viernes, agosto 29, 2008

Nos venden la moto... y nosotros nos dejamos

El otro día, leí un artículo en El País que me hizo pensar. Concretamente éste. Lo que dice sobre la demagogia en Italia, unido a una conversación que tuve días después y a algunas de las cosas que se dijeron durante el coloquio que siguió a mi charla del día 20 (lo bueno de las charlas sobre Historia Contemporánea es que dan pie a debates muy interesantes, en los que un tema puede llevar a otro y así acabar hablando de algo muy diferente al tema principal), me llevaron a plantearme una cuestión interesante: La facilidad con la que se puede dirigir la opinión a través del control de los medios de comunicación.
Es decir. La capacidad que tienen ciertas personas para decirnos qué tenemos que pensar. En el caso de Italia, es evidente lo que se ha conseguido: Que en un país con crisis económica, paro, crimen organizado, corrupción y hasta problemas con la recogida de basuras en Náploles, se asuma que la culpa es de los inmigrantes y de los gitanos. Parece sacado de un episodio de Los Simpsons, pero es verdad. La culpa de la corrupción no la tienen los políticos, la culpa del crimen organizado no la tienen los mafiosos y camorristas, el paro no deriva de la crisis y ésta de la situación económica internacional. No. La culpa de todo, la tienen los inmigrantes.
¿Cómo se ha llegado a asumir algo así? Pues a través del control de los medios de comunicación que tiene el colega Berlusconni. Si repite muchas veces en sus noticiarios que la culpa es de los de fuera, la gente lo acabará creyendo. Igual que cuando en la Cadena COPE se dicen muchas tonterías sobre el Gobierno actual. Al final, quien lo escucha se lo acaba creyendo (y de ahí salen muchas opiniones que se ven en los comentarios de las noticias en los diarios digitales).
De todo esto se deriva una conclusión interesante: La información es poder, así que si alguien controla los medios, como hace Berlusconni, consigue acumular todo el poder en sus manos. Y de esa manera, logra que la gente acepte lo que él quiere, que le elijan sistemáticamente pese a todo y que acepten sus intentos de blindarse y de perpetuarse en el poder.
Interesante, ¿no os parece?
Por cierto, sobre este tema ya han hablado antes personas que sabían más que yo, y así os recomiendo la lectura de Cómo nos venden la moto, de Noam Chomsky e Ignacio Ramonet.
Y otra cosa: Cada vez queda menos para el final de Sombra y Luz. A ver qué os parecen los últimos capítulos...

4 comentarios:

Pedro dijo...

Hola, Pablo:
Sólido artículo (hacía mucho que no empleaba esa expresión) pero con muchas agarraderas argumentales para reaccionarios como yo.
En primer lugar, el Grupo PRISA no tiene la menor autoridad moral para criticar el matrimonio entre poder político y medios de comunicación. Uno puede estar en un bando o en otro en la lucha que hay en nuestro país, y en todas las democracias, entre derechas e izquierdas, pero el hecho de que el principal gigante de las comunicaciones que hay en España (y el primer monopolio de tv de pago) está totalmente imbricado con un partido político es indudable.

En segundo lugar, en la prensa española, cada vez más politizada, menos objetiva, y menos informada, sólo salen las noticias extranjeras cuando les apetece, de forma incompleta, y siempre dándole el sesgo que interesa. Si una noticia internacional no tiene una lectura que coincida con el sesgo politico del medio, esa noticia no sale. Es otro hecho, y puedo poner los ejemplos que quieras.

