miércoles, marzo 26, 2014

Una de zombis

Hola a todo el mundo:
De vez en cuando veo The walking dead, aunque es una serie que, la verdad, nunca me ha gustado especialmente. Vi entera la primera temporada y, después, he visto bastantes capítulos, pero sin prestarle demasiada atención.

Supongo que a quien me conoce, esto le resultará extraño, porque nunca he ocultado lo mucho que me gusta el cine de terror. Pero es que, después de mucho reflexionar, me he dado cuenta de que, si no es una serie que entusiasme, es, precisamente, porque no es una serie de zombis. Evidentemente, hay zombis. Pero, en realidad, los zombis no son lo más importante de la trama.
En realidad, la serie nos habla de la condición humana y las relaciones humanas en una situación extrema y desesperada. Que, en este caso, está motivada por un apocalipsis zombi, pero que bien podría estarlo por cualquier otra cosa.
En la serie no (sólo) vemos a gente que escapa de los zombis, se esconde de ellos o lucha contra ellos. Lo que vemos la mayor parte del tiempo es a personas que compiten o colaboran con otras personas para hacerse con el control de unos recursos, unos alimentos, un lugar seguro…
En definitiva, que es una serie que va mucho más allá de lo que podríamos esperar en un primer momento.
Precisamente por eso no me entusiasma, porque yo me puse a verla pensando que iba a ver una serie de zombis, cuando en realidad es otra cosa muy distinta.
Así que, si alguno de vosotros todavía no se ha puesto con ella y quiere hacerlo, que tenga eso en cuenta.
Luego no digáis que no os avisé.

martes, marzo 25, 2014

Austeridad y recortes

Hola a todo el mundo:
Cuánto tiempo, ¿verdad? Simplemente es que no tenía ideas, nada más.
Debería hablar de las Marchas por la Dignidad del sábado día 22, pero lo único que se me ocurre es que me parece una pena que unas marchas multitudinarias que deberían hacer que el (des)Gobierno reflexionase se vean empañadas por unos disturbios de una violencia desmedida (una violencia que, por supuesto, jamás y bajo ningún concepto es justificable).

O también podría escribir sobre la muerte de Adolfo Suárez, pero hay historiadores especialistas en la época contemporánea que lo harían mucho mejor que yo.

Así que voy a compartir con vosotros una reflexión que me vino el otro día a la cabeza. Sobre eso que nos dice el (des)Gobierno de que sus medidas son medidas “de austeridad”.
Que yo creo que es mentira. Porque en circunstancias como éstas, la austeridad implicaría reducir los gastos más superfluos o menos inmediatos y priorizar los más importante y urgente, ¿no? Pero resulta que el (des)Gobierno recorta en cosas esenciales, como educación, sanidad o dependencia, y sin embargo, no se atreve a tocar cosas más superfluas.
Porque nos hablan de que hay que apretarse el cinturón, pero yo no veo que ellos lo hagan, porque no se ha bajado el sueldo de los políticos. Ni se ha reducido el número de coches oficiales. Ni el de cargos puestos a dedo (que son el verdadero cáncer de nuestro sistema). Tampoco se ha perseguido el fraude fiscal, sino que, al contrario, se llevó a cabo una amnistía fiscal que, en realidad, casi podríamos decir que premiaba a los defraudadores.
Entonces, podemos concluir que esto no es austeridad. Son unos recortes motivados por unos intereses ideológicos.
Ni más, ni menos.

miércoles, marzo 05, 2014

Unas palabras sobre la inmigración

Desde hace ya algunas semanas, la inmigración es uno de los temas que más tiempo ocupan en las noticias, debido al hecho de que ya van varios intentos de llegar a nuestro país por parte de inmigrantes subsaharianos. Sin embargo, una escucha atenta de esas mismas noticias nos lleva a darnos cuenta de que las cifras que se mencionan son un tanto confusas, ya que parece que, según lo que nos dicen, cada día habría más inmigrantes intentando llegar a tierras españolas. Y no serían uno ni dos: ayer escuché que habría 80.000, cuando el día antes había escuchado la mitad, y la semana pasada 30.000. Casi parece que los medios nos quieren asustar para que aceptemos las políticas inmigratorias de cuchillas y disparos.
Pero lo más relevante de esta cuestión no es la cantidad de personas que intenta llegar aquí, sino el motivo por el que lo hacen y el motivo por el que eligen España y no otros países.
El motivo para salir de sus países está claro: buscan una vida mejor, igual que hacemos nosotros cuando nos echamos la mochila a la espalda y dejamos de vivir en una ciudad de provincias y vamos a Madrid o a Berlín o a Londres o a donde buenamente podemos.
Pero lo que parece que mucha gente todavía no asimila es el motivo por el cual vienen aquí. No voy a hacer el chiste de El Jueves según el cual vendrían por un efecto llamada debido al triunfalismo del Gobierno, sino que voy a hablaros de la realidad: vienen porque España es uno de los países de la frontera meridional de la Unión Europea. O sea, que no quieren venir a España, quieren venir a Europa.
Entonces eso significa que estamos ante un problema de toda la Unión, no sólo de España, y por ello la política de inmigración, en estos casos, debería venir indicada desde Europa.
Vamos, digo yo.

lunes, marzo 03, 2014

Reflexiones sobre la situación de Ucrania

Hola a todo el mundo:
No suelo recibir colaboraciones en este blog, pero esta vez tengo el lujo de contar con la de uno de mis colegas, el también historiador Miguel Menéndez, que me ha enviado este texto sobre la situación actual de Ucrania. Disfrutadlo:

