viernes, febrero 21, 2014

Lobos con piel de cordero

El otro día estuve viendo El Lobo de Wall Street, la última peli de Scorsese, protagonizada por Leonardo di Caprio. Es una película entretenida, que, a pesar de su excesiva duración (alrededor de tres horas), tiene un ritmo trepidante que hace que el tiempo se nos pase volando. Pero también es una película excesiva por todo lo que pasa, porque nos muestra a un broker decadente, vicioso y casi degenerado en algunos momentos.


Y sin embargo, no me cuesta creer que muchas de las cosas que aparecen en ella sean posibles. Porque en las finanzas hay mucha gente que se aprovecha de las circunstancias y retuercen la ley en su beneficio (o, directamente, la quebrantan) para enriquecerse, sin importarles lo más mínimo a quién puedan hacer daño. Y es por eso que estamos viviendo la crisis que estamos viviendo.
Pero lo que más me preocupa es saber que cualquiera puede acabar siendo así. Porque todos somos muy honrados, pero también todos, en algún esporádico momento de debilidad, hemos pensado que nos iría mucho mejor en la vida si fuéramos tan malas personas como el protagonista de esa peli, y hemos mirado con envidia, cuando no con cierta secreta admiración, a presidiarios como Mario Conde.
¿O no?

miércoles, febrero 19, 2014

Leyes absurdas

La semana pasada, nuestro (des)Gobierno nos dio otro disgusto (más). Pero no me refiero a la intención de privatizar de manera encubierta los Registros Civiles que quiere perpetrar, que por sí sola daría para un texto. Hablo del anteproyecto de su nueva Ley de Propiedad Intelectual.
Evidentemente, me parece normal y lógico que se quiera defender los derechos de los creadores de contenidos. Lo que me parece mal es que, con esa excusa, se criminalice a todos los usuarios de internet.
Sí es verdad que se piratea cine, pero también es cierto que se trata de uno de los sectores que peor se está adaptando al nuevo escenario que nos brindan las nuevas tecnologías. En efecto, el mismo día que un disco sale a la venta, yo puedo entrar en mi perfil de Spotify y escucharlo legalmente, sabiendo que parte del dinero que la plataforma obtiene de la publicidad (a veces desconcertante) que tiene va para el músico y la discográfica. Luego, si además me quiero descargar el disco o alguna canción suelta, puedo hacerlo por un módico precio.
Pero con el cine no pasa así. Mi única alternativa legal es ir a una sala de cine que, como sabéis, es el lugar en el que para mí se vive la verdadera experiencia de ver una película. Pero claro, ir al cine cada vez es más caro, y, normalmente, nadie puede ir al cine tanto como quisiera. Mi pregunta es, ¿no se podría aprovechar la tecnología que nos proporcionan la Smart TV’s para ofrecernos un acceso legal y no demasiado caro al visionado de esas películas de estreno? Seguro que sería un éxito.

Pero resulta que esta Ley tiene un apartado todavía más absurdo, porque en ella se propone imponer una tasa a los agregadores de noticias (como Google News o Menéame) que enlacen noticias de periódicos. Y eso sí que carece de sentido.
Porque, en primer lugar, cuando en esos agregadores se enlaza, lo que se hace es dar el titular y una frase y luego el enlace que lleva a la noticia en la web correspondiente, con lo que, en realidad, lo que se hace es llevar tráfico a esa web. Para que nos entendamos, sería el equivalente a incluir una nota a pie de página y una bibliografía en un artículo académico.
Desde mi punto de vista, esto consiste en querer aplicar unas reglas del siglo XIX a un juego del siglo XXI, porque si los medios no quieren que se les enlace, en realidad eso les perjudicaría.
Si esos medios no quieren ser agregados en Google News (por ejemplo), es bastante fácil impedirlo, no tienen más que dedicar unos minutos a solucionarlo. Pero eso impedirá que llegue tráfico a su página, lo que, a su vez, les hará perder ingresos por publicidad. Y, desde luego, no va a hacer que vendan más periódicos en papel.
Por cierto, a partir de ahora no voy a volver a enlazar en este blog más noticias de medios con edición en papel. A partir de este momento, sólo voy a enlazar noticias de medios digitales.

lunes, febrero 17, 2014

La última frontera

Hola a todo el mundo:
Como todos sabéis, hace algunos días varios inmigrantes subsaharianos trataron de entrar por mar en Ceuta, y, debido a una desafortunada actuación por parte de los agentes de la Guardia Civil que estaban allí, su intento se saldó con la trágica muerte de quince de ellos.
Después, tuvimos que asistir al penoso espectáculo que supuso la retahíla de mentiras y desmentidos del director de la Guardia Civil y del Ministro del Interior, sobre si no se habían disparado pelotas de goma, o sobre que si, en realidad no habían llegado a la costa española. Tratando de justificar lo injustificable e intentando convencernos además de que esas personas eran un peligro.
Pero resulta que esta vez, lo que pasó es que los hechos se grabaron, dejando al descubierto las mentiras de unos y otros.
En primer lugar, es muy poco creíble que personas que, para llegar a subirse a la patera, tuvieron que cruzar el continente durante varios meses (o incluso más tiempo), pudieran ser un peligro. Pero mucho menos creíble resulta cuando, al ver las imágenes, nos percatamos de que se trata de gente que apenas sabía nadar y que llegaron exhaustos a la orilla. Evidentemente, porque muchos procedían de países sin costa y, probablemente, era la primera vez que veían el mar.
Y en el vídeo escuchamos disparos y vemos los impactos de las pelotas de goma en el mar. Y el Ministro nos dice que no se apuntaba a las personas, sino al agua. Pero olvida que, esas personas que llegaban agotadas y muertas de miedo, se pondrían nerviosas al ver que les estaban disparando, y se asustarían aún más al pensar en las perspectivas que les esperaban cuando llegaran a tierra. Todo eso pudo influir en que algunos se ahogaran.
Ahora toca preguntarse cuál es la verdad, la que nos cuentan ahora en la enésima versión, o la que nos contaban al principio. O ninguna de las dos. Y toca también preguntarse cuántas veces más habrá pasado algo parecido. Cuántas veces se habrá hecho lo mismo pero, como nadie lo grabó, no nos enteramos.
Otra pregunta que me hago es desde cuándo pasan estas cosas. Seguro que desde hace mucho, y que éste no es el primer Gobierno que tolera, cuando no promueve, estas actuaciones.
Ya sé que los guardias cumplían órdenes. Pero también sé que, ante órdenes injustas, existe lo que se conoce como objeción de conciencia. Y también sé que esas órdenes las tuvo que dar alguien, pero es alguien cuyo nombre no conocemos y que, por eso, tampoco va a asumir ninguna responsabilidad. Que hay unos protocolos que no conocemos y por los que esta vez murieron quince personas.
Por cierto. ¿Algun@ de vosotr@s ha escuchado a los pro-vida criticar estas muertes?

viernes, febrero 14, 2014

¿Cine político?

