jueves, abril 19, 2007

Tengo miedo

Pues sí, camaradas. Tengo miedo. Para ser más exacto, estoy literalmente acojonado. ¿Por qué?, preguntará alguien. Pues porque este mundo está cada vez más desquiciado (aunque claro, por algo este blog se titula Que paren el mundo que me quiero bajar y no La vida es bella). Os voy a dar algunos ejemplos:
En primer lugar, el lunes nos encontramos a la hora de la cena con la noticia de que en Estados Unidos, en Virginia para más señas, un fulano se había cargado a un número bastante elevado de personas en el campus universitario (cosa que muchos pensamos hacer en más de una ocasión, pero solíamos pensar en hacérselo a profesores, no a alumnos). Además, a medida que se iban sabiendo cosas del suceso, se supo que el tipo en cuestión estuvo en tratamiento psicológico debido a problemas mentales y nadie pensó en vigilarlo más estrechamente. Encima, el tiroteo se hizo en dos fases, separadas por un par de horas de diferencia. ¿Alguien pensó en evacuar el campus o en buscar al responsable en ese par de horas? No. Se permitió que el tío ese siguiera pegando tiros a todos bicho viviente. Y es que en Estados Unidos, ya se sabe, hay mucha libertad. Sobre todo para disparar. Encima, el que le vendió las armas dice que si éstas estuvieran permitdas en el campus, eso no habría pasado. No te jode. Y si él no se las hubiera vendido, tampoco.
Esto nos podría llevar a cuestionar el hecho de que en los Estados Unidos sea tan fácil tener armas y usarlas, ya que incluso es un derecho reconocido por la Constitución. A lo mejor está muy visto, pero mi idea, aún siendo tópica, no creo que sea errónea: Si no se tiene acceso a las armas, tampoco se pueden usar (al menos con tanta facilidad). Pero, como se vio hace un par de días en un reportaje en los informativos de Tele 5, aquí en España tampoco es demasiado difícil pasar el examen psicotécnico para tener armas. Si les caes bien, muchos médicos harán la vista gorda aunque seas un potencial peligro para la sociedad.
Pero más peligrosas que las armas pueden ser muchas ideas. Lo digo porque anoche me encontré con un e-mail de uno de mis queridos lectores que incluía como archivo adjunto una presentación en Power Point sobre la ley islámica, la sharía. Esa presentación empezaba con unas duras imágenes que, supongo, intentaban concienciarnos sobre las atrocidades que se pueden llegar a cometer en nombre de la religión. Hasta cierto punto podía considerarse que la idea no era del todo mala. El problema es que después se incluían una serie de reflexiones que me parecen, como poco, cuestionables. Me explico:
Los argumentos que se daban parecían insinuar que la sharía está vigente en todos los países de mayoría musulmana. Nada más lejos de la realidad. De hecho, lo que no se dice en esa presentación es que los países en los que está en vigor son unos pocos (recomiendo la visita a la web de Amnistía Internacional para comprobarlo). Eso me parece poco responsable. Unas palabras así pueden hacer que mucha gente tome la parte por el todo y culpe a todos los musulmanes de que pasen esas cosas, cuando todos sabemos que son sólo una minoría. En una sociedad en la que el sentido común es el menos común de los sentidos y en la que la capacidad de crítica es nula, es una irresponsabilidad ir diciendo cosas que pueden alimentar el odio (ya lo decían Leño: "los que alimentan el odio / con odio se encontrarán"). Además, por si todo esto fuera poco, se dice algo así como que con nuestros impuestos se están pagando mezquitas y escuelas coránicas. Pues sí. También se financian iglesias y colegios concertados dirigidos por curas que transmiten ideas contrarias a la legalidad (como que los homosexuales son pecadores, por ejemplo), y nadie se rasga las vestiduras. Y encima lo dicen como si debiéramos sentirnos mal por permitirlo. En una cosa sí que tengo que dar la razón al autor de la presentación: Considero que, por pensar así, es un racista y un facha.
Deberíamos pararnos a pensar si todo esto no es sino una prueba de que nuestra sociedad tiene un problema latente que tarde o temprano puede estallarnos en la cara: Que hay mucho ignorante suelto. Por cierto, acabo de leer en la web de El País que la Unión Europea va a considerar como delito la incitación a la xenofobia y el racismo... Que este fulano tome nota. Aunque claro, como me estoy metiendo con lo opina otra persona, no faltará quien diga que estoy contra la libertad de expresión.
Y sobre la peregrina idea de querer cobrar un canon por usar las bibliotecas (que parece que finalmente sí se va a poner en práctica) ya hablaré la semana que viene, que para eso se celebra el día del libro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que razón tienes compañero.
Alvaro

Pedro dijo...

