martes, julio 15, 2008

Metal a la orilla del mar

Muy buenas, queridos lectores. Después de los "fastos" debidos al texto número cien de este blog, y después de haber colgado un nuevo capítulo de Sombra y Luz en el otro, vuelvo otra vez a la acción en éste. Y hoy me gustaría hablaros del concierto que dieron Avalanch el pasado sábado día 12 de julio en la Semana Negra de Gijón, que este año se celebró en la playa de Poniente. Y cuando digo que se celebró allí, lo digo con todas las consecuencias en lo que se refiere al concierto: el escenario estaba montado en la arena y el público también tenía que estar allí.
Si he de ser sincero, Avalanch nunca fueron mi grupo favorito, y mucho menos desde que abandonaron la senda del Power Metal para adentrarse por caminos más progresivos, pero aún así, valía la pena ir a verlos, por un lado porque estamos hablando del único concierto verdaderamente interesante que se ha programado para este verano en Gijón, y por otro lado porque además, el grupo iba a aprovechar para grabar un disco y un dvd en directo, lo cual siempre asegura un repertorio interesante (por cierto, cuando grabaron el anterior disco en directo, el genial Días de Gloria, del año 2000, yo también estaba viéndolos).
El concierto se inició puntualmente a las diez de la noche (aunque habría que aclarar que todavía no había anochecido... la primera vez en mi vida que voy a un concierto que empieza de día), con unos Avalanch potentísimos que salían a matar y a morir. Pero debo decir que yo iba con los deberes sin hacer, así que no pude apreciar en su justa medida los primeros temas del concierto, "Ángel de la muerte", "Otra vida" y "Hoy he vuelto a recordar", de su más nuevo plástico Muerte y vida. Pero el primer recuerdo de su época Power, "Delirios de grandeza", hizo que los de la vieja guardia empezáramos a meternos en el concierto. La actuación se basó en temas de sus últimos discos, y así sonaron "Niño", la estupenda "Papel roto", "Aprendiendo a perder", "Alas de cristal"... antes de hacer otro guiño a los viejos tiempos con "Juego Cruel", tema con el que Ramón Lage (cantante) demostró que está a la altura también en los temas más antiguos.
Recordando que estamos en Asturias, Alberto Rionda, guitarrista y verdadero líder de Avalanch, atacó en solitario la tradicional "Santa Bárbara" en plan instrumental, pero no pudo evitar que el público cantara la canción dedicada a la patrona de los mineros. Después de este momento tan intimista, atacaron "La cara oculta de la luna", la genial "Aún respiro", "Semilla de rencor" (¿tal vez dedicada a su antiguo cantante, Víctor García, hoy en WarCry?) y las recientes "Quién soy", "Caminar sobre agua" y "Pies de barro".
La preciosa "Alborada" sirvió para iniciar unos bises muy largos, en los que sonaron también "Lucero" (una de mis favoritas de esta nueva etapa de Avalanch), y los últimos guiños al pasado, que fueron "Xana" (para quienes leéis desde fuera de Asturias: las xanas son unas ninfas de las aguas propias de la mitología asturiana, y suelen vincularse a fuentes, ríos y esas cosas) y la inesperada "Torquemada" (que alguien me corrija si me equivoco: ¿ésta no la había escrito Víctor García, cantante con el que la relación es, como mínimo, tensa?). "Sombras y ceniza", "La prisión de marfil" y "Lágrimas negras" fueron las canciones elegidas para terminar el recital, que al final duró dos horas y media.
El concierto fue genial, el grupo estuvo muy compenetrado y lo dio todo sobre el escenario, el público se entregó (nos entregamos) como bestias, el sonido fue brutal y todo salió perfecto. Los músicos son espléndidos, sobre todo Alberto Rionda, que, a pesar de que me cae fatal, debo reconocer que es un maestro de las seis cuerdas. El cantante, Ramón Lage, demuestra que puede enfrentarse a todos los retos que supone una grabación en directo. El segundo guitarra, Dany León, cumple a la perfección su papel de "escudero" de Rionda y se compenetra con él de manera espectacular. El bajista Fran Fidalgo y el batería Marco Álvarez cumplieron con contundencia su labor en la parte rítmica, y el teclista Mario Fueyo, más conocido como Dark la Eme (sobre todo cuando ejerce de rapero) se adaptó perfectamente al sonido del grupo, supliendo de maravilla a Roberto Junquera, que en enero había anunciado su marcha del grupo de manera temporal. En resumen, un concierto genial y una buena manera de disfrutar en la noche del sábado. Si hubiera que buscarle alguna pega, sería la falta de la canción "Pelayo", que algunos esperamos hasta el final del concierto (de hecho, yo hubiera apostado a que iba a ser la última, porque me parecía que, siendo asturianos, y tocando en una ciudad que tiene al susodicho Pelayo en su escudo, era lo más lógico, sobre todo teniendo en cuenta que es una de las canciones que mejor funcionan en directo). Pero bueno, no se puede tener todo.
La pena es que no pude romperme la voz como acostumbro. Eso de tener un examen oral la semana siguiente...

4 comentarios:

Jabolka dijo...

Me ha encantado esta frase, jajaja: "Sobre todo Alberto Rionda, que, a pesar de que me cae fatal, debo reconocer que es un maestro de las seis cuerdas"
jajajaj...

Buena crónica y me alegro que disfrutases el concierto, como echo de menos Gijon en verano!!!!
besos
pd. q tal las opos??

Pablo dijo...

Hola, Pilar.
Gracias por tus palabras. La verdad, el concierto estuvo muy bien y nos lo pasamos de miedo. Normalmente en Gijón en verano hay mucho que hacer, pero este año no parece que vaya a ser tan interesante como otros años.
Las oposiciones creo que me salieron bien, por lo menos me parece que me salieron mejor que otros años. Ahora queda esperar a que salgan las notas, que no deberían tardar.
Besos.

Isa dijo...

Hola
No entiendo nada, sólo que te lo has pasado pipa de lo cual me alegro.
Un bico.
Diana

Pablo dijo...

Hola, Isa, bienvenida a este blog.
La verdad no hay gran cosa que entender, sólo es destacar que el concierto estuvo bien; que el repertorio, salvo la falta de alguna canción, fue bastante acertado, y que los músicos son buenos. Como todos sabemos, si esas cosas funcionan, el público se lo va a pasar bien.
Besos.