Muy buenas a todo el mundo:
La verdad es que esta semana estuve muy liado y apenas tuve tiempo para sentarme delante del ordenador, y es por eso que, a pesar de todos los temas que hemos tenido estos últimos días, no os escribí nada. Y precisamente por eso, en vez de ofreceros una sesuda reflexión sobre alguno de los temas más polémicos y/o importantes de esta semana (que hay a patadas…), me voy a centrar en un tema que también me parece interesante, aunque es mucho menos trascendente.
Como bien sabéis, el domingo fue la gala de entrega de los Premios Goya. Y, como todas las semanas posteriores a la entrega, esta semana escuchamos toda una retahíla de críticas, insultos e improperios hacia la propia gala, hacia los actores (en general) y hacia la propia industria (también en general).
Que el cine español recibe subvenciones, nos dicen. Que es verdad, eh, pero no más que el cine de otros países o no más que otras actividades económicas. Y es que hasta la CEOE obtiene la mayor parte de su presupuesto de fondos públicos (y luego dicen).
Que si los actores, que viven tan bien y no pagan impuestos aquí se atreven a criticar. Pues sí. En primer lugar, porque para tener conciencia social no hace falta vivir debajo de un puente, y, de todas formas, la coherencia tampoco es algo tan habitual en estos tiempos (¿o algun@ de vosotr@s escuchó a algún pro-vida criticar las muertes de inmigrantes del otro día?). Y lo de los impuestos, pues en fin, por un lado, alguien que trabaja fuera, no me parece tan extraño que tribute fuera, pero, aún así, con la cantidad de defraudadores que hay en este país (y a los que el Gobierno se lo pone tan fácil para que legalicen el dinero que defraudan), no serían los únicos a los que señalar.
Que sí. Que los actores tienen mucho morro. Y los directores. Y los productores. Y toda la gente que, directa o indirectamente, vive del cine. Pero, con todo, hay una serie de preguntas que me gustaría hacer:
¿Por qué un Gobierno que, supuestamente, está tan preocupado por la llamada “Marca España” desprecia tanto una expresión cultural que sirve de escaparate del país en el exterior, hasta el punto de que el Ministro del ramo no fue a la gala?
¿Por qué unos periodistas paniaguados y, muchas veces, mediocres critican películas o actores que han sido reconocidos con premios internacionales entregados por gente que, digo yo, algo sabrá de cine?
Pues eso.

martes, febrero 04, 2014

Política sin educación

Muy buenas, amig@s: 
Como ya sabéis, el pasado fin de semana fue la convención del Partido Popular. Que, como todo el mundo sabe, no es sino un evento en el que nuestros (supuestos) líderes nos recuerdan lo mucho que les debemos y nos dicen lo mucho que les vamos a deber en el futuro. Claro, que luego llegan los datos del paro y no saben qué decir.
Pero bueno, afortunadamente, los del Partido Popular no dejaron que nos aburriéramos, y así nos dejaron algunas perlas, como esa de Cospedal según la cual es "el PP o la nada". Aunque, visto lo visto, somos muchos los que casi preferimos la nada.
Pero lo más grande fue cuando nuestro líder y mesías (o eso se cree él) Mariano Rajoy se dirigió en tono desafiante, macarra, chulesco y despectivo al líder de la oposición, al que exigió que se callara o apoyara al Gobierno.
Ahora vamos a hablar un poco en serio. ¿De verdad podemos tomarnos en serio a un Presidente del Gobierno que trata así a quien representa a la segunda fuerza política del país y, por tanto, a sus votantes? 
No, señor Rajoy, no. La mayoría absoluta no le ha otorgado la verdad absoluta, así que no debería ser tan despreciativo hacia quienes  no piensan como usted. Porque no está insultando solo a Rubalcaba. Está insultando a todos aquellos que le votaron, que son unos cuantos millones de personas. 
Esta forma de comportarse de Rajoy no es sino la muestra de la escasa talla política y moral de un Gobierno que no solo no está a la altura de las circunstancias, sino que ni siquiera es capaz de mantener unas mínimas formas.
Vamos, que son unos maleducados, leñe.

domingo, febrero 02, 2014

Periodismo

Hola a todo el mundo:
Puff… cuánto tiempo, ¿verdad? Pero esta vez no voy a buscar excusas para no haber escrito. No tenía ideas y punto. Y ahora resulta que me encuentro con que los temas sobran. Pero es mejor que me centre en uno.
No voy a hablar de la muerte de Luis Aragonés porque no soy lo bastante “futbolero” como para que mi opinión tenga verdadero valor. No voy a hablar del artículo del ABC en el que nos quieren enseñar a no masturbarnos, porque me cuesta mucho tomármelo en serio y porque una compañera ya escribió algo bueno al respecto.
Así que me voy a centrar en hablar de que hayan largado a Pedro J. Ramírez de la dirección de El Mundo.
En primer lugar, desde mi punto de vista, lo que este señor ha hecho en muchos momentos de su carrera ha sido un ejemplo clarísimo de lo que NO es periodismo. Por ejemplo, su cobertura de los atentados del 11-M y su creación de la teoría de la conspiración.