Ahora pasemos a Italia. Italia acaba de pasar por un crisis gordísima, en la que una coalición de gobierno socialista se ha desmoronado (con mínimo eco en España). Hubo, además, una serie de casos con un fuerte impacto en la opinión pública, de crímenes cometidos por inmigrantes rumanos (el famoso caso de una madre y una hija violadas y asesinadas), y que llevó, casi por una cuestión de paz social, a plantear expulsiones masivas. Era eso, o que resurgiera el movimiento neonazi de la pasada década. En cuanto a la camorra, si no me equivoco Berlusconi habló de llevar al ejército a Nápoles para retomar el control de la situación después de una oleada de crímenes. No sé en qué quedó la cosa.
A lo que iba, es que en general el artículo publicado por el país me parece una crónica muy parcial e incompleta de la situación por la que está pasando Italia en el nuevo curso político. Y lo dice un marroquí que seguro que no emplea esas palabras contra el régimen autoritario que vive su país, y que se atreve a comparar a Sarkozy con Berlusconi, diciendo una serie de tonterías sobre el concepto de Europa fuerte. Gracias a las gestiones en política mundial de Sarkozy, en África, Colombia, Georgia y USA, la UE vuelve a ser un interlocutor importante en política internacional; y todo país que recibe masas de inmigración debe controlarla, porque lo contrario lleva al caos, y de ese caos sí puede surgir la xenofobia; y cuando un blanco pobre de los suburbios pierde su trabajo por la mano de obra ilegal extranjera, y encima ve violaciones y otros delitos, y decide liarse la manta a la cabeza con otros cuatro, al que apalean no es al delincuente, sino al pobre inmigrantre que sólo viene a trabajar (que es el más inofensivo y, por supuesto, el que menos sabe defenderse). Así que una política de inmigración sólida, humanitaria, y que no cree una masa de ilegales viviendo de la economía sumergida, no sólo es sana para todos, incluídos los inmigrantes (ya que los inmigrantes delincuentes, a los primeros que perjudican con sus delitos y, posteriormente, actos de vandalismo- véase el caso francés- son a sus vecinos también inmigrantes,bien como víctimas directas, o bien creando leyendas negras y tópicos delincuenciales), no sólo es sana, continúo, sino que a los únicos que resquema es a los verdaderos demagogos que, con tal de quedar bien y políticamente correctos, no son capaces de ver las consecuencias a medio y largo plazo de determinadas actitudes.

Lo dicho, que para mí personalmente, el verdadero demagogo es el autor de este texto (me refiero al de El País).
Pero sigo queriéndote como amigo, Pablo.
Un abrazo (lo dicho, de amigos)
Pedro

Pablo dijo...

Muy buenas, Pedro, gracias por contestar tan pronto.
Mi intención al escribir este texto no era tanto criticar a Berlusconni (que también), como destacar el hecho de que el control de los medios puede servir para dirigir la opinión. Y eso es algo innegable en nuestra sociedad, donde, como bien destacas, los medios son cada vez menos objetivos y están más politizados.
Y precisamente por eso mismo escuchamos una radio u otra o leemos un periódico u otro: Porque nos gustan su línea editorial y sus opiniones políticas. Por eso yo escucho la SER y tú la COPE.
Y si somos conscientes de la posibilidad de que se nos manipule a través de los medios, podemos evitar que lo hagan y podemos seguir pensando por nosotros mismos. Si no, pues ya sabemos lo que pasa, que, como yo intentaba explicar en mi texto original, al final nos dicen qué tenemos que pensar.
Y ahí centraba yo la cuestión.
Vale, sí, igual hubiera sido mejor usar el ejemplo del episodio de Los Simpsons para explicar esto, pero me parecía más gráfico y más fácil de entender si usaba a Berlusconi; y sobre todo, más polémico, je, je.
Un abrazo.

Mirada Retrospectiva dijo...

Ahora mismo ni las radios ni las televisiones dan una visión objetiva de un asunto, por ese motivo hace mucho mi fuente primaria de obtención de información fuesen éstos medios y optase por internet, que te proporciona al instante todos esos medios en versión digital.En mi caso leo medios de muchos grupos de comunicación y de medios extranjeros, aunque aún más importantes me parecen los blogs.
Un saludo
Álvaro

Diana dijo...

Hola amigo Pablo
Qué reflexión tan acertada!
Cómo nos manipulan y con qué facilidad!
Pero sabes?, nos manipulan porque nos dejamos manipular.
La mayoría de la gente prefiere no pensar por sí misma, prefiere aceptar lo que les digan y si además los dejan en paz, mejor que mejor.
Es sorprendente lo fácil que les resulta a los Medios manipular no sólo los datos, si no las propias opiniones de quienes los VEN
de los que los ESCUCHAN y hasta de parte de los que los LEEN.
Bien por tí Pablo, me agrada ver cómo algunos jóvenes tienen en la cabeza algo más que la dirección del próximo botellón.
Un biquiño desde Coruña.
Diana.