domingo, octubre 10, 2010

Un poco de Literatura

Anoche, uno de vosotros me decía que hacía tiempo que no os escribía nada. Yo me excusaba diciendo que no tenía ideas ni tiempo. Pero lo bueno de los domingos es que suelen ser días de cierto tiempo libre (y a veces hasta de lucidez, jejejeje), y lo bueno de estos días es que las cosas sobre las que escribir sobran. Así que allá vamos.
Entre toda la maraña de noticias que hemos tenido oportunidad de escuchar estos últimos días, a mí me parece que la más destacable es la de la concesión del Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. Pero claro, nunca llueve a gusto de todos.
¿Por qué digo esto? Porque hay quien critica esta concesión porque Vargas Llosa es ideológicamente conservador. Igual que los del otro lado criticaron la concesión del mismo premio a Saramago, comunista convencido.
Y qué queréis que os diga. Pese a que ideológicamente yo estoy en las Antípodas del pensamiento de Vargas Llosa, me parece genial que le hayan dado el premio. Y además añado: tendrían que habérselo dado antes.
¿Sabéis por qué? Porque de lo que estamos hablando es de Literatura, no de política. Pensar de una forma o de otra no tiene que ver con la capacidad para escribir y para transmitir sentimientos (porque en el Arte de eso se trata, ¿no?). O con la capacidad para disfrutar de lo que escriben otros.
Y también porque creo que no existen intelectuales de izquierdas o de derechas. Lo que hay son intelectuales que, además, tienen sus propias ideas, ideas que sólo a veces se dejan ver en su obra.
Total, que desde este humilde blog me gustaría mandarle la enhorabuena a Mario Vargas Llosa, consciente de que nunca la va a leer. Porque aunque no sea mi escritor favorito, me gusta leer lo que escribe.
Porque además, lo hace muy bien.
Pero eso ya lo sabíais, no estoy diciendo nada nuevo.
Nos vemos.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Hermoso texto, Pablo, nunca hay que criticar el reconocimiento a un buen autor por sus ideas políticas (a no ser que defienda ideas antidemocráticas, y no es el caso ni de lejos). Vargas Llosa es un intelectual que ha identificado los dos grandes cánceres de Iberoamérica: el caudillismo y el populismo, dos fenómenos corrosivos en torno a lo cuales han pivotado demasiados países de aquel continente. Y creo que la gente que le acusa de derechista no ha leído "La ciudad y los perros", uno de los relatos más crudos de cómo el militarismo puede destrur las almas.
Y Vargas Llosa es, sobre todo, un nuevo Nobel de Literatura para la Lengua Española y para la gran literatura iberoamericana, uno de los más poderosos fenómenos culturales del s. XX.
Un abrazo, viejo amigo.

Pablo dijo...

Hola, Pedro:
Menos mal que alguien me deja un comentario aquí, que últimamente todos me llegan por el Facebook, jejeje.
Estoy de acuerdo contigo, a un artista hay que juzgarlo por su obra, todo lo demás nos llevará a conocer mejor a la persona, pero no necesariamente al artista.
Y, como bien dices, mientras se vincule a una postura democrática, no debería ser denostado.
Pero claro, siempre hay gente que prefiere criticar antes que leer.
Un abrazo.