Sin embargo, tampoco me parece bien que se le haya echado de forma tan alegre. Hay muchas empresas con pérdidas, pero rara vez el que se va a la calle es precisamente su cabeza visible. En este caso, más bien parece que cabreó a quien no debía y se le quitó de en medio.
Ahora mismo, al Gobierno le sobran medios afines, pero no por eso va a permitir que uno de sus valedores de siempre ahora vaya de digno y empiece a sacarle los trapos sucios. El Gobierno está demasiado acostumbrado a que le doren la píldora como para tolerar voces díscolas y discordantes entre los suyos, así que había que descabezarlo.
Ahora en El Mundo habrá una dirección mucho más afín a Rajoy y sus secuaces, y muy pronto el nombre de Bárcenas no será sino un vago recuerdo.
Pero lo que más me fastidia es que ahora Pedro J. Ramírez pueda permitirse el lujo de ir de mártir del periodismo, leñe. 

domingo, enero 12, 2014

Francotiradores pacientes

Hola a todo el mundo. Y antes de que se me olvide, feliz año.
Como todos sabéis, yo soy lector de Arturo Pérez-Reverte desde hace mucho tiempo, e incluso, durante mi adolescencia y los primeros tiempos de mi edad adulta fue mi escritor favorito. Ahora, sin haber dejado de gustarme, hay otros que me gustan más. Pues, con vuestro permiso (y sin él también, que para eso estamos en mi blog), voy a contaros una anécdota personal.
Mucho antes de empezar a leer sus novelas, yo ya leía sus artículos en XL Semanal (o, como se llamaba entonces, El Semanal). Tendría yo trece años, o puede que un poco menos, y ya era fan de esos artículos. Él acababa de sacar Territorio comanche y vino a Gijón a firmarlo en la Feria del Libro, y fui con mi abuela hasta allí. Entonces, ella se ofreció a comprarme el libro y hacer toda la cola para que me lo firmara. Por algún motivo que todavía no me explico, pero que supongo que tendría que ver con el hecho de que era muy joven y no era consciente de lo que significa tener un libro firmado por un autor que nos gusta, le dije que no. Y a pesar de lo mucho que insistió, no hubo forma de convencerme.
Tiempo después, ya no pude evitar la curiosidad por conocer las novelas de Reverte, y fue precisamente mi abuela la que me regaló para Reyes las dos primeras novelas suyas que leí, El maestro de esgrima y El club Dumas. Y con los años, fui leyendo casi todos sus libros, y muchos además los tengo en mi estantería, entre ellos, Territorio comanche. Y a lo largo de esos mismos años tuve clavada una espina: la de no tener ese libro firmado, porque ya me había dado cuenta de que había cometido un error enorme al no querer su firma aquel día.
Pues bien, el pasado mes de diciembre, coincidiendo con la publicación de su última novela, El francotirador paciente, XL Semanal hizo un sorteo de veinticinco copias firmadas y dedicadas de ese libro, y, por algún motivo, sentí la necesidad (no las ganas ni el interés, la necesidad) de participar, además con la extraña convicción de que era muy probable que ese libro cayese en mis manos muy pronto.
Y no me equivocaba, porque yo fui uno de los ganadores y llegó a mi casa el miércoles día 8 de enero, como un regalo de Reyes un tanto retrasado. Y no pude evitar sentir, cuando abrí el libro y vi la dedicatoria (“A Pablo Folgueira Lombardero de su amigo AP-R”), que me había sacado aquella espinita que había tenido durante buena parte de mi vida de lector. 

Ahora, voy a contaros un poco de qué va (a fin de cuentas, si habéis aguantado hasta aquí, algo interesante os tendré que contar, ¿no?): Lex es una doctora en Historia del Arte que trabaja para galeristas y editores de libros de Arte buscando a artistas emergentes, que recibe el encargo de encontrar a un misterioso grafitero que firma como Sniper, para que un importante editor le haga la típica oferta que no va a poder rechazar.
Estructuralmente, es una novela que no tiene tramas secundarias que nos distraigan de lo principal, y eso me pareció de agradecer, porque en ocasiones, las tramas secundarias pueden hacernos perder el hilo de lo que importa (estoy pensando en el caso de El asedio, que quizá sea la novela de Reverte que menos me ha gustado). Por otro lado, el estilo ha recuperado la fluidez que me enganchó en las primeras novelas suyas que leí, de forma que leer un poco más cada vez era casi adictivo. Los capítulos cortos también ayudaban.
Y lo que más me gustó fue el final, inesperado y explicado por algo que siempre había estado ahí, pero que no entendimos hasta que fue necesario que lo hiciéramos.
Puedo decir que El francotirador paciente es la novela reciente de Arturo Pérez-Reverte que más me ha gustado desde que leí El pintor de batallas.
Echadle un vistazo, hombre, que vale la pena.

martes, diciembre 31, 2013

El libro del año 2013

Hola a todo el mundo:
Como todos los años, hoy voy a hablaros del que, desde mi punto de vista, es el mejor libro que ha caído en mis manos este año. Y este año me han pasado dos cosas que no me habían pasado antes. En primer lugar, que no se trata de un libro de ficción, así que, aunque este texto aparece con la etiqueta de “Literatura”, eso no es del todo correcto. En segundo lugar, que se trata de un libro que ya había leído antes.
Y es que el libro del que os voy a hablar me lo había leído cuando estaba en la Universidad. Se trata de la Utopía, de Tomás Moro.
¿Cómo volví a echar mano a este libro? Pues porque durante la Semana Negra, aprovechando que iba a cubrir el concierto de Crudo, pues dediqué un rato a recorrer los stands de las librerías. Como la cabra siempre tira al monte, acabé pasando más tiempo en la de la librería Paradiso, que es en la que suelo comprar. Y me fijé en que tenían una estantería con libros a dos y tres euros, y ahí me puse a rebuscar. Y encontré una edición bastante buena de ese libro, concretamente la de Joaquim Mallafrè para la editorial Planeta. Así que lo compré, porque es un libro que vale la pena tener en casa.
Tomás Moro fue el máximo exponente del Humanismo inglés y su obra Utopía es un clásico del pensamiento político, y en él Moro diseña una sociedad ideal a la vez que, veladamente, critica la sociedad de su tiempo. Una lectura que toda persona interesada por el devenir político del mundo debería leer. Y que deberían leer todos los políticos. Aunque para eso, muchos antes deberían aprender a leer.
Como os podéis imaginar, mi copia de este libro libro ahora está llena de ideas y conceptos subrayados, y de anotaciones en los márgenes.
Porque vale la pena.

