lunes, febrero 23, 2009

La lucha por la vida

- No podemos comernos eso.
- ¿Que no? Ahora lo verás - y alargando la mano, le dio al joven un trozo de carne cruda, antes de añadir - . Come, chaval. Pero acércala al fuego, que no creo que sea fácil comerla así.
El más joven cogió el pedazo de carne con asco y con un punto de cargo de conciencia. Se fijó en ella y se dio cuenta de que la nieve había hecho que la carne se mantuviese en buen estado durante varios días.
- ¿Pero cuándo nos van a rescatar? - se preguntó.
Miró el crepitar de las llamas de la hoguera, pensando si debía cocinar la carne o no. Y sobre todo, si debía comerla o no. Entonces, se dio cuenta del frío que tenía.
Pero lo que más sentía era hambre.
Si no comía, podía incluso desmayarse, o algo peor.
Entonces, ensartó el pedazo de carne en una rama y la acercó al fuego. Mientras, su acompañante cortaba otro trozo del cadáver del que hasta hacía unos días había sido su amigo.

8 comentarios:

Alvaro dijo...

El avión en el que viajaba el equipo de rugby más acompañantes destino Chile cuyo avión se estrelló en los Andes?

Pablo dijo...

Hombre, no pensaba concretamente en ese caso pero la situación sí es la misma, jeje.

Vito dijo...

uy, pues entocnes a mi también me has pillado, porque tambié estaba pensando en eso XD

Anónimo dijo...

¡Viven! creo que a todos se nos pasó lo mismo por la cabeza...

Victoria dijo...

Creo que a mí no me daría tanto reparo. Cuando el hambre aprieta, amigo, las cuestiones éticas desaparecen.

Es chungo, sí, pero...

Pablo dijo...

Efectivamente, a todos se nos pasa Viven por la cabeza porque es el único caso conocido en los últimos años. Sin embargo lo que yo quería era hacer un ejercicio de estilo contando esa historia, sobre todo jugando con el hecho de que el canibalismo es un tabú en casi todas las culturas.
Un saludo.

Pilar dijo...

Jo, yo no se qué haría, la verdad... Me da mucho repelús pero igual en situación, ante la supervivencia o la muerte...

Irène dijo...

¿Por eso se dirá lo de tener un hambre feroz?