miércoles, septiembre 03, 2008

¡¡Cuánto vicio!!

La verdad, no pensaba sentarme a escribir tan pronto. Pero es que a veces me obligan, carajo. Resulta que hoy salió la polémica con las Fiestas del Portal, de Villaviciosa (curioso nombre para el concejo, sobre todo teniendo en cuenta el temita del que voy a hablar). Y la polémica se relaciona con el cartel. Con este cartel:



Su autor es Noe Tuero, y, por cierto, no cobró nada por hacerlo. Se basó para hacer este dibujo en los relieves de un par de iglesias románicas del concejo (San Juan de Amandi y Santa María de la Oliva), y ahora, resulta que hay que retirar el cartel porque dicen que es pornográfico. Sí. Pornográfico. Y para encima, en el cartel nuevo, el que sustituye a éste, sale una foto del Ayuntamiento de la villa, pero de antes de retirar los símbolos franquistas.
Ahora, parémonos a pensar en estas cosas un momento. Se trata de un cartel de las fiestas. Un cartel que, normalmente, nadie se va a parar a mirar de manera detallada. Que no va a quedar en el subconsciente de ninguno de nosotros. A mí me parece un cartel horroroso, pero no me parece que sea tan ofensivo como dicen, la verdad.
No sé. A veces me pregunto hacia dónde va nuestra sociedad si nos preocupamos de cosas como éstas. Si lo que en cierta serie de la tele llamaban "mirada sucia" de ciertas personas va a hacer que tengamos que censurar estas cosas, mal vamos.
Os hago una apuesta. Ya veréis, y yo lo contaré aquí o tal vez para entonces en una página web propia, cómo dentro de unos años, cuando yo sea profesor de instituto y me toque dar Historia del Arte de 2º de Bachillerato (o de COU o de como coño se llame entonces), habrá quien quiera objetar de la asignatura porque en ella se estudian cuadros y esculturas de gente desnuda. Y encima, algunos de esos desvergonzados dibujos representan a dioses paganos.
Y lo harán diciendo que mientras sigamos estudiando Arte, estaremos abocados al infierno.
La madre que los parió.
Nota: Para que veáis que lo que cuento es verdad, ahí tenéis la noticia.
Nota 2: Penúltima entrega de Sombra y Luz. Esto se acaba.

4 comentarios:

Pedro dijo...

Buen artículo, compañero.
Comparto lo de que el cartel es feo de narices, y hay que hacer verdaderos esfuerzos para leer lo de Fiestas del portal (un ejercicio como el de encontrar a Wally, cuando se esconde de Chuck Norris); lo de pornografía, no sé, supongo que es la alusión zoofílica de la figura del centro. Pensando mal, y buscándolo a posta, puede creerse que el tipo de arriba fuma un porro (aunque por el tamaño parece un puro), yo qué sé.
Hay un hecho indudable: a la gente le gusta hablar y montar polémica, y hay gente, de una cierta edad, que se indigna por cualquier cosa. De hecho, el nivel de indignación es proporcional a la edad y a la cantidad de tiempo libre.
Pero también hay otro hecho, no menos indudable, pero que no todo el mundo tiene asumido: nuestra generación ha tenido un acceso a la pornografía, la droga, la violencia... mucho mayor que generaciones anteriores; no hay más que ver "family guy" u otras películas juveniles, donde se hacen bromas sexuales muy muy sofisticadas y gruesas, y en muchas series se dan imágenes simpáticas de la droga, o de la violencia, que contrasta con la educación de generaciones anteriores. Es una cuestión cultural. Por eso, cuando alguien joven, con la mentalidad de la juventud actual, realiza una obra artística (usando dicho término de manera muy general), y mete algún chiste sexual para captar a la gente joven, de repente choca frontalmente con los tabús de las generaciones anteriores. El equivalente podrían ser ciertas películas comerciales de los años 60, en las que se pega a las mujeres (Desde Rusia con amor, El buscavidas, La huída, con super steve mcqueen; cómo olvidar la maravillosa escena en la que john wayne arrastra y apalea a maureen o'hara en "el hombre tranquilo"; Alfredo Landa decía que un marido tenía derecho a pegar a su mujer, y Gracita Morales, en Sor citroen, le preguntaba a una mujer maltratada si no era que, en realidad, le gustaba que los hombres le pegaran), o aparecen escenas racistas (la escena final de "Un trabajo en Italia", o The italian job, en la estupenda versión de Michael Caine; Tony Leblanc diciendo a un negro "oye tú, blancanieves")... cosas así hoy nos harían abandonar la película y quemar el cine, pero a nuestros padres y abuelos les encantaba, y un galán era más galán cuando abofeteaba a la chica. Por la misma razón, nosotros podemos hacer chistes de felaciones o eyaculaciones, pero nuestros padres se indignarían, y nuestras abuelitas no ahorrarían epítetos; mi abuelita, que en paz descanse, recitaría su mítico "cerdos, ¿cómo se lo permiten? ¿es que no hay gobierno?"

Y en cuanto al arte, jejeje, no sería la primera vez que los españolitos tenemos que estudiar la maja desnuda tapada. Días de mucho, vísperas de nada, ¿cómo era el refrán?

Un abrazo, compañero

Diana dijo...

Hola
Tengo varias cosas que decir en relación a este post y también en relación al comentario de Pedro

Jabolka dijo...

Hombre, la verdad es que la imagen central del dino-perro a punto de hincar el diente a la señora abierta de patas con una flor en el culo, a mí personalmente me parece un poco desagradable, y no recuerdo ninguna imagen similar en el arte romanico, jejeje... El cartel sin embargo, quitando esta escenita, sí que me gusta! Es una pena que lo hayan retirado porque de ahí a que sea porno... el arte actual tiene bastantes ejemplos bastante más pornos que este cartel... pero bueno, ya sabemos cómo son las cosas... Sin embargo, creo que no es para alarmarse el hecho de que haya creado polémica, ya que desde el principio d los tiempos han sucedido cosas como estas. Se me vienen a la mente en este momento dos obras de Manet que en su momento levantaron ampollas y hoy en día no nos parecen para tanto: desayuno campestre y Olimpia... Y ya ves, de porno...
Me da pena el ilustrador, que se habrá visto envuelto sin comerlo ni beberlo en esta polémica tan absurda...y encima eso, gratis...

un saludo!!!

Pablo dijo...

Muy buenas a todos.
Como siempre, gracias por vuestros comentarios.
Sobre lo que comentábais,la imagen del centro es la que concentra la mayor parte de las críticas, supongo que precisamente por la alusión zoofílica. Y eso que en la realidad, el dibujante hizo un intento autocensura, ya que el "floripondio" ese que lleva la figura taparía lo que en el relieve original es un órgano sexual masculino muy claro (y, dicho sea de paso, irrealmente grande).
Pero claro, siempre hay que quejarse de algo.
Un abrazo.