lunes, diciembre 30, 2013

El encantamiento del Rock

Hola a todo el mundo:
El viernes pasado me acerqué hasta el Casino con Pedro y Miguel el Garry para ver algo que podía haber sido un concierto pero que fue mucho más. Y es que los Blues & Decker, de los que ya os había hablado en otra ocasión y en otro lugar, montaban, como ya hicieran el año pasado, su Extravaganzza. Por eso, como no fue un concierto al uso, yo tampoco voy a hacer una crónica al uso. Y si ellos quisieron hacer algo parecido a un baile de graduación del instituto, yo voy a intentar contarlo como si hubiera sido precisamente eso:


Soy Paul Iommi, y el otro día fue el baile de graduación de mi instituto, el Thomas Jefferson, pero como no tenía pareja (ni falta), decidí irme con Mike y Peter al baile de nuestro instituto rival, el Alan Freed, a ver si les montábamos un poco de bulla a esos estirados. Además, los muy desgraciados iban a tener tocando a Phillip Dascombe & The Blue Drills, que hacen unos sonidos muy actuales, parecidos a Chuck Berry, Little Richard o al chico este que va a tener tanto futuro, Eddie Cochran. Y su guitarrista, que es muy bueno, se parece a Buddy Holly.
Mike y yo pasamos de maquearnos, de hecho yo fui con toda mi chulería con mi chaqueta de cuero, pero Peter se quiso vestir bien, a ver si conseguía bailar con alguna chica del Alan Freed. Creo que quería intentar ganarles el concurso de baile en sus narices.
Con mucho cuidado, para que los profesores no se dieran cuenta, metimos unas cervezas e hicimos alguna que otra diablura que no se esperaban (¿quién creéis que echó alcohol en las poncheras?).
La música estaba muy bien, ya os digo que Phillip Dascombe y sus chicos son muy buenos, y además contaban con la colaboración de muchos músicos más. Pero lo mejor fueron los solos de Guzmán, tan buenos y tan agresivos que en un momento tuve que salir corriendo a buscar un teléfono para llamar a casa, porque allí estaba mi primo Tommi, que vive en Inglaterra, pero que está de vacaciones aquí estos días, para que lo escuchara, porque estoy seguro de que le dará ideas para su grupo.
Mike y yo tomamos varias cervezas, siempre escondiéndonos de los profesores, y Peter bailó con algunas chicas, pero no consiguió destacar en el concurso.
Pero lo mejor del baile fue cuando unas chicas de mi instituto que se habían colado, igual que nosotros, se apropiaron de la pista para demostrar que en el Thomas Jefferson sabemos muy bien lo que es bailar. Pero muy pronto las echaron.
Al final el premio del concurso de baile se lo llevaron Matthew y Peggie Sue, el quarterback del equipo y la jefa de animadoras. Eso estaba amañado, seguro.

sábado, diciembre 21, 2013

Un par de cuestiones

Hola a todo el mundo:
Mi intención hoy era empezar a pensar en las vacaciones. O, por lo menos, en lo más parecido a unas vacaciones que puede tener un tío como yo. Así que lo que quería era empezar con un texto ligerito, de los que no hacen pensar, hablando de música, de cine, de literatura o de cualquier tema amable. Pero no hay manera, leñe. Este (des)Gobierno se empeña en amargarnos la vida. Y es que, por si fuera poco todo el mal que llevan hecho hasta ahora, esta semana nos han dado otros dos disgustos.

En primer lugar, en el BOE se publicó que el Ministerio del Interior va a gastarse cerca de medio millón de euros en una tanqueta que dispara agua, para que los antidisturbios puedan dispersar a los manifestantes, justificándolo con la situación social. Y eso que no hace tanto que salió Wert diciendo que lo que se monta aquí son “fiestas de cumpleaños” comparado con lo que pasa en otros países. Que es verdad, eh. Aquí, en realidad, para lo que podía estar pasando, no pasa nada. Para los (muchos) motivos que el (des)Gobierno nos está dando, tampoco estamos haciendo nada. Entonces, ¿qué necesidad real hay de gastar esa pasta en la tanqueta, habiendo tantos gastos mucho más urgentes e importantes?

Y luego Gallardón, con lo majo que parecía (cuando todavía no lo conocíamos), se saca de la manga una reforma de la ley del aborto, que restringe el derecho a la interrupción del embarazo hasta dejarlo solo dos supuestos, cuando hasta ahora teníamos cuatro. Ya escribí sobre este tema varias veces (la última la podéis leer aquí), así que no me voy a repetir. Lo único que voy a decir es lo obvio (que, a fin de cuentas, estoy de vacaciones y no quiero pensar demasiado):
a) Que la existencia del derecho al aborto no implica la obligación de abortar.
b) Que restringir ese derecho no va a hacer que el aborto desaparezca.
c) Y que en países en los que las restricciones son mayores, hay un aumento de los abortos clandestinos, con el lógico aumento de las muertes de las mujeres que se someten a ellos.
O resumiendo: Que las personas que optan por el aborto toman esa (dolorosa) decisión con mucha menos ligereza que el (des)Gobierno a la hora de legislar sobre este tema.