Los acontecimientos en Ucrania han venido a demostrar dos cosas: la primera es que los euroescépticos que lo somos a la fuerza (es decir, que no carecemos de interés por un proyecto europeo pero la palabra neoliberalismo se nos atraganta como a otros la palabra solidaridad o el concepto de justicia social) tenemos motivos más que de sobra para continuar siéndolo, vista la actitud de la UE ante un gobierno surgido de una votación parlamentaria en la que faltaba la mitad de la Rada y custodiada por poco menos que matones en la puerta, curiosamente afines al partido que se ha hecho con el poder. Un espectáculo lamentable, que demuestra una vez más que cuando hablamos de parné, la vieja Europa y los jóvenes Estados Unidos no tienen ningún problema en ir de la mano. Porque lamento ser tan adepto y adicto a la realpolitik, pero en el caso ucraniano no hablamos de revolución, ni de europeísmo o post-sovietismo. Hablamos de pasta.  Y de mucha.

Hubo una lógica y una dinámica prerevolucionaria en Ucrania, pero se la han robado al pueblo en sus propias narices para utilizarla a favor de los que una buena parte de los presentes en el Maidan rechazan: el partido Batkivshchyna. Y no, pese a lo que diga Marhuenda, el ABC o cualquiera de los palmeros y voceros de lo que nos ronda por aquí, Batkivshchyna no es equivalente a los manifestantes de la Plaza de la Independencia. Es una parte, una minoría, pero quizá la única minoría con medios para responder cuando Yanukóvich se creyó capaz de controlar la situación a golpe y disparo. Las elecciones se han fijado en Mayo; no entiendo muy bien por qué tres meses, aunque si miramos en nuestra propia casa, no puedo evitar pensar que es para que al nuevo gobierno de Kiev le dé tiempo a vender el país a trozos y a endeudarlo hasta las cejas con nuestros nuevos viejos amigos: la troika y el FMI. Una historia que resulta familiar. Al Sur ya no pueden exprimirlo más, y me temo que han puesto el punto de mira en el Este.

Pero quizá más importante es la segunda: Rusia se ha hartado de poner su mejor cara a Occidente. Como anécdota, el jueves pasado, recién formado el nuevo pseudogobierno de Kiev, tomaba café con dos amigos que estaban un poco perdidos sobre quién es quién en Ucrania, gracias sobre todo a la magnífica (nótese la ironía) cobertura hecha de las protestas por los medios españoles, excepto por personas como Alberto Sicilia, todo un ejemplo de periodismo vocacional y valiente. La reflexión sobre por qué el periodismo libre y de calidad en este país parece que ha quedado relegado a sitios como Twitter o blogs personales mejor para otro día.

El caso es que me preguntaron (la cara y la cruz del historiador) qué iba a pasar. Yo les explicaba que Rusia no iba a consentir bajo ningún concepto intromisiones en Crimea, y afirmé que además dudaba mucho que se quedara de brazos cruzados con el resto del país, y que no descartaran una intervención militar aunque fuera de baja intensidad, especialmente en la península. Me miraban horrorizados, como si no se lo pudieran creer. Como si de repente hubiese vuelto la Unión Soviética. Les expliqué que no tenía nada que ver con la URSS, al igual que en la época de la URSS ese tipo de acciones (p.e. Afganistán) no tenían mucho que ver con la URSS. Geoestrategia y Geopolítica. Just Business. Al día siguiente, paramilitaresque resultaron ser rusos ocupaban el Parlamento de Crimea y los aeropuertos de Sebastopol y Simferopol. Hoy lunes, Crimea está bajo control ruso, y me atrevería a decir que una larga sombra de incertidumbre se extiende por el resto del país. Medvedev ha anunciado la ejecución de un acuerdo (con una extraña vehemencia que dudo sea casualidad) firmado entre Rusia y la Ucrania de Yanukòvich por el cual se construye un puente sobre el estrecho de Kerg, para literalmente unir Crimea y Rusia.

Desde luego no seré yo quién defienda a Putin, y cualquiera que me conozca sabe que me parece uno de los gobernantes más esperpénticos que Rusia ha tenido la desgracia de padecer y que su historial de asuntos internos (las chicas de Pussy Riot, su homofobia, la sombra de Litvinenko, Chechenia) demuestra que no es lo que personalmente llamaría un demócrata de toda la vidaal igual que no se lo llamo a muchos de los que padecemos por estas latitudes. Lo que quiero remarcar es que es el mismo perro con otro collar. Europa y Estados Unidos están, como Frank Zappa, en esto por la pasta. Rusia también. No tenía intereses geopolíticos en Libia ni los tiene en Siria, pero en Ucrania sí, y bastantes. El caso, como siempre es lo que queda en medio.

Por consiguiente, lo más triste es la conclusión: parece ser que cuando los ricos hablan de sus cosas los pobres tienen que callarse, porque nadie les va a escuchar. El pueblo ucraniano, el que resistió en el Maidan, han visto su revolución robada por los políticos contra los que buena parte  de los manifestantes protestaban. Yanukovich y su régimen de oligarcas y corruptos ha sido sustituido, de manera ilegítima para más cachondeo, por el partido de Timoshenko, a la que el Parlamento sacó de la cárcel por votación para que se pasara por allí. Curiosamente estaba en la cárcel por corrupción. Ha renunciado a colocarse al frente del país, y el puesto ha recaído en Turchínov, político y homófobo pastor bautista muy próximo a ella. Por establecer un símil, es como si el 15M diera lugar a un Gobierno del PSOE o del PP, y además ilegítimo.

