domingo, enero 06, 2008

El vuelo del halcón


Menuda papeleta para esta semana. Por un lado, tengo que defender mi texto anterior (por cierto, Pedro, si quieres seguir rebatiendo lo que escribí en él, estoy dispuesto), y por otro, tengo que escribir el que me hubiera gustado colgar la semana pasada. Así que allá voy: Me gustaría hablar hoy del concierto que dieron Saratoga el pasado día 29 en la sala Albéniz de Gijón. Para haceroslo un poco más llevadero, voy a intercalar un par de fragmentos de un relato mío.
La verdad es que tenía un poco de miedo, porque después de todos los cambios que ha sufrido el grupo en los últimos tiempos, no sabía con qué me iba a encontrar, pero bueno, pensaba, el disco no suena muy distinto a los anteriores, así que en directo no habrá demasiados cambios. La verdad, decir que de los músicos que grabaron el primer disco sólo queda uno, no es demasiado raro para una banda formada hace quince años. Lo chungo es tener en cuenta que, de los músicos que grabaron el penúltimo disco, sólo queda uno. Por eso, mi mayor miedo era saber si los nuevos músicos (el cantante Tete Novoa y el guitarrista Tony Hernando, además del batería Andy C., que ya había tocado con Saratoga durante la gira anterior), estarían a la altura de los anteriores, y, sobre todo, cómo sería el repertorio.
Llegamos a la sala (que primero fue cine, luego restaurante y que ahora es discoteca y sala de conciertos) a eso de las nueve menos cuarto de la noche y las puertas ya estaban abiertas, dejamos las cazadoras en el guardarropa y nos dirigimos tan cerca del escenario como pudimos. La gente que estaba allí ya era mucha, lo que nos resultó bastante llamativo, porque era muy temprano. Es cierto que en la entrada ponía que el concierto era a las nueve de la noche, pero, normalmente, eso supone que a esa hora se abrirán las puertas, no que a esa hora va a empezar el concierto. Pero esta vez nos equivocamos, poco después de las nueve comenzó a sonar una intro que nos sonaba desconocida (el último disco, VII, no tiene ningún tipo de introducción), y los músicos salieron al escenario.
El concierto arrancó con "El vuelo del halcón", la primera canción de su último disco, con un Niko del Hierro (bajista) sonriente, un cantante que deja el pabellón muy alto, con un guitarra que aprueba con nota el marrón de tener que sustutuir al genial Jero Ramiro y con un batería que ya en la gira anterior nos había demostrado su calidad. Continuó el concierto con dos canciones de su genial disco Agotarás, "Tras las rejas" y una durísima "A morir", dejando claro algo que veríamos durante toda la noche, que se iban a alternar las canciones nuevas con unas cuantas (bastante) antiguas y no necesariamente imprescindibles, demostrando lo que habían dicho por activa y por pasiva tanto los músicos que se fueron como los que se quedaron: que no había habido tiranteces entre ellos y que no iban a pelearse por los derechos de las canciones, de modo que pudieron tocar también las canciones que había compuesto Jero. Verdaderamente sorprendente me resultó escuchar la canción "Mi ciudad", también compuesta por el antiguo guitarrista, ya que en la gira anterior no la tocaban (y creo que tampoco la tocaban en la gira de El Clan de la Lucha).

“Una a una fueron cayendo muchas canciones que (…) recordaba y otras, más recientes, que no le sonaban tanto. Himnos para casi todos los que se habían congregado allí para verlos. [Algunas] (…) le hacían recordar los primeros conciertos. Otras (…) le eran más desconocidas (…). La gente saltaba mientras la música sonaba, e incluso Lucía se olvidó en algunos momentos de su habitual seriedad para saltar también, sintiéndose como una adolescente en medio de una vorágine de pasión, fanatismo y locura.”


A la segunda canción, el sudor me caía a chorros, a la tercera ya me tuve que quitar la sudadera. No paraba de saltar (muy buen ejercicio físico para escapar del look "turronero" que se nos queda a todos en estas fechas). Escuchaba cómo interpretaban las canciones más recientes ("Dueño del aire", "Gran Mago"...) alternadas con otras más antiguas (la genial y antigua "Perro traidor", "Ángel de barro", "Heavy Metal", "Resurreción", "Maldito corazón", precedida por un prólogo de ritmo un tanto bluesero,...).
Me pareció sintomático que del penúltimo disco, Tierra de lobos, sólo tocaran una canción, concretamente "Ave Fénix". Digo esto porque creo que los miembros de Saratoga considerarán dicho disco igual que lo consideramos sus fans: un disco que no estaba a la altura de lo que se esperaba de ellos y que supuso que ciertos músicos decidieran irse de la banda. No obstante, creo que los cambios vinieron bien al grupo, ahora se ve una cohesión mayor entre ellos que la que había en la gira anterior. Niko, el único miembro fundador que queda, parece que disfruta mucho más en el escenario, y el sonido es muy compacto, a diferencia de lo que sucedía en los tiempos de Tierra de Lobos.
La canción "Las puertas del cielo" sirvió para presentar a la banda y para que Tony tocara el riff que Eddie van Halen incluía en la canción "Beat it" de Michael Jackson, tras lo cual tocaron "Ángel de barro" y se fueron del escenario.

“Cuando acabaron de tocar (…) [el cantante] se despidió y se fueron del escenario. A Lucía ese rollo de los bises siempre le había parecido una tontería, eso de “ahora me voy, ahora vuelvo” no le gustaba nada. Así que disfrutó cuando volvieron a salir los cuatro músicos."