domingo, diciembre 15, 2013

Polémicas innecesarias

Hola a todo el mundo:
Resulta que estos días hemos conocido por fin la fecha de la consulta sobre la independencia de Cataluña y las preguntas que se van a hacer en ella. Será el próximo nueve de noviembre, y las preguntas que se van a hacer son si quieren que Cataluña sea un Estado y, en caso afirmativo, si se quiere que ese Estado sea independiente.
Y, claro, entonces, pues se inició la polémica. Que si es algo inconstitucional, que si no se puede permitir, que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá… Total, una movida ideal para atragantarnos los turrones.
Y qué queréis que os diga, yo creo que la cosa habría que enfocarla con un poco más de calma. En primer lugar, porque la pregunta es parcial y, de tan parcial que es, es falaz. Porque no se debería preguntar si se quiere que Cataluña sea independiente o no. Lo que habría que preguntar es si se quiere que Cataluña sea independiente aun sabiendo que esa independencia implicaría salir de la Unión Europea y del euro, que es lo que no se dice, porque Mas y compañía están hablando de una Cataluña dentro de la Unión Europea, sin hacer caso a las declaraciones que se están haciendo desde la Unión, en las que se les recuerda que, si salieran de España, saldrían también de ella. Y no hacen caso porque saben que esa aclaración supondría que mucha menos gente diría que sí.
Como ya dije en otro texto anterior, a mí no me parece mal que la consulta se celebrase, porque, sabiendo la base social que tiene el independentismo, sabríamos también como actuar para responder a esa realidad.
Sin embargo, en este caso, casi me da la sensación de que toda esta polémica se monta para distraernos de lo que de verdad importa. Porque tanto los partidos que abogan por el independentismo (en su Comunidad) como el Gobierno de España (en todo el país) están llevando a cabo unos recortes salvajes y suicidas que están haciendo que la ciudadanía cada vez esté más descontenta. Y así, unos envolviéndose en banderas y aglutinando el independentismo, y otros fomentando el odio a los catalanes, conseguirán que olvidemos, al menos hasta el día nueve de noviembre, que las cosas están muy lejos de mejorar.
A lo mejor les está saliendo sin querer, pero es la sensación que me da a veces…

lunes, diciembre 09, 2013

Descansa en paz, Madiba

Hola a todo el mundo.
El viernes me levanté para coger un autobús para irme a León con alguien muy especial (¡¡qué frío pasamos!!), pero antes de entrar a la ducha me conecté a internet y me encontré con un trending topic en Twitter que no por esperado me hizo gracia: Esa noche había fallecido Nelson Mandela.

Y si lo sentí profundamente es porque probablemente se trate de una de las personas a las que más he admirado a lo largo de mi vida. Por su compromiso político, por su lucha infatigable por la igualdad y, sobre todo, por su firme apuesta por la reconciliación.
Sí es cierto que formó parte de un movimiento armado, pero había dejado atrás ese pasado, lo que hace que las palabras de quienes aún hoy lo llaman “terrorista” tengan un escaso valor. Pero lo más importante que podemos decir de Madiba es que, después de pasar 27 años en la cárcel, consiguió salir sin odiar, apostando por una Sudáfrica en la que negros y blancos vivieran con los mismos derechos. Y ese es su principal legado.
Nelson Mandela ha muerto, pero su legado ya es eterno. 

Por cierto, un par de pelis sobre él:

miércoles, diciembre 04, 2013

Televisión contra basura

Hola a todo el mundo:
Últimamente, he tenido que acercarme más que de costumbre a los centros comerciales. Y supongo que, por las fechas que se avecinan, me va a tocar acercarme varias veces más. Y claro, como la cabra siempre tira al monte, una vez hecho lo que tengo que hacer en el sitio en cuestión, me dedico a deambular entre productos que me interesan: aparatos electrónicos, material deportivo, películas, discos... y libros.
Y desde hace algún tiempo, en las secciones de librería me encuentro mucho más de lo que me gustaría con el libro de Belén Esteban, que en dos días llegó a la tercera edición.
Una persona que acabara de llegar al país podría preguntarse quién esta señora. Pues es, simplemente, ni más ni menos, que una tipa cuyo único mérito consistió en casarse con un torero y que, desde su divorcio, lleva ganándose la vida a base de salir por la tele, siendo un ejemplo de lo que podríamos llamar "telebasura".
Pero claro, el término "telebasura" puede resultar ofensivo a ciertas personas, que se apresurarán a decir que, en realidad, en la tele se programa lo que la gente quiere ver. Lo cual, por cierto, es falso.
Porque luego echan por la tele como Salvados, de Jordi Évole, y resulta que la gente lo ve, y que hasta le dan premios y todo. Y eso que no es un programa fácil de ver, porque hace que cualquier persona con un mínimo de sentido común se cabree.
Así que yo no veo tan claro eso de que se ponga telebasura en la tele porque es lo que la gente quiere ver. Más bien lo que encuentro son motivos para preguntarme cuál es la razón por la que interesa más programar espacios televisivos protagonizados por gente como la Esteban que otros formatos que, como ya se ha demostrado, también atraen a los telespectadores.
Y las razones que se me ocurren son muy malas.
Habrá que seguir investigando.

domingo, noviembre 24, 2013

Un poco de cine festivalero

El pasado jueves, aprovechando que se estaba celebrando el Festival de Cine, me acerqué hasta el Teatro Jovellanos para ver alguna película poco comercial. Y eso que el día no acompañaba, eh, que llovía a mares, y precisamente por eso, ni mi colega ni yo teníamos demasiado interés en acercarnos. Pero al final, le echamos valor y fuimos para allá, a ver una peli que se titula Sobran las palabras.


La película, escrita y dirigida por Nicole Holofcener  , va de una mujer divorciada, Eva (interpretada por Julia Louis-Dreyfus), que empieza a salir con Albert (James Gandolfini, el de Los Soprano), un hombre al que acaba de conocer, a la vez que traba amistad con la que resulta ser la exmujer de él. Así que, mientras ella intenta que la relación avance, escucha a su nueva amiga despotricar de su exmarido, sin atreverse a decirle que ella está saliendo con él. Además, su relación con su hija y con una amiga de su hija complica un poco más su vida.
Es una película divertida, entretenida y que se pasa en un suspiro, casi sin darnos cuenta.
Muy recomendable.

sábado, noviembre 23, 2013

Cuchillas de muerte

Muy buenas:
Estos días hay un tema que me tiene muy preocupado. O por lo menos más preocupado que otros. Se trata de las cuchillas que se han instalado en las vallas que impiden que los inmigrantes ilegales salten a Melilla, y más desde que el viernes el Gobierno decidiera, basándose en un informe del Ministerio del Interior, que no es buena idea quitarlas.
Esas cuchillas, como su nombre indica, cortan, y, por lo que se ha podido ver en los informativos, cortan mucho. Se instalaron el pasado 31 de octubre, y se justifica que estén allí por su supuesto poder disuasorio.
¿Sabéis lo que opino yo? Que esas cuchillas hay que quitarlas, y cuanto antes. Porque no disuaden a nadie, el hambre va a seguir haciendo que la gente se juegue la vida en busca del “sueño europeo”, porque el hambre es muy poderosa. Podríamos decir que se la van a seguir jugando porque más “chuchillás” da el hambre.
Está claro que, desgraciadamente, la valla tiene que estar porque hay que proteger las fronteras. Pero con un poco de humanidad, hombre, que esas personas no vienen a atacarnos en una guerra, son personas que vienen a buscar una forma de ganarse la vida.

miércoles, noviembre 20, 2013

Una lectura recomendable

Hola a todo el mundo:
Hoy me apetecía escribir sobre el último libro que leí, que terminé ayer mismo. Lo escribió el inglés Owen Jones y se titula Chavs: La demonización de la clase obrera.