Mientras escribo estas líneas, el FMI se ha plantado en Kiev a ofrecer 35.000 millones de euros, que estiman sus técnicos, para reactivar la economía. Sin embargo, los parados, los ucranianos que tienen que pagar 20 euros por una consulta médica, los que están hartos de corrupción y de oligarquías, los que pasan frío en invierno por los chanchullos de sus gobernantes con el gas, los que aspiran a vivir y no a sobrevivir, siguen y seguirán igual. Se han quedado solos. Les han robado la revolución en sus narices y además ahora ya no le importan a nadie: ya es la hora del business, y a partir de aquí juegan los mayores. Los peques a callar.

domingo, marzo 02, 2014

Política a debate

Hola a todo el mundo.
Supongo que no hace falta que os cuente que esta semana se celebró el Debate sobre el Estado de la Nación. Porque durante toda la semana hemos podido escuchar diferentes interpretaciones del mismo que, por cierto, no nos dejaron claro quién fue el ganador, porque esas interpretaciones dependían de la ideología de quien las hiciera. O de quién pagara al que las hacía.
Desde mi punto de vista, el Debate sobre el Estado de la Nación, más que como una forma de hacer público el estado de nuestra situación, me parece interesante porque nos permite conocer de primera mano la (escasa) talla moral y política de nuestros representantes a través de sus palabras. Y, normalmente, las palabras que más nos pueden servir para esto son las del Presidente del Gobierno.
Este año, Rajoy optó por enfocar sus discursos en clave electoral, con las miras, supongo, en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Así que lo que escuchamos fue, más que discursos para el Debate, discursos propios de un mitin electoral. De este modo, Mariano se sirvió de una retórica triunfalista con la que nos intentaba convencer de lo bien que va todo y lo mucho que le debemos, una retórica que debe mucho a aquel conocido “España va bien” de su maestro y Mesías. Pero hubo un pequeño problema: que tan triunfalista era su tono, que nos preguntábamos de qué país estaba hablando, porque en España las cosas no van así de bien.
Con el paro que tenemos y la situación que, en general, estamos viviendo los ciudadanos, de recortes, bajadas y congelaciones de sueldos y pérdida de derechos en general, las palabras de Rajoy fueron un auténtico insulto a nuestra inteligencia. Con el apoyo de sus (cada vez más numerosos) medios de comunicación afines, podrá convencer a quienes, en realidad, ya están convencidos, pero no podrá convencer a quienes cada día vemos una realidad que él se niega a ver.
Además, con su discurso de triunfo nos está dejando clara una cosa: que es insensible al sufrimiento de tantas personas, porque lo único que le importa es el poder. Si para mantenerse en él tiene que mentir y embaucar, lo va a hacer.
Hasta ahora pensaba que Rajoy era un mediocre incompetente superado por una realidad que es incapaz de comprender. Ahora además sé que es una mala persona.

martes, febrero 25, 2014

Golpe de Estado en la tele

Hola a todo el mundo:
Tal vez hoy debería hablar de la falsa entrega de armas de ETA. O al menos, eso sería lo esperable en un blog como este. Sin embargo, hoy me apetece más hablar de otra cosa: del programa de Jordi Évole del domingo.
Supongo que a estas alturas no hace falta que os cuenta de qué iba. Era una ficción en la que se presentaba el golpe de Estado del 23-F como si hubiera sido una enorme farsa en la que estaban implicados políticos, periodistas, militares e incluso un cineasta como Garci que habría sido el encargado de planificar toda la dramatización. Pero al final de este programa, a diferencia de muchos otros de la televisión actual, se nos dijo que todo lo que acabábamos de ver había sido mentira.
Después de ese programa, ayer pudimos escuchar y leer un montón de opiniones, a favor y en contra del programa. Mucha gente lo alabó como un ejemplo de televisión dirigida a un público maduro que vive en un país con una democracia muy consolidada. Pero también mucha gente lo criticó.
¿Sabéis? Yo creo que esa gente no lo criticó sólo porque sembrara dudas sobre un episodio muy importante de nuestra Historia reciente, o ni siquiera por su carácter de engaño. Sino porque con él se demostró lo fácil que es engañarnos, porque nos hizo preguntarnos cuántas veces nos habrán engañado antes y no nos lo dijeron al final. Y, sobre todo, porque al abrirnos los ojos, ahora nos insta a estar atentos, a aplicar el sentido crítico y a reflexionar sobre todo lo que escuchemos.
Y eso, a veces, puede doler.

viernes, febrero 21, 2014

Lobos con piel de cordero

El otro día estuve viendo El Lobo de Wall Street, la última peli de Scorsese, protagonizada por Leonardo di Caprio. Es una película entretenida, que, a pesar de su excesiva duración (alrededor de tres horas), tiene un ritmo trepidante que hace que el tiempo se nos pase volando. Pero también es una película excesiva por todo lo que pasa, porque nos muestra a un broker decadente, vicioso y casi degenerado en algunos momentos.