Querido Pablo:
Un texto interesante y enjundioso, del que no puedo dejar de comentar algunos puntos; vamos por partes:
La cantidad de psicópatas por metro cuadrado que hay en USA es un problema, consecuencia sin duda de que es una cultura bárbara. Sin embargo, los altísimos índices de mortalidad criminal no se deben a éstos, ni a la facilidad con la que una persona normal accede a armas de fuego, sino a otras cuestiones. Me explico: en Europa nos encontramos psicópatas que, sin armas de fuego, asesinan a gran cantidad de personas; sin ir más lejos en los crímenes de género apenas aparecen armas de fuego, y hablamos de varias decenas de asesinatos al año. También es mínimo, o nulo, el número de americanos decentes que, poseyendo un arma de fuego, se involucran en una muerte (no recuerdo la cifra, pero muchos millones de americanos tienen armas en sus casas, y no protagonizan ningún incidente). Lo dicho, que el hecho de que un psicópata tenga un arma automática aumenta su capacidad asesina, pero cuando un loco quiere matar es muy difícil evitarlo, y más en un sitio tan confiado y carente de medidas de seguridad como un campus universitario.
Pero siempre que oigo una de esas noticias de masacres escolares pongo una mueca de escepticismo. Cada año mueren tiroteados en USA cientos de jóvenes negros e hispanos, no por obra de locos suicidas, sino a consecuencia de guerras de bandas. Y son éstas las que producen la mayoría de los crímenes de USA. La cuestión no es, por tanto, el acceso a las armas de fuego de una persona decente y normal, sino la existencia de estas organizaciones que se alimentan de la miseria que crean en los barrios donde imperan. Cuando se erradiquen, con medidas contundentes económicas, policiales, e incluso militares, en ese momento la criminalidad americana volverá a unas cotas normales, y el debate de las armas de fuego será inútil.
Y ahora tengo que hablar de ese intolerable e-mail que recibiste. ¿Cómo puede existir basura que envíe ese tipo de cosas? Me siento indignado, jejeje. Vale, mea culpa, lo envié yo. No apruebo punto por punto el texto que sucedía a las imágenes, pero una cosa es cierta: desde el fin de los imperios otomano y coloniales, el mundo árabe ha tomado dos caminos: el fortalecimiento de un estado laico (caso turco, de todo el norte de África, y posteriormente de los países baasistas, siendo los referentes Atatürk y Nasser, e incluso Arafat, que era laico) y después, principalmente tras la derrota egipcia en el Yom Kippur, el auge del integrismo islámico (con dos referentes: la Revolución iraní para los chiítas, y la Yihad afgana para los sunníes). Es un hecho; cuando un pueblo no encuentra su camino hacia la prosperidad, a veces se agarra a ideologías extremistas, todos hemos pasado por eso, pero siempre es peor, tanto para dichos pueblos, como para aquellos a los que dichas ideologías consideran sus objetivos a conquistar o destruir. Desde la década de los 70, ambas Yihad se están expandiendo por el mundo, y están detrás de los conflictos de Sudán, Somalia, Irán-Irak, el Sudeste Asiático, los asesinato de Annuar el Sadat, Theo Van Gogh, el comandante Massuh o el intento de asesinato de Naguib Mahfud, la creación de Hizbullah y Hamás (los agentes iraníes en el conflicto árabe-israelí) y la muerte de decenas de miles de irakíes en la postguerra, por no hablar de los atentados de Al Qaida en el mundo occidental. Hablar de racismo a estas alturas es como hablar de germanofobia en los años 30. No tiene nada que ver con el racismo. La guerra de Irak ha podido estar mal planteada, y puede haber gente que exprese la idea de la amenaza del integrismo islámico mejor o peor, y puede haber gente racista, pero ellos están ahí, son asesinos totalitarios a los que no les importa el racismo excepto como soflama populista, y están reclutando a inmigrantes musulmanes en Occidente como terroristas (lo están haciendo, los asesinos de Madrid y Londres estaban aquí, y muchos salen de Europa para inmolarse en Irak). Toda precaución es poca, hay que combatirles con las ideas y con las armas, y determinados relativismos demagógicos sólo le dan tiempo y excusas a los genocidas para seguir haciendo su trabajo. No caigamos en su trampa.
Un abrazo. Pedro.
P.D.: Recomiendo encarecidamente la lectura de La Yihad, del francés Gilles Kepel. Totalmente clarificadora.