El colega Jones, nacido allá por 1984, es un escritor, comentarista y activista de izquierdas que colabora con medios como The Guardian o The Independent, y que además ha trabajado en el Parlamento en grupos de presión sindicales. Con todo esto que os cuento, más o menos os haréis una idea de por dónde van los tiros con este libro.
Y es que con Chavs (título que hace referencia al término peyorativo con el que los ingleses se refieren a los jóvenes de clase baja y, en general, a la clase obrera), el autor intenta explicar cuál es la situación de la clase obrera británica y como esa situación ha cambiado desde el proceso de desindustrialización derivado de las políticas de Thatcher.
Así, Jones nos cuenta, apoyándose en una abundante bibliografía, el modo en el que la desindustrialización dejó sin empleo a muchísimas personas, como el cierre de las minas, fábricas y astilleros (y la negativa a crear alternativas) sumió en la ruina a regiones enteras en las que el trabajo escaseaba, y, por último, como la pérdida de poder de los sindicatos, hizo que esos mismos trabajadores perdieran la voz.
Hecho eso, el partido que siempre había apoyado a los trabajadores, el Partido Laborista, empezó a desarrollar políticas más propias de la derecha, y así las clases trabajadoras perdieron a quien les había representado y, a la postre, su interés por la política.
Y explica también como, una vez que este proceso ha culminado, la clase baja, la clase trabajadora se ha convertido en el objeto de unas burlas que, si fueran dirigidas hacia minorías étnicas o religiosas, serían políticamente incorrectas. Burlas que se ven a través de las comedias televisivas (cita como ejemplo el personaje de Vicky Pollard en la serie Little Britain), pero también en los comentarios de muchos periodistas afines al Partido Conservador y, cada vez más, a un Partido Laborista que parece que no tiene interés por los trabajadores.
Por supuesto, todo lo que dice no solo lo apoya en bibliografía, sino también en entrevistas, y, de hecho, recoge una cita de un político conservador que le habría dicho “Lo que debéis comprender sobre el Partido Conservador (…) es que es una coalición de intereses privilegiados. Su principal propósito es defender ese privilegio. Y el modo en que gana elecciones es dando solo lo justo al número justo de personas”. Y esa manera de pensar se vería cada vez más en la política británica.
Pero en este libro se explica también algo que me pareció muy relevante: los motivos para el ascenso de los movimientos de ultraderecha en el Reino Unido. Porque, como dice, si bien los movimientos de extrema derecha suelen crecer en épocas de crisis, en los años treinta lo hicieron exagerando el “peligro comunista”. Sin embargo, ahora que el movimiento obrero es cada vez más débil y que, en el caso concreto del Reino Unido, el poder sindical es casi nulo, todo ello unido al desencanto que provocan los partidos mayoritarios, los partidos de ultraderecha, con el Partido Nacional Británico como ejemplo más importante, se estarían presentando como los verdaderos defensores de la clase obrera, utilizando una retórica populista y simplificadora que, en lugar de buscar soluciones a los problemas, busca culpables.
En definitiva, Chavs es un libro que vale la pena leer, porque es una buena herramienta de reflexión.

jueves, noviembre 14, 2013

Macarradas

Hola a todo el mundo:
Echad un vistazo a este vídeo que os pongo.


Seguro que ya lo habíais visto. Divertido, ¿verdad? Dos macarras frente a frente poniéndose chulos. Pero lo triste es que no es una película, es la vida real. Pasó esta misma semana. Y no en una calle oscura de un barrio marginal, sino en un Parlamento autonómico.
Evidentemente, las formas no son las mejores, y no son ni lejanamente apropiadas. Pero sí que son un ejemplo del nivel de indignación al que está llegando la sociedad.
Porque cuando vemos que los responsables de la crisis no solo no asumen ninguna responsabilidad por sus desmanes, sino que salen todavía más enriquecidos de lo que estaban, mientras que la gente honrada pierde su trabajo o su casa, pues es normal que la gente se indigne y se cabree. Y cuando escuchamos las declaraciones cínicas y prepotentes de estos terroristas financieros (o de su brazo político, que está en el Gobierno y lo lleva estando desde hace mucho, porque para esto la diferencia entre PSOE y PP es bastante escasa), pues nos seguimos enfadando.
Y por todo eso, me temo que este tipo de muestras de indignación pueden llegar a ser cada vez más habituales.
Si yo fuera Rodrigo Rato o cualquier otro de su calaña, tendría miedo. Porque puede darse el caso de que un día se dirija a él alguien que, en lugar de gesticular con una sandalia, le pegue con ella.
O con algo peor.

viernes, noviembre 08, 2013

Postureo cultural

Hola a todo el mundo.
Hace un par de semanas o poco más estuve en un encuentro con el director de cine Michael Haneke, con motivo de la concesión del Premio Príncipe de Asturias. Fui con mucha curiosidad, porque solo había visto un par de películas suyas, y sus palabras me enseñaron mucho sobre crear y contar historias. Y me llamó mucho la atención que había muchísima gente. El Teatro Jovellanos estaba abarrotado.