Y sin embargo, no me cuesta creer que muchas de las cosas que aparecen en ella sean posibles. Porque en las finanzas hay mucha gente que se aprovecha de las circunstancias y retuercen la ley en su beneficio (o, directamente, la quebrantan) para enriquecerse, sin importarles lo más mínimo a quién puedan hacer daño. Y es por eso que estamos viviendo la crisis que estamos viviendo.
Pero lo que más me preocupa es saber que cualquiera puede acabar siendo así. Porque todos somos muy honrados, pero también todos, en algún esporádico momento de debilidad, hemos pensado que nos iría mucho mejor en la vida si fuéramos tan malas personas como el protagonista de esa peli, y hemos mirado con envidia, cuando no con cierta secreta admiración, a presidiarios como Mario Conde.
¿O no?

miércoles, febrero 19, 2014

Leyes absurdas

La semana pasada, nuestro (des)Gobierno nos dio otro disgusto (más). Pero no me refiero a la intención de privatizar de manera encubierta los Registros Civiles que quiere perpetrar, que por sí sola daría para un texto. Hablo del anteproyecto de su nueva Ley de Propiedad Intelectual.
Evidentemente, me parece normal y lógico que se quiera defender los derechos de los creadores de contenidos. Lo que me parece mal es que, con esa excusa, se criminalice a todos los usuarios de internet.
Sí es verdad que se piratea cine, pero también es cierto que se trata de uno de los sectores que peor se está adaptando al nuevo escenario que nos brindan las nuevas tecnologías. En efecto, el mismo día que un disco sale a la venta, yo puedo entrar en mi perfil de Spotify y escucharlo legalmente, sabiendo que parte del dinero que la plataforma obtiene de la publicidad (a veces desconcertante) que tiene va para el músico y la discográfica. Luego, si además me quiero descargar el disco o alguna canción suelta, puedo hacerlo por un módico precio.
Pero con el cine no pasa así. Mi única alternativa legal es ir a una sala de cine que, como sabéis, es el lugar en el que para mí se vive la verdadera experiencia de ver una película. Pero claro, ir al cine cada vez es más caro, y, normalmente, nadie puede ir al cine tanto como quisiera. Mi pregunta es, ¿no se podría aprovechar la tecnología que nos proporcionan la Smart TV’s para ofrecernos un acceso legal y no demasiado caro al visionado de esas películas de estreno? Seguro que sería un éxito.

Pero resulta que esta Ley tiene un apartado todavía más absurdo, porque en ella se propone imponer una tasa a los agregadores de noticias (como Google News o Menéame) que enlacen noticias de periódicos. Y eso sí que carece de sentido.
Porque, en primer lugar, cuando en esos agregadores se enlaza, lo que se hace es dar el titular y una frase y luego el enlace que lleva a la noticia en la web correspondiente, con lo que, en realidad, lo que se hace es llevar tráfico a esa web. Para que nos entendamos, sería el equivalente a incluir una nota a pie de página y una bibliografía en un artículo académico.
Desde mi punto de vista, esto consiste en querer aplicar unas reglas del siglo XIX a un juego del siglo XXI, porque si los medios no quieren que se les enlace, en realidad eso les perjudicaría.
Si esos medios no quieren ser agregados en Google News (por ejemplo), es bastante fácil impedirlo, no tienen más que dedicar unos minutos a solucionarlo. Pero eso impedirá que llegue tráfico a su página, lo que, a su vez, les hará perder ingresos por publicidad. Y, desde luego, no va a hacer que vendan más periódicos en papel.
Por cierto, a partir de ahora no voy a volver a enlazar en este blog más noticias de medios con edición en papel. A partir de este momento, sólo voy a enlazar noticias de medios digitales.

lunes, febrero 17, 2014

La última frontera

Hola a todo el mundo:
Como todos sabéis, hace algunos días varios inmigrantes subsaharianos trataron de entrar por mar en Ceuta, y, debido a una desafortunada actuación por parte de los agentes de la Guardia Civil que estaban allí, su intento se saldó con la trágica muerte de quince de ellos.
Después, tuvimos que asistir al penoso espectáculo que supuso la retahíla de mentiras y desmentidos del director de la Guardia Civil y del Ministro del Interior, sobre si no se habían disparado pelotas de goma, o sobre que si, en realidad no habían llegado a la costa española. Tratando de justificar lo injustificable e intentando convencernos además de que esas personas eran un peligro.
Pero resulta que esta vez, lo que pasó es que los hechos se grabaron, dejando al descubierto las mentiras de unos y otros.
En primer lugar, es muy poco creíble que personas que, para llegar a subirse a la patera, tuvieron que cruzar el continente durante varios meses (o incluso más tiempo), pudieran ser un peligro. Pero mucho menos creíble resulta cuando, al ver las imágenes, nos percatamos de que se trata de gente que apenas sabía nadar y que llegaron exhaustos a la orilla. Evidentemente, porque muchos procedían de países sin costa y, probablemente, era la primera vez que veían el mar.
Y en el vídeo escuchamos disparos y vemos los impactos de las pelotas de goma en el mar. Y el Ministro nos dice que no se apuntaba a las personas, sino al agua. Pero olvida que, esas personas que llegaban agotadas y muertas de miedo, se pondrían nerviosas al ver que les estaban disparando, y se asustarían aún más al pensar en las perspectivas que les esperaban cuando llegaran a tierra. Todo eso pudo influir en que algunos se ahogaran.
Ahora toca preguntarse cuál es la verdad, la que nos cuentan ahora en la enésima versión, o la que nos contaban al principio. O ninguna de las dos. Y toca también preguntarse cuántas veces más habrá pasado algo parecido. Cuántas veces se habrá hecho lo mismo pero, como nadie lo grabó, no nos enteramos.
Otra pregunta que me hago es desde cuándo pasan estas cosas. Seguro que desde hace mucho, y que éste no es el primer Gobierno que tolera, cuando no promueve, estas actuaciones.
Ya sé que los guardias cumplían órdenes. Pero también sé que, ante órdenes injustas, existe lo que se conoce como objeción de conciencia. Y también sé que esas órdenes las tuvo que dar alguien, pero es alguien cuyo nombre no conocemos y que, por eso, tampoco va a asumir ninguna responsabilidad. Que hay unos protocolos que no conocemos y por los que esta vez murieron quince personas.
Por cierto. ¿Algun@ de vosotr@s ha escuchado a los pro-vida criticar estas muertes?

viernes, febrero 14, 2014

¿Cine político?