"¿Qué pueden tocar ahora, si ya lo han tocado todo?", me preguntó uno de mis colegas. Yo hice mi apuesta para los bises, y he de reconocer que sólo acerté la canción con la que terminaron. Volvieron con la canción de su último disco "Sigues estando (en mi vida)", con un Andy que comienzó el tema tocando los teclados (esto sí que es algo nuevo en Saratoga). Y para finalizar el concierto, como no podía ser de otra manera... "Vientos de guerra".
El sabor de boca que nos quedó fue inmejorable. No podía haber sido mejor, ni desde el punto de vista del repertorio, ni del sonido, ni de la calidad de los músicos.
Tete, que es discípulo de Leo Jiménez, el cantante anterior (os dejo el enlace a su biografía en la web de su nuevo grupo, Stravaganzza), mantiene el tipo muy bien, tiene una voz muy potente, pero creo que imita demasiado a su maestro, incluso en las poses sobre el escenario. Cuando encuentre su propia personalidad, será un gran cantante. Pese a todo, supera con creces el reto de sustituir a su maestro, y hace suyas canciones tan difíciles como "Maldito corazón" o "Perro traidor".
Por su parte, Tony es un guitarrista genial, quizá no tanto como Jero pero sí muy bueno. No obstante, sí me gustaría comentar que en ciertas canciones cambió los solos de Jero por otros nuevos. En este caso, no sé qué postura adoptar. Por un lado, como guitarrista que intento ser, estoy seguro de que yo haría lo mismo, adaptaría las canciones a mi manera de tocar y haría unos solos diferentes a los originales. Pero por otro lado, como fan del grupo, a mí me gusta oir los solos tal y como los escucho en los discos y tal y como los escuché las otras cuatro veces que vi a Saratoga en concierto. No sé, eso dependerá de los gustos, pero entiendo la postura de aquellos fans que se quejan de esos cambios.
El único fallo que tuvo el concierto fue que empezó demasiado pronto, y si empieza pronto, evidentemente, acaba pronto: a las once y cinco u once y diez ya estábamos fuera. Pero bueno, en Gijón sobran cosas que hacer un sábado de noche. Aunque te piten los oídos.
Y este concierto me sirvió también para ver que me hago viejo: las agujetas en las piernas de dar saltos me duraron casi hasta el jueves. Si es que no se puede cumplir años...

2 comentarios:

Pedro dijo...

Hola Pablo:
Siento haber tardado tanto en comentar. Un texto precioso, no sólo por todo el universo que describes (para mí casi desconocido, pero he de reconocer que los títulos son cojonudos) sino por verte entusiasmado. Estamos demasiado acostumbrados a que nuestros referentes actuales empiecen a flaquear (Scorsese, Eastwood, Reverte... todos están haciendo obras menores últimamente, por poner sólo ejemplos), es como si la era de las obras maestras hubiera pasado cuando comenzamos a tener verdaderamente edad para apreciarlas. Y entonces llega tu sorpresa porque un viejo grupo, pese a estar totalmente remodelado, consigue volver a hacerte vibrar. Enhorabuena. Y que todos los viejos autores sigan haciéndonos saltar.
Bi japi.
Pedro.

Pablo dijo...

Muchas gracias, Pedro. La verdad es que me lo pasé muy bien esa noche, así que no podía dejar pasar la ocasión de compartir mis impresiones con vosotros. Sinceramente, me esperaba un buen concierto, pero no uno tan bueno. Normalmente, cuando hay tantos cambios dentro de un grupo lo habitual es que se tome una de estas dos posturas:
a) Tocan sobre todo canciones viejas para reivindicarse su pasado, y del último disco sólo tocan un par.
b) Tocan sobre todo canciones nuevas y de las viejas sólo tocan las más conocidas.
Pero es que en este caso no hicieron ninguna de esas cosas, sino que hicieron un concierto muy equilibrado, tocando canciones de casi todos sus discos (del primero hace varias giras que no tocan nada, y del segundo no es que haga muchos años que no tocan nada, sino que, como es un disco de versiones, tampoco tiene mucho sentido que toquen nada). De hecho, creo que si alguien no los había visto antes en directo y no sabía todos los cambios que hubo, pensaría que estaba viendo a los mismos que grabaron discos como "Agotarás" (que, por si no te has dado cuenta, es "Saratoga" al revés) o "El clan de la lucha", porque, pese a todo, siguen sonando igual que antes.
Porque ésa es otra: A veces, cuando hay tantos cambios de formación se tiende a variar el estilo. En este caso no. Saratoga siguen sonando como antes, mantienen su estilo. Se reinventaron para seguir como siempre (tan bien como siempre).
Tal vez alguien diga que hablo de este grupo con demasiada admiración. Puede que sea cierto. Es el único grupo al que he visto cinco veces en concierto, y además, es el único grupo que consiguió que me emocionara con una canción suya (algún día contaré las circunstancias en las que una canción de su disco "Agotarás" hizo que se me saltaran las lágrimas).
Las cosas como son: Hacía años que no disfrutaba tanto en un concierto, hacía años que un grupo no me transmitía tanto desde un escenario. Por eso estaba así de entusiasmado.
Por cierto... Si algún día quieres conocer ese universo de títulos cojonudos, ya sabes dónde estoy, je, je.