Lógicamente entre toda esa gente habría grandes fans del director y de su cine, pero también gente que, como yo, lo conocemos poco pero teníamos interés por profundizar, y también gente que, sin conocerlo, quería saber de qué iba su cine con vistas a conocerlo. Pero seguramente, también habría gente que fue solo para aparentar y tirarse el rollo. Solo por el postureo y el aparentar
Que siempre gente así, eh, y además en todas partes. Son los que dan la brasa con la última película de moda sin haberla visto. Que ponderan hasta la saciedad libros que ni han leído ni leerán jamás. O que hablan maravillas (o critican) a tal o cual grupo (o a tal o cual escritor o director de cine o lo que sea) que nunca han escuchado.
Todos hemos conocido gente de esa calaña. Ahora mismo recuerdo a una compañera de Facultad que iba todos los días cargada de libros que, por supuesto, nunca leyó. Y a otro con el que, recién licenciados, tuve una discusión sobre la obra del griego Estrabón que, al darme cuenta de que, en realidad, no había leído, yo zanjé ofreciéndome a dejarle la copia de su Geografía que está en mi estantería.
Y es que no os voy a mentir, colegas. A mí esa gente me carga mucho.

jueves, noviembre 07, 2013

Cuaderno de Viaje: Salamanca (10, 11 y 12 de octubre de 2013)

Hola a todo el mundo.
Hoy voy a contaros mis aventuras por Salamanca hace algunas semanas, cuando Pedro y yo nos acercamos a ver al colega Daniel, y, personalmente, yo a conocer una ciudad en la que solo había estado de paso.
PREPARATIVOS:
La idea de visitar Salamanca la teníamos desde que este verano Daniel había venido a Gijón a conocer la ciudad, y desde entonces, le debíamos una visita. Así que Pedro y yo empezamos a buscar fechas, y decidimos que íbamos a pasar tres días, de jueves a sábado, que íbamos a ir en autobús, y que nos íbamos a quedar en un hostalillo relativamente céntrico y, sobre todo, muy barato.
Con todo listo, el miércoles día 9 me acosté, con esos nervios que preceden a todos los viajes.

JUEVES DÍA 10:
El despertador sonó demasiado temprano, porque por un motivo que todavía no alcanzo a comprender, Pedro había conseguido convencerme de que lo mejor era irnos en el autobús de las siete de la mañana. A las seis y media, una llamada perdida en el móvil me indicaba que Pedro y su padre me estaban esperando en coche a la puerta de casa, para dirigirnos a la estación de autobuses.
A las siete, nos sentamos y nos dispusimos a encarar unas cinco horas y media de viaje durante las cuales Pedro habló de Mario Conde, yo de Death Metal ruso, y los demás viajeros que estaban a nuestro alrededor nos miraban raro. No sé por qué, la verdad.
A eso de las doce y media, llegamos a Salamanca y Daniel ya nos estaba esperando. Nos acompañó al hostal, dejamos las maletas, y los tres empezamos a callejear por la ciudad, viendo los primeros monumentos (la Catedral y el edificio histórico de la Universidad) y buscando algún sitio donde comer. Nos decidimos por un restaurante que, sinceramente, prometía mucho más de lo que cumplió.
Después de comer algo más de callejeo, hasta que a media tarde, Pedro y yo nos fuimos al hostal para intentar (sin éxito) dormir un rato y ducharnos antes de volver a quedar con Daniel para cenar y conocer la noche salmantina. La ducha fue con agua fría porque la comunidad de vecinos había decidido hacer arreglos en la caldera. Después pudimos hablar por primera vez que otras personas que estaban alojadas en el hostal.
Nos fuimos a cenar y Daniel nos llevó a un restaurante donde tomamos embutidos y vino de la tierra. Todo muy típico. Y luego, a salir de bares con un amigo suyo. Lo que no tengo claro es como se produjo el paso de estar bailando con unas becarias Erasmus a estar cantando en un karaoke. Tengo que investigarlo más.
A eso de las seis, nos acostamos.

VIERNES DÍA 11:
Casi no habíamos dormido cuando nos levantamos y yo decidí buscar un supermercado en el que comprar champú, porque a mí se me había olvidado llevarlo y a Pedro se le estaba terminando, con la intención de ducharme (con agua fría) antes de desayunar. Cuando vuelvo, Pedro me comunica que esta vez la comunidad de vecinos había decidido cortar el agua durante varias horas, lo que suponía que no nos podíamos duchar, y que en el hostal no se podía preparar café. Así que nos fuimos a desayunar a otro hostal del mismo grupo, en el que ya esperaban que nos presentáramos todos los alojados en el nuestro.
Después del desayuno, volvimos a quedar con Daniel para conocer la ciudad. Este día nos tocó conocer el Archivo General de la Guerra Civil (en cuyo edifico además está la Logia Masónica, que se puede visitar), una librería especializada en temas de Historia y Humanidades y de la que me enamoré perdidamente, la Casa Lys, y el verraco que aparece mencionado en el Lazarillo de Tormes. Después, Daniel nos llevó a conocer la biblioteca de la Universidad y buscamos donde comer.
Después de comer, volvimos al hostal, para intentar dormir algo (otra vez, sin éxito), y ducharnos, esta vez ya con agua caliente, y volvimos a salir de noche. Buscamos un sitio en el que cenar mientras veíamos el partido (no recuerdo cuál) de la jornada, y después, salimos. El primer garito estaba decorado como la cubierta de un barco y en él las cervezas estaban a un euro y dos por una. Con razón estaba lleno.
Continuamos recorriendo la noche, con algún que otro altibajo, y llegamos al hostal a las seis y media de la mañana.