Muy buenas a todo el mundo:
La verdad es que esta semana estuve muy liado y apenas tuve tiempo para sentarme delante del ordenador, y es por eso que, a pesar de todos los temas que hemos tenido estos últimos días, no os escribí nada. Y precisamente por eso, en vez de ofreceros una sesuda reflexión sobre alguno de los temas más polémicos y/o importantes de esta semana (que hay a patadas…), me voy a centrar en un tema que también me parece interesante, aunque es mucho menos trascendente.
Como bien sabéis, el domingo fue la gala de entrega de los Premios Goya. Y, como todas las semanas posteriores a la entrega, esta semana escuchamos toda una retahíla de críticas, insultos e improperios hacia la propia gala, hacia los actores (en general) y hacia la propia industria (también en general).
Que el cine español recibe subvenciones, nos dicen. Que es verdad, eh, pero no más que el cine de otros países o no más que otras actividades económicas. Y es que hasta la CEOE obtiene la mayor parte de su presupuesto de fondos públicos (y luego dicen).
Que si los actores, que viven tan bien y no pagan impuestos aquí se atreven a criticar. Pues sí. En primer lugar, porque para tener conciencia social no hace falta vivir debajo de un puente, y, de todas formas, la coherencia tampoco es algo tan habitual en estos tiempos (¿o algun@ de vosotr@s escuchó a algún pro-vida criticar las muertes de inmigrantes del otro día?). Y lo de los impuestos, pues en fin, por un lado, alguien que trabaja fuera, no me parece tan extraño que tribute fuera, pero, aún así, con la cantidad de defraudadores que hay en este país (y a los que el Gobierno se lo pone tan fácil para que legalicen el dinero que defraudan), no serían los únicos a los que señalar.
Que sí. Que los actores tienen mucho morro. Y los directores. Y los productores. Y toda la gente que, directa o indirectamente, vive del cine. Pero, con todo, hay una serie de preguntas que me gustaría hacer:
¿Por qué un Gobierno que, supuestamente, está tan preocupado por la llamada “Marca España” desprecia tanto una expresión cultural que sirve de escaparate del país en el exterior, hasta el punto de que el Ministro del ramo no fue a la gala?
¿Por qué unos periodistas paniaguados y, muchas veces, mediocres critican películas o actores que han sido reconocidos con premios internacionales entregados por gente que, digo yo, algo sabrá de cine?
Pues eso.

martes, febrero 04, 2014

Política sin educación

Muy buenas, amig@s: 
Como ya sabéis, el pasado fin de semana fue la convención del Partido Popular. Que, como todo el mundo sabe, no es sino un evento en el que nuestros (supuestos) líderes nos recuerdan lo mucho que les debemos y nos dicen lo mucho que les vamos a deber en el futuro. Claro, que luego llegan los datos del paro y no saben qué decir.
Pero bueno, afortunadamente, los del Partido Popular no dejaron que nos aburriéramos, y así nos dejaron algunas perlas, como esa de Cospedal según la cual es "el PP o la nada". Aunque, visto lo visto, somos muchos los que casi preferimos la nada.
Pero lo más grande fue cuando nuestro líder y mesías (o eso se cree él) Mariano Rajoy se dirigió en tono desafiante, macarra, chulesco y despectivo al líder de la oposición, al que exigió que se callara o apoyara al Gobierno.
Ahora vamos a hablar un poco en serio. ¿De verdad podemos tomarnos en serio a un Presidente del Gobierno que trata así a quien representa a la segunda fuerza política del país y, por tanto, a sus votantes? 
No, señor Rajoy, no. La mayoría absoluta no le ha otorgado la verdad absoluta, así que no debería ser tan despreciativo hacia quienes  no piensan como usted. Porque no está insultando solo a Rubalcaba. Está insultando a todos aquellos que le votaron, que son unos cuantos millones de personas. 
Esta forma de comportarse de Rajoy no es sino la muestra de la escasa talla política y moral de un Gobierno que no solo no está a la altura de las circunstancias, sino que ni siquiera es capaz de mantener unas mínimas formas.
Vamos, que son unos maleducados, leñe.

domingo, febrero 02, 2014

Periodismo

Hola a todo el mundo:
Puff… cuánto tiempo, ¿verdad? Pero esta vez no voy a buscar excusas para no haber escrito. No tenía ideas y punto. Y ahora resulta que me encuentro con que los temas sobran. Pero es mejor que me centre en uno.
No voy a hablar de la muerte de Luis Aragonés porque no soy lo bastante “futbolero” como para que mi opinión tenga verdadero valor. No voy a hablar del artículo del ABC en el que nos quieren enseñar a no masturbarnos, porque me cuesta mucho tomármelo en serio y porque una compañera ya escribió algo bueno al respecto.
Así que me voy a centrar en hablar de que hayan largado a Pedro J. Ramírez de la dirección de El Mundo.
En primer lugar, desde mi punto de vista, lo que este señor ha hecho en muchos momentos de su carrera ha sido un ejemplo clarísimo de lo que NO es periodismo. Por ejemplo, su cobertura de los atentados del 11-M y su creación de la teoría de la conspiración.


