en la que su protagonista, Pablo Miralles, trata de desentrañar la desaparición de su hermano. En ella, la historia se ve salpicada de sexo, alcohol y de un humor muy inteligente. Os gustará, estoy seguro.
Y ahora, sólo me resta decir... ¡Felices fiestas! (aunque ya sabéis que no me gusta la Navidad, je, je).

2 comentarios:

José Alfonso dijo...

Nabokov, Pérez-Reverte, Oscar Wilde... no son malas recomendaciones, no señor!
Un saludo! :P

Diana dijo...

Hola.
De los nombrados ya sea como finalistas, ya como ganadores, he leído al menos siete.
Te parece que coincidios en nuestros gustos literarios'
Yo diría que mucho.
Un abrazo y gracias por la sugerencia de hacernos nuestro propio concurso anual de mejores libros.
Un besiño.
Diana