SÁBADO DÍA 12:
De nuevo dormimos poco, esta vez porque en la habitación de al lado había una familia cuyos hijos estuvieron llorando, corriendo por el pasillo y haciendo ruido desde las ocho de la mañana. Así que venga, ya que no podemos dormir, vamos a levantarnos, darnos una ducha, y desayunar, que todavía queda mucho que hacer.
Debían de ser las once cuando salimos del hostal (por cierto, qué grande fue cuando las chicas de recepción nos preguntaron si nos había molestado la fiesta que unos que estaban alojados allí habían montado a eso de las cuatro y nosotros les respondimos que, como habíamos llegado a las seis y media, ni nos habíamos enterado; omitimos decir que, si hubieran estado levantados cuando llegamos, es posible que nos hubiéramos unido a la fiesta).
Callejeamos por el casco viejo, y, como todavía faltaba un rato para reunirnos con Daniel, decidimos separarnos para hacer cada uno las compras que considerase. Yo opté por un platito decorativo para mi abuela, una botella de vino de la tierra para mis padres y algunas cosillas más para una persona muy especial. Cuando volví a la Plaza Mayor, ellos ya me estaban esperando, y yo les dije que me iba a acercar al hostal a dejar esas cosas, mientras ellos me esperaban en un café que frecuentaba Gonzalo Torrente Ballester. Cuando volví, ellos estaban sentados en la mesa en la que hay una estatua del escritor (que, por cierto, fue tío de una profesora de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo).
El sitio en el que decidimos comer fue Casa Paca, el que, según dicen, es uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Fue la mejor comida del viaje, y, por supuesto, se alargó mucho, desde las dos de la tarde hasta las cinco.
Entonces, a correr al hostal a por los bártulos, a coger un autobús urbano hasta la estación de autobuses y a esperar el que salía a las seis y media para Gijón. Cuando nos subimos, todavía tuvimos una hora, hasta que paramos en Zamora, en la que Pedro y yo tuvimos humor para cambiarnos los reproductores de música y bucear entre los gustos musicales del otro. Pero después de Zamora, eso de dormir seis horas en tres días nos pasó factura, así que Pedro se quedó dormido y yo di varias cabezadas. A eso de las doce llegamos a Gijón y mis padres nos estaban esperando.

CONCLUSIÓN:
Pues eso, que Salamanca es una ciudad preciosa, con mucho que ver y mucho que hacer, tanto de día como de noche. Claro, que eso es lo que hace que dormir sea casi una pérdida de tiempo.
Habrá que volver con más tiempo.

Y ahora, algunas fotos poco típicas hechas con los móviles:
¿A que nadie sabía que en Salamanca hay un monumento al empresario? Pues ahí lo tenéis. Igualito a la peña de la CEOE, ¿verdad?

En una restauración reciente de la Catedral pusieron esa escultura de lo que parece un astronauta. Eso lo ven los del canal de Historia y tienen para una temporada entera de su serie Alienígenas.
Y esta foto no la hice yo, pero ahí estoy con mis compañeros de andanzas.

miércoles, noviembre 06, 2013

Terrorismo

Hola a todo el mundo:
Hoy voy a escribir sobre un tema polémico. Pero que muy polémico. Tanto que apunto estuve de no hacerlo para no buscarme más enemigos de los que ya tengo. Y es que hoy voy a escribir sobre la llamada Doctrina Parot. ¿Y por qué lo hago ahora, cuando ya han pasado más de dos semanas de toda la polémica? Pues porque este tiempo lo he dedicado a leer, escuchar, reflexionar y formarme una opinión (personal e intransferible) sobre este tema tan complejo. Pero empecemos por el principio.
Corría el año 1973 y, todavía durante la Dictadura, se promulgó un Código Penal que se mantuvo en vigor durante bastante tiempo. En este Código Penal se decía que, independientemente de la cantidad de años a que hubiera sido condenado un delincuente, no podría pasar más de treinta entre rejas. Y también que, mientras estuviera en la cárcel, podría redimir un día de condena por cada dos que participara en determinadas labores, por lo que esos treinta años de cárcel podrían llegar a quedarse en quince.
Sin embargo, en 2006 se decidió promulgar una doctrina según la cual, esa redención de condena, en lugar de aplicarse al máximo que una persona podría estar en la cárcel, debería ser aplicada al total de la condena. Esta doctrina se aplicaría a esos delincuentes que, por la extrema gravedad de sus crímenes, estaban condenados a penas excepcionalmente altas (esas que escuchamos por la tele de no-sé-cuántos-mil años), y se conoce popularmente como “Doctrina Parot” porque Parot se apellida el etarra al que se le aplicó por vez primera.
Pero al promulgar esa doctrina legislativa, también se quiso que fuera retroactiva, es decir, que no solo fuera aplicable a quienes fueran juzgados y condenados a partir de ese momento, sino también a aquellos que ya habían sido juzgados y condenados con anterioridad. Y así se dio el caso de que incluso un etarra volvió a la cárcel después de haber salido.
Y es esta retroactividad en lo que se basa la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Porque resulta que la aplicación retroactiva de las leyes no es legal, e incluso, en el caso de España, es incluso inconstitucional, porque va en contra del artículo 9.3 de la propia Constitución Española. Y eso es lo que se dice en la sentencia, en la que no se deroga la Doctrina Parot, sino su aplicación retroactiva.

Vaya por delante que no me hace maldita gracia que haya asesinos o violadores que salgan a la calle por la derogación de esta retroactividad de la Doctrina Parot, pero si la retroactividad no es legal, tenemos que aguantarnos. Lo que habría que hacer, creo yo, no es legislar a golpe de telediario para castigar los delitos más mediáticos, sino hacerlo con sentido suficiente como para que esas leyes que se promulguen no entren en conflicto con las que ya existen o con la misma Constitución (que es la ley suprema). Si se quiere que esos delincuentes cumplan íntegramente sus condenas, habría que buscar formas de que lo hicieran que no supusieran saltarse las leyes que ya existen.

Y ahora hablemos del caso concreto de la etarra Inés del Río, la primera beneficiada de esta derogación. Mató a veinticuatro personas y pasó veintiséis años en la cárcel. A todas luces cumplió una pena irrisoria (de mucho menos de dos años) por cada vida que arrebató. Pero, ¿la pena hubiera sido menos irrisoria si hubiera pasado cuatro años más en la cárcel? Pues no, porque seguiría pasando en la cárcel mucho menos de dos años por cada persona a la que mató.
Y al finalizar esa condena de treinta años, sus correligionarios habrían ido a esperarla a la salida de la prisión igual que hicieron el otro día, y sería recibida igualmente como una heroína de la causa. En ese sentido, no hubiera habido cambios.

Por último, me gustaría pensar en quienes dicen que esta sentencia de Estrasburgo es una victoria de ETA. Porque no lo es. ETA no ha conseguido nada. Lleva más de cuarenta años matando y no ha obtenido lo que buscaba. El País Vasco y Navarra siguen siendo dos Comunidades Autónomas diferentes dentro de España, y el País Vasco francés sigue perteneciendo a Francia. Esa sentencia no puede ser una victoria de ETA porque ETA está derrotada, y es en eso en lo que debemos centrarnos todos los que pensamos que las ideas deben defenderse con argumentos y no con bombas.