Sin embargo, tampoco me parece bien que se le haya echado de forma tan alegre. Hay muchas empresas con pérdidas, pero rara vez el que se va a la calle es precisamente su cabeza visible. En este caso, más bien parece que cabreó a quien no debía y se le quitó de en medio.
Ahora mismo, al Gobierno le sobran medios afines, pero no por eso va a permitir que uno de sus valedores de siempre ahora vaya de digno y empiece a sacarle los trapos sucios. El Gobierno está demasiado acostumbrado a que le doren la píldora como para tolerar voces díscolas y discordantes entre los suyos, así que había que descabezarlo.
Ahora en El Mundo habrá una dirección mucho más afín a Rajoy y sus secuaces, y muy pronto el nombre de Bárcenas no será sino un vago recuerdo.
Pero lo que más me fastidia es que ahora Pedro J. Ramírez pueda permitirse el lujo de ir de mártir del periodismo, leñe. 

domingo, enero 12, 2014

Francotiradores pacientes

Hola a todo el mundo. Y antes de que se me olvide, feliz año.
Como todos sabéis, yo soy lector de Arturo Pérez-Reverte desde hace mucho tiempo, e incluso, durante mi adolescencia y los primeros tiempos de mi edad adulta fue mi escritor favorito. Ahora, sin haber dejado de gustarme, hay otros que me gustan más. Pues, con vuestro permiso (y sin él también, que para eso estamos en mi blog), voy a contaros una anécdota personal.
Mucho antes de empezar a leer sus novelas, yo ya leía sus artículos en XL Semanal (o, como se llamaba entonces, El Semanal). Tendría yo trece años, o puede que un poco menos, y ya era fan de esos artículos. Él acababa de sacar Territorio comanche y vino a Gijón a firmarlo en la Feria del Libro, y fui con mi abuela hasta allí. Entonces, ella se ofreció a comprarme el libro y hacer toda la cola para que me lo firmara. Por algún motivo que todavía no me explico, pero que supongo que tendría que ver con el hecho de que era muy joven y no era consciente de lo que significa tener un libro firmado por un autor que nos gusta, le dije que no. Y a pesar de lo mucho que insistió, no hubo forma de convencerme.
Tiempo después, ya no pude evitar la curiosidad por conocer las novelas de Reverte, y fue precisamente mi abuela la que me regaló para Reyes las dos primeras novelas suyas que leí, El maestro de esgrima y El club Dumas. Y con los años, fui leyendo casi todos sus libros, y muchos además los tengo en mi estantería, entre ellos, Territorio comanche. Y a lo largo de esos mismos años tuve clavada una espina: la de no tener ese libro firmado, porque ya me había dado cuenta de que había cometido un error enorme al no querer su firma aquel día.
Pues bien, el pasado mes de diciembre, coincidiendo con la publicación de su última novela, El francotirador paciente, XL Semanal hizo un sorteo de veinticinco copias firmadas y dedicadas de ese libro, y, por algún motivo, sentí la necesidad (no las ganas ni el interés, la necesidad) de participar, además con la extraña convicción de que era muy probable que ese libro cayese en mis manos muy pronto.
Y no me equivocaba, porque yo fui uno de los ganadores y llegó a mi casa el miércoles día 8 de enero, como un regalo de Reyes un tanto retrasado. Y no pude evitar sentir, cuando abrí el libro y vi la dedicatoria (“A Pablo Folgueira Lombardero de su amigo AP-R”), que me había sacado aquella espinita que había tenido durante buena parte de mi vida de lector. 

Ahora, voy a contaros un poco de qué va (a fin de cuentas, si habéis aguantado hasta aquí, algo interesante os tendré que contar, ¿no?): Lex es una doctora en Historia del Arte que trabaja para galeristas y editores de libros de Arte buscando a artistas emergentes, que recibe el encargo de encontrar a un misterioso grafitero que firma como Sniper, para que un importante editor le haga la típica oferta que no va a poder rechazar.
Estructuralmente, es una novela que no tiene tramas secundarias que nos distraigan de lo principal, y eso me pareció de agradecer, porque en ocasiones, las tramas secundarias pueden hacernos perder el hilo de lo que importa (estoy pensando en el caso de El asedio, que quizá sea la novela de Reverte que menos me ha gustado). Por otro lado, el estilo ha recuperado la fluidez que me enganchó en las primeras novelas suyas que leí, de forma que leer un poco más cada vez era casi adictivo. Los capítulos cortos también ayudaban.
Y lo que más me gustó fue el final, inesperado y explicado por algo que siempre había estado ahí, pero que no entendimos hasta que fue necesario que lo hiciéramos.
Puedo decir que El francotirador paciente es la novela reciente de Arturo Pérez-Reverte que más me ha gustado desde que leí El pintor de batallas.
Echadle un vistazo, hombre, que vale la pena.

martes, diciembre 31, 2013

El libro del año 2013

Hola a todo el mundo:
Como todos los años, hoy voy a hablaros del que, desde mi punto de vista, es el mejor libro que ha caído en mis manos este año. Y este año me han pasado dos cosas que no me habían pasado antes. En primer lugar, que no se trata de un libro de ficción, así que, aunque este texto aparece con la etiqueta de “Literatura”, eso no es del todo correcto. En segundo lugar, que se trata de un libro que ya había leído antes.
Y es que el libro del que os voy a hablar me lo había leído cuando estaba en la Universidad. Se trata de la Utopía, de Tomás Moro.
¿Cómo volví a echar mano a este libro? Pues porque durante la Semana Negra, aprovechando que iba a cubrir el concierto de Crudo, pues dediqué un rato a recorrer los stands de las librerías. Como la cabra siempre tira al monte, acabé pasando más tiempo en la de la librería Paradiso, que es en la que suelo comprar. Y me fijé en que tenían una estantería con libros a dos y tres euros, y ahí me puse a rebuscar. Y encontré una edición bastante buena de ese libro, concretamente la de Joaquim Mallafrè para la editorial Planeta. Así que lo compré, porque es un libro que vale la pena tener en casa.
Tomás Moro fue el máximo exponente del Humanismo inglés y su obra Utopía es un clásico del pensamiento político, y en él Moro diseña una sociedad ideal a la vez que, veladamente, critica la sociedad de su tiempo. Una lectura que toda persona interesada por el devenir político del mundo debería leer. Y que deberían leer todos los políticos. Aunque para eso, muchos antes deberían aprender a leer.
Como os podéis imaginar, mi copia de este libro libro ahora está llena de ideas y conceptos subrayados, y de anotaciones en los márgenes.
Porque vale la pena.

lunes, diciembre 30, 2013

El encantamiento del Rock

Hola a todo el mundo:
El viernes pasado me acerqué hasta el Casino con Pedro y Miguel el Garry para ver algo que podía haber sido un concierto pero que fue mucho más. Y es que los Blues & Decker, de los que ya os había hablado en otra ocasión y en otro lugar, montaban, como ya hicieran el año pasado, su Extravaganzza. Por eso, como no fue un concierto al uso, yo tampoco voy a hacer una crónica al uso. Y si ellos quisieron hacer algo parecido a un baile de graduación del instituto, yo voy a intentar contarlo como si hubiera sido precisamente eso:


Soy Paul Iommi, y el otro día fue el baile de graduación de mi instituto, el Thomas Jefferson, pero como no tenía pareja (ni falta), decidí irme con Mike y Peter al baile de nuestro instituto rival, el Alan Freed, a ver si les montábamos un poco de bulla a esos estirados. Además, los muy desgraciados iban a tener tocando a Phillip Dascombe & The Blue Drills, que hacen unos sonidos muy actuales, parecidos a Chuck Berry, Little Richard o al chico este que va a tener tanto futuro, Eddie Cochran. Y su guitarrista, que es muy bueno, se parece a Buddy Holly.
Mike y yo pasamos de maquearnos, de hecho yo fui con toda mi chulería con mi chaqueta de cuero, pero Peter se quiso vestir bien, a ver si conseguía bailar con alguna chica del Alan Freed. Creo que quería intentar ganarles el concurso de baile en sus narices.
Con mucho cuidado, para que los profesores no se dieran cuenta, metimos unas cervezas e hicimos alguna que otra diablura que no se esperaban (¿quién creéis que echó alcohol en las poncheras?).
La música estaba muy bien, ya os digo que Phillip Dascombe y sus chicos son muy buenos, y además contaban con la colaboración de muchos músicos más. Pero lo mejor fueron los solos de Guzmán, tan buenos y tan agresivos que en un momento tuve que salir corriendo a buscar un teléfono para llamar a casa, porque allí estaba mi primo Tommi, que vive en Inglaterra, pero que está de vacaciones aquí estos días, para que lo escuchara, porque estoy seguro de que le dará ideas para su grupo.
Mike y yo tomamos varias cervezas, siempre escondiéndonos de los profesores, y Peter bailó con algunas chicas, pero no consiguió destacar en el concurso.
Pero lo mejor del baile fue cuando unas chicas de mi instituto que se habían colado, igual que nosotros, se apropiaron de la pista para demostrar que en el Thomas Jefferson sabemos muy bien lo que es bailar. Pero muy pronto las echaron.
Al final el premio del concurso de baile se lo llevaron Matthew y Peggie Sue, el quarterback del equipo y la jefa de animadoras. Eso estaba amañado, seguro.

sábado, diciembre 21, 2013

Un par de cuestiones

Hola a todo el mundo:
Mi intención hoy era empezar a pensar en las vacaciones. O, por lo menos, en lo más parecido a unas vacaciones que puede tener un tío como yo. Así que lo que quería era empezar con un texto ligerito, de los que no hacen pensar, hablando de música, de cine, de literatura o de cualquier tema amable. Pero no hay manera, leñe. Este (des)Gobierno se empeña en amargarnos la vida. Y es que, por si fuera poco todo el mal que llevan hecho hasta ahora, esta semana nos han dado otros dos disgustos.

En primer lugar, en el BOE se publicó que el Ministerio del Interior va a gastarse cerca de medio millón de euros en una tanqueta que dispara agua, para que los antidisturbios puedan dispersar a los manifestantes, justificándolo con la situación social. Y eso que no hace tanto que salió Wert diciendo que lo que se monta aquí son “fiestas de cumpleaños” comparado con lo que pasa en otros países. Que es verdad, eh. Aquí, en realidad, para lo que podía estar pasando, no pasa nada. Para los (muchos) motivos que el (des)Gobierno nos está dando, tampoco estamos haciendo nada. Entonces, ¿qué necesidad real hay de gastar esa pasta en la tanqueta, habiendo tantos gastos mucho más urgentes e importantes?

Y luego Gallardón, con lo majo que parecía (cuando todavía no lo conocíamos), se saca de la manga una reforma de la ley del aborto, que restringe el derecho a la interrupción del embarazo hasta dejarlo solo dos supuestos, cuando hasta ahora teníamos cuatro. Ya escribí sobre este tema varias veces (la última la podéis leer aquí), así que no me voy a repetir. Lo único que voy a decir es lo obvio (que, a fin de cuentas, estoy de vacaciones y no quiero pensar demasiado):
a) Que la existencia del derecho al aborto no implica la obligación de abortar.
b) Que restringir ese derecho no va a hacer que el aborto desaparezca.
c) Y que en países en los que las restricciones son mayores, hay un aumento de los abortos clandestinos, con el lógico aumento de las muertes de las mujeres que se someten a ellos.
O resumiendo: Que las personas que optan por el aborto toman esa (dolorosa) decisión con mucha menos ligereza que el (des)Gobierno a la hora de legislar sobre este tema.

domingo, diciembre 15, 2013

Polémicas innecesarias

Hola a todo el mundo:
Resulta que estos días hemos conocido por fin la fecha de la consulta sobre la independencia de Cataluña y las preguntas que se van a hacer en ella. Será el próximo nueve de noviembre, y las preguntas que se van a hacer son si quieren que Cataluña sea un Estado y, en caso afirmativo, si se quiere que ese Estado sea independiente.
Y, claro, entonces, pues se inició la polémica. Que si es algo inconstitucional, que si no se puede permitir, que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá… Total, una movida ideal para atragantarnos los turrones.
Y qué queréis que os diga, yo creo que la cosa habría que enfocarla con un poco más de calma. En primer lugar, porque la pregunta es parcial y, de tan parcial que es, es falaz. Porque no se debería preguntar si se quiere que Cataluña sea independiente o no. Lo que habría que preguntar es si se quiere que Cataluña sea independiente aun sabiendo que esa independencia implicaría salir de la Unión Europea y del euro, que es lo que no se dice, porque Mas y compañía están hablando de una Cataluña dentro de la Unión Europea, sin hacer caso a las declaraciones que se están haciendo desde la Unión, en las que se les recuerda que, si salieran de España, saldrían también de ella. Y no hacen caso porque saben que esa aclaración supondría que mucha menos gente diría que sí.
Como ya dije en otro texto anterior, a mí no me parece mal que la consulta se celebrase, porque, sabiendo la base social que tiene el independentismo, sabríamos también como actuar para responder a esa realidad.
Sin embargo, en este caso, casi me da la sensación de que toda esta polémica se monta para distraernos de lo que de verdad importa. Porque tanto los partidos que abogan por el independentismo (en su Comunidad) como el Gobierno de España (en todo el país) están llevando a cabo unos recortes salvajes y suicidas que están haciendo que la ciudadanía cada vez esté más descontenta. Y así, unos envolviéndose en banderas y aglutinando el independentismo, y otros fomentando el odio a los catalanes, conseguirán que olvidemos, al menos hasta el día nueve de noviembre, que las cosas están muy lejos de mejorar.
A lo mejor les está saliendo sin querer, pero es la sensación que me da a veces…

lunes, diciembre 09, 2013

Descansa en paz, Madiba

Hola a todo el mundo.
El viernes me levanté para coger un autobús para irme a León con alguien muy especial (¡¡qué frío pasamos!!), pero antes de entrar a la ducha me conecté a internet y me encontré con un trending topic en Twitter que no por esperado me hizo gracia: Esa noche había fallecido Nelson Mandela.

Y si lo sentí profundamente es porque probablemente se trate de una de las personas a las que más he admirado a lo largo de mi vida. Por su compromiso político, por su lucha infatigable por la igualdad y, sobre todo, por su firme apuesta por la reconciliación.
Sí es cierto que formó parte de un movimiento armado, pero había dejado atrás ese pasado, lo que hace que las palabras de quienes aún hoy lo llaman “terrorista” tengan un escaso valor. Pero lo más importante que podemos decir de Madiba es que, después de pasar 27 años en la cárcel, consiguió salir sin odiar, apostando por una Sudáfrica en la que negros y blancos vivieran con los mismos derechos. Y ese es su principal legado.
Nelson Mandela ha muerto, pero su legado ya es eterno. 

Por cierto, un par de pelis sobre él:

miércoles, diciembre 04, 2013

Televisión contra basura

Hola a todo el mundo:
Últimamente, he tenido que acercarme más que de costumbre a los centros comerciales. Y supongo que, por las fechas que se avecinan, me va a tocar acercarme varias veces más. Y claro, como la cabra siempre tira al monte, una vez hecho lo que tengo que hacer en el sitio en cuestión, me dedico a deambular entre productos que me interesan: aparatos electrónicos, material deportivo, películas, discos... y libros.
Y desde hace algún tiempo, en las secciones de librería me encuentro mucho más de lo que me gustaría con el libro de Belén Esteban, que en dos días llegó a la tercera edición.
Una persona que acabara de llegar al país podría preguntarse quién esta señora. Pues es, simplemente, ni más ni menos, que una tipa cuyo único mérito consistió en casarse con un torero y que, desde su divorcio, lleva ganándose la vida a base de salir por la tele, siendo un ejemplo de lo que podríamos llamar "telebasura".
Pero claro, el término "telebasura" puede resultar ofensivo a ciertas personas, que se apresurarán a decir que, en realidad, en la tele se programa lo que la gente quiere ver. Lo cual, por cierto, es falso.
Porque luego echan por la tele como Salvados, de Jordi Évole, y resulta que la gente lo ve, y que hasta le dan premios y todo. Y eso que no es un programa fácil de ver, porque hace que cualquier persona con un mínimo de sentido común se cabree.
Así que yo no veo tan claro eso de que se ponga telebasura en la tele porque es lo que la gente quiere ver. Más bien lo que encuentro son motivos para preguntarme cuál es la razón por la que interesa más programar espacios televisivos protagonizados por gente como la Esteban que otros formatos que, como ya se ha demostrado, también atraen a los telespectadores.
Y las razones que se me ocurren son muy malas.
Habrá que